Las palabras son como las balas

imagen tomada de bonilperiodismo.blogspot.com

Cuando los discursos se vuelven en espacios para discutir el uso de conjunciones o de verbos utilizados, sospecho que estamos en problemas. Significa que la comunicación no existe, que no se puede entender todo lo que hay, que algo sobra, que los discursos no se leen entre líneas, sino que las líneas determinan la realidad de todo. Si la imaginación abandona la ccomunicación, estamos perdidos.

Un poco estamos así. Aquí y ahora.

Hace unas semanas Bonil publicó una caricatura en la que colocaba a Fernando Alvarado, Secretario de la Comunicación como perro del Presidente, debido más que nada al reclamo ante la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), organismo que Correa se ha dedicado a calificar como negativo y nefasto por los intereses empresariales que maneja, nada más porque Jorge Vivanco y Juan Carlos Calderón, subdirector y editor del diario Expreso, se negaron a ser entrevistados por periodistas (o un periodista, para que no haya opción a reclamo por un absurdo) del periódico El Ciudadano, que dirige Alvarado y que es del Gobierno. La idea central está en “discriminación” y “maltrato”, como si responder preguntas de periodistas fuese una obligación.

Lo peor del caso es que cuando estalló el reclamo, el Presidente se quejó en su cadena de esta prensa corrupta que niega la oportunidad de que el pueblo conozca sus criterios y a la vez aseguró que tenían una grabación (recuerdo que de Jorge Vivanco) en la que se negaba a la entrevista, como respaldo. Al escucharlo me pareció estúpido que se grabara una negación, cuando las entrevistas surgen de contratos verbales (la mayoría del tiempo) y una vez que se aceptan, el entrevistador debe proceder a encender su grabadora. Antes me parece estúpido e irrespetuoso con el entrevistado, sea cual sea su tendencia.

Y bueno, Bonil pone a Alvarado como perro de Correa y esto generó una respuesta del funcionario que el caricaturista colocó en su blog (previo a pedirle autorización al Secretario de Estado). Entre otras cosas precisa: “Hoy particularmente he sido ofendido por su pluma, nunca he personalizado mis ideas, es decir, he respetado la dignidad de las personas, y me he mantenido en la defensa de los conceptos, en lo que creo. No me molesta que piensen o digan que soy un seguidor o ejecutor de las ideas u “ordenes” de Rafael Correa (…) Puesto que opiniones son opiniones y hay que respetar todas las visiones posibles, pero siempre dentro de un marco de respeto y mínima consideración, no sé si usted está entendiendo que hoy con su caricatura me está llamando perro con nombre y apellido, no sé si para usted su caricatura no es un insulto, para mí si lo es. Es todo, quería manifestarle mi descontento y el de mi familia para que usted tenga otros elementos y haga conciencia de esto, yo por mi parte tengo mi dignidad íntegra, dado que siempre he expuesto mi visión y políticas sin necesidad de insultar a nadie”.

La respuesta de Bonil es clara: “Fernando, antes de nada quiero decirle que lamento mucho que se haya sentido ofendido. No es mi estilo ser ofensivo, burlón o descalificador. Al menos eso creo y pretendo. Sin embargo, en cuanto al motivo preciso de su descontento quiero decirle con total sinceridad, y sin ningún subterfugio, que dentro del género de la caricatura, así como en la fábula, la zoomorfización no tiene intenciones peyorativas u ofensivas (…) De modo que es muy relativo, Fernando. Hay perros falderos, perros desgraciados, perros simpáticos. Pero de ahí a decir que a usted yo simple y llanamente lo estoy llamando PERRO, así, a secas, creo que hay una enorme diferencia. Usted me ha pedido que yo haga conciencia, y creo haberlo hecho con mi respuesta. Pero, también le pediría a usted que haga conciencia de algo. Yo no sé si para usted las argumentaciones y la política de Correa hacia la prensa crítica han sido insultantes y ofensivas. Para mí sí lo es, Fernando. Y da la casualidad que justamente usted es el encargado de llevar a efecto tal propósito. Mi dibujo pretendía reflejar precisamente esa opinión”.

Pero esto no es más que un antecedente. Así como el hecho de que la caricatura política no tiene por qué ser un espacio de armonía y reflexión ‘respetuosa’ per se. La caricatura política tiene mucho de broma pesada y un mundo sin esa perspectiva es un mundo gris, aburrido, tedioso. Un sola mirada de las cosas sería abrumadoramente terrible. Sin embargo, los comentarios que encontraba, sobre todo los anónimos, me hicieron pensar en la necesidad de establecer una lectura al menos que se vaya en dirección de la discusión que se precisa. Comenté (pueden buscar mi comentario en el post), y hablé de la necesidad de los funcionarios públicos de entender que están en posición de recibir cualquier epíteto de la gente, desde ‘n’ perspectiva (no me vengan a decir que hay que ser respetuosos, estamos hablando de servidores, no de dignidades mesiánicas intocables). Es gente que se mueve en el ámbito de la administración y así termina tomando decisiones que nos afectan a todos, por eso tenemos el derecho de referirnos a ellos como sea. El discurso siempre esconde algo, si nos quedamos únicamente con la forma, perdemos algo importante.

Le dije que era tonto hacer pública una grabación de la negativa de uno de los entrevistados y eso fue un error. Si bien sabía que la grabación no se hizo pública, sino sólo la existencia de esa grabación, lo escribí así. El problema fue usar el término “off the record”, que puede ser definido de miles de maneras. Al final la situación estaba orientada a precisa el uso de una grabación como instrumento político, pero bueno me equivoqué (quizás por escribir rápido). Y también coloqué que no entendía por qué la SIP era ahora un espacio para quejarse cuando hasta ese momento era una institución asquerosa y terrible para el Gobierno.

imagen tomada de bonilperiodismo.blogspot.com

Mi sorpresa fue grande cuando días después reviso y encuentro una respuesta de Fernando Alvarado, que entre otras cosas me dice: “No hemos hecho pública ninguna comunicación “off the record” el periodista Jorge Vivanco solo dijo, no me grabe, nunca dijo no cuente lo que aquí pasó o aquí conversamos, por eso el Periodista Javier Álvarez, con justo derecho y profesionalismo, hizo una crónica de lo sucedido. Como usted sabe, la grabación no ha sido difundida (solo se la conserva para respaldo), es por esto que no nos han demandado por mentir, respetando la ética periodística (estoy seguro que muchos medios o periodistas no habrían respetado esto) (…)La SIP es mala, a nuestro criterio solo responde a intereses de los dueños de medios de comunicación privados, no obstante, tiene una representación…”.

Y bueno, qué puedo decir de esa respuesta (igual comenté algo en el mismo post)… Sólo sé que cuando una discusión se centra en una palabra e ignora el fondo, no existe manera de establecer un diálogo real. Podría usar lo mismo y decir que ante la respuesta de Alvarado encuentro un manejo más que inmoral del asunto. Por más que sea una gran noticia, si Vivanco dijo que no lo graben, pues ya estamos en el “off the record”, pero se lo grabó y se afirma que existe esa grabación como respaldo. ¿De qué?, me pregunto. ¿Respaldo de una negativa a dar una entrevista? La ética periodística no es únicamente no mentir, tiene varias aristas.

Me aterra ver que en la respuesta se asume como algo normal ese acto repudiable en la profesión a la que me dedico y que por cierto todo se centre en el hecho de si esta comunicación se hizo o no pública. Es quedarnos con algo sin importancia y desarrollar la dinámica sobre eso.

Fernando Alvarado, imagen tomada de flickr.com

En realidad lo que me lleva a escribir esto es que cuando el discurso pierde horizonte, cuando no existe nada más que fijarse en la palabra mal usada, en el error (y yo estoy haciendo lo mismo, pero qué otro remedio tengo) no hay conversación que traiga frutos. Concebir un diálogo político desde esas perspectivas es imposible… sobre todo desde el oficialimso. Conversar y aceptar que el error es parte del diálogo supone algo importante, porque se puede corregir la falta y aún así mantener el tema como fundamento… pero cuando no se quiere, las palabras pierden fuerza y todo lo que queda no es más que vacío.

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6 comentarios en “Las palabras son como las balas

  1. Acabo de leer los posts en el sitio de Bonil y en el tuyo, Eduardo, y me hallo asombrado ante la respuesta de Alvarado.

    ¿En qué idioma y con qué palabras quiso Alvarado que el señor Vivanco exprese su petición de que no lo grabaran?

    El que a pesar de ese pedido claro y sin ambages hubiesen tenido la temeridad de hacerlo da la medida de la falta de ética que se maneja en éste gobierno.

    Concuerdo con el espíritu del dibujo de Bonil. En éste gobierno lo que sobran son canes aúlicos, dispuestos a justificar lo injustificable y a brindar dosis de doublespeak sin reparar en los límites de la ética o de la ley.

    Y cada día hay más gente dispuesta a jugar el papelito de tales canes, en busca de alguna migaja de la mesa presidencial.

    El país enfrenta un reto inmenso. Sacudirse del sopor que reina, evitar caer en la deprimente carrera por pequeñas y medianas prebendas, y poner en su sitio tanto a los aprendices de cortesanos como al aprendiz de Nerón que hoy mancilla la silla presidencial.

  2. Acabo de leer los posts en el sitio de Bonil y en el tuyo, Eduardo, y me hallo asombrado ante la respuesta de Alvarado.

    ¿En qué idioma y con qué palabras quiso Alvarado que el señor Vivanco exprese su petición de que no lo grabaran?

    El que a pesar de ese pedido claro y sin ambages hubiesen tenido la temeridad de hacerlo da la medida de la falta de ética que se maneja en éste gobierno.

    Concuerdo con el espíritu del dibujo de Bonil. En éste gobierno lo que sobran son canes aúlicos, dispuestos a justificar lo injustificable y a brindar dosis de doublespeak sin reparar en los límites de la ética o de la ley.

    Y cada día hay más gente dispuesta a jugar el papelito de tales canes, en busca de alguna migaja de la mesa presidencial.

    El país enfrenta un reto inmenso. Sacudirse del sopor que reina, evitar caer en la deprimente carrera por pequeñas y medianas prebendas, y poner en su sitio tanto a los aprendices de cortesanos como al aprendiz de Nerón que hoy mancilla la silla presidencial.

  3. aca, ¿en realidad importa eso?

    Vivanco es un tipo que no merece de mi parte nada más que respeto por su edad y listo.

    Y la SIP, es un organismo tan innecesario como la OEA, la ONU y esas otras tonterías que se crean para establecer una supuesta mirada general y responsable…

    ¿Eso le da validez o no a lo actuado por los funcionarios?

  4. aca, ¿en realidad importa eso?

    Vivanco es un tipo que no merece de mi parte nada más que respeto por su edad y listo.

    Y la SIP, es un organismo tan innecesario como la OEA, la ONU y esas otras tonterías que se crean para establecer una supuesta mirada general y responsable…

    ¿Eso le da validez o no a lo actuado por los funcionarios?

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