La dicotomía y la fe

Esta pasión es metonímica. Hay una parte que celebra el todo. La revolución ciudadana funciona porque antes a nivel social no ha existido mayores ventajas como ahora. Indiscutible. Innegable. Hay que ser un criminal para no reconocer eso. Un cretino, un tonto, un inconsciente, laxo, frívolo, miserable. Se reafirma algo que durante mucho tiempo se lo hizo a medias; aunque no sé, creo que la idea es que nunca antes se hizo algo parecido, que desde este Gobierno empezamos a vivir. Es una parte por el todo. La pasión se desborda.

Y esa parte sostiene el proceso a niveles generales.

Pero esa metonimia está distribuida como pedazos de vidrios que han caído sobre el suelo. Cada uno mira el espectro disminuido, busca su pespectiva ideal, el sostenimiento de un criterio desde una parcela de la realidad: “Ya es hora de que los que dañaron el país paguen”, “Los medios deben hacerse responsables del problema del Ecuador”, “Por fin nos respetan a nivel internacional”. Creo que esas perspectivas son muy pobres, buscan ignorar el resto por la necesidad de sostener algo de fe, una esperanza que no debería acabarse: el caldo de cultivo de la tontería.

Lucrecia Maldonado, imagen tomada de grupobusetadepapel.blogspot.com

Por eso, en un país que se ha dividido por una forma de ver la administración pública y por un discurso que es peligroso, hipóccrita y precisamente metonímico, resulta complicado sentarse a conversar sobre el tema sin problema, sin pasión. Es simplemente imposible. Ayer la autora Lucrecia Maldonado escribió un artículo de opinión en diario El Telégrafo que me aterra y usé la palabra “asqueroso” para referirme a ese texto (quizás mucho tenga que ver esta pasión, pero en realidad no puedo entender cómo una persona ligada al arte acepta públicamente la defensa de un régimen que no atenta contra la libertad de expresión -porque no puede hacerlo- sino que busca generar una perspectiva que una visión de Gobierno con visión popular y eso siempre es peligroso) que entre otras cosas expresaba: “Me gustaría defender la Revolución Ciudadana desde mis actitudes. Como el cristianismo más antiguo, me parece que hay cosas que se defienden poniendo el cuerpo y demostrando con el propio ejemplo la validez de aquello por lo que apostamos. Defenderla desde mi apertura, desde mi respeto a una sana discrepancia, desde mi tolerancia a quienes no piensan como yo (ni tienen por qué) siempre que no obren ni se expresen a partir de la mentira, la injusticia o el deseo de destruir por destruir. Lo que no quisiera es tener que defenderla desde el fanatismo, desde la exclusión, desde el envalentonado y muchas veces cruel “¡o conmigo o contra mí!” que tanto se critica en otros y que tan tentador se vuelve cuando aparecen los primeros problemas o desacuerdos“.

Párrafo interesante, tomando en cuenta que ella afirma estar dispuesta a impregnarse la característica de mártir por algo que asegura entender como apertura al otro (¿?). El uso del cristianismo me hace comprender una vez más el valor mesiánico que mucha gente le ha dado a este proceso en Ecuador.

Creo en la Revolución Ciudadana. La sigo. La amo. Tanto que a estas alturas me parece aún más importante defenderla incluso de sí misma. Por eso mismo, no quisiera jamás que se tiña de fanatismo, de cerrazón, de intolerancia…“. ¿Amar un proceso de administración pública? Sólo de pensarlo me espanto. ¿Que no se tiña de fanatismo? Entonces se me desbarata la referencia al cristianismo antiguo…

Que “Un credo” (como se titula el artículo de Maldonado) se convierta en una manifestación de apoyo a una realidad política, que tiene un gran punto fuerte en el apoyo de los menos beneficiados (y que extrañamente el Gobierno quiere, como si fuese una foca de acuario, en pleno espectáculo, recibir aplausos por hacer bien su trabajo), es inconcebible. Implica tomar el panorama total y quedarse con el árbol. Está bien, aplausos. ¿Dónde está el resto? ¿Qué hay de ese innecesario discurso divisionista? ¿Qué hay de la incontinencia verbal del Presidente? ¿Qué me dicen de la compra de diputados alternos para integrarlos a los requerimientos del régimen (cuando el Gobierno se jactaba de derrocar las prácticas de la política antigua)? ¿Qué me dicen de la corrupción en el Ministerio del Deporte? ¿Qué hay del hermano del Presidente enriqueciéndose en este Gobierno? ¿Qué hay de las empresas del Secretario de la Administración aumentando su dinero de manera desmesurada este último tiempo? ¿Qué hay de tener gente que se contactó y que justifica a las Farc de una manera individual en su equipo de trabajo (o al menos que hayan sido parte de su equipo)? ¿Qué hay de tener la Presidencia y las dos vicepresidencias de la Asamblea? ¿Qué hay de esas cosas? ¿Qué me pueden decir de un Presidente que llama al pueblo a que defienda la Revolución con Comités de Defensa (eso es tan asqueroso como ver al Alcalde de Guayaquil llamando a la gente a salir a las calles y protestar)? Sé que habrá explicaciones y respuestas a estas preguntas que para muchos consistirán en afirmar que el proceso va bien. Sé que esta dicotomía hará que este post sea asqueroso para algunos. Pero sé, estoy seguro, que ante toda la historia de la humanidad, de desencuentros y dolores, un Gobierno no debe ser amado por nadie, sino regulado, observado con detenimiento y a la vez con la desconfianza necesaria para evitar que nos vean la cara de cojudos una vez más.

Rafael Correa, imagen tomada de tribunalatina.com

Y este Gobierno, que mantuvo el discurso de cambiar todo, de darle un nuevo inicio al país, es el que debe estar en la mira, no la gente que opina en contra o la gente que lo defiende. ¿Por qué? Porque toda revolución (aunque sea ciudadana) busca llevarnos a un tiempo idílico donde todo supuestamente estuvo o pudo estar mejor. Porque toda administración que se jacta de honesta, de manos limpias, de corazones ardientes, pues debe evidenciarlo siempre y en este caso, nosotros deberíamos exigir a este Gobierno que sea lo que debe ser.

Esa ‘supervisión’ o duda contextual no puede ser vista únicamente como una herramienta de los poderosos de derecha. Me niego a crear una realidad partida en dos.

Amarlo es permitir los absurdos desmedidos… es una real declaración no de principios, sino de emergencia… hacer la vista gorda, obviar las revisiones.

imagen tomada leonardovalencia.com

Ayer, también, leí el editorial de Leonardo Valencia y me sentí mejor. Escribe: “A Javier Ponce, a quien aprecio como novelista y poeta, le dije antes de que fuera ministro, una tarde a comienzos de 2007, en Barcelona, que no me fiaba de Correa, no por sus intenciones sino por su lenguaje. Hoy lo ratifico”. Y esa es una sensatez mayor, aunque para alguien sea “asquerosa”… y de seguro con alguna justa razón que no logro y ni lograré comprender.

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34 comentarios en “La dicotomía y la fe

  1. Cabro querido…. si mi cara te hubiera gustado antes, de seguro me sometía a un extreme makeover…

    Ya se lo extrañaba por aquí…

  2. Cabro querido…. si mi cara te hubiera gustado antes, de seguro me sometía a un extreme makeover…

    Ya se lo extrañaba por aquí…

  3. Y por cierto… si van a acusarme de ser de derecha… por Dios, aprendan a salir de la comarca mental en la que viven…

    O a leer un poco mejor. Es un ejercicio de vez en cuando interesante.

  4. Y por cierto… si van a acusarme de ser de derecha… por Dios, aprendan a salir de la comarca mental en la que viven…

    O a leer un poco mejor. Es un ejercicio de vez en cuando interesante.

  5. Hay cosas que deben ser corregidas, estoy de acuerdo, pero eso no quita que sea algo fabuloso lo que está pasando en Ecuador.

  6. Hay cosas que deben ser corregidas, estoy de acuerdo, pero eso no quita que sea algo fabuloso lo que está pasando en Ecuador.

  7. Volvería a votar por Correa, sin embargo no soy una fanática… y de escribir editoriales en el telegrafo no lo haría de la canina forma que lo hace esta mujer.

    Igual de canino que valverde cuando escribe para el universo.

  8. Volvería a votar por Correa, sin embargo no soy una fanática… y de escribir editoriales en el telegrafo no lo haría de la canina forma que lo hace esta mujer.

    Igual de canino que valverde cuando escribe para el universo.

  9. Con "VAlverde" te refieres a Valencia, Princesa?

    Sabes? Yo no podría volver a votar por Correa. Lo hice por tres ocasiones, ya no pude más… me sentí muy burlado…

  10. Con "VAlverde" te refieres a Valencia, Princesa?

    Sabes? Yo no podría volver a votar por Correa. Lo hice por tres ocasiones, ya no pude más… me sentí muy burlado…

  11. estimado, concuerdo con tus opiniones. Lógicamente toda persona merece respeto, de lo que se trata es de debatir, pero con razones no con fanatismos ni credos religiosos. No comparto esa visión mesiánica que deja en manos de iluminados toda la responsabilidad para hacer y deshacer simplificando todo. O estás con el gobierno o estás con gutiérrez, o eres de izquierda o de derecha, eso en boca de gente que ha servido a dos bandos, de manera extremista, es inconcebible. En boca de cualquiera es inconcebible, porque la realidad es diversa y múltiple y merece ser contada, elaborada, compartida.
    Lógicamente que el gobierno ha hecho cosas buenas, pero de ahí a convertirlo en algo intocable, no, porque la crítica debe ser la base de toda sociedad democrática. Y el escuchar sin ponerse escudos de antemano. La crítica, no el creer o no simplemente. No el fanatismo, las ideas.
    Lo de Valencia, está claro, es una retaliación política, él también tiene derecho a opinar, él sí con argumentos, y no por eso ser marginado. Y en lo que le ha dicho a J. Ponce, a quien considero un gran poeta, tiene razón; el lenguaje dice mucho de un estilo, estilo que se repite entre sus seguidores y se amplifica y simplifica la visión de un país.
    Dos cosas más:
    1.- EScribo esto aunque muchos escritores e intelectuales me han sugerido otras "estrategias", pero nunca he obedecido a esas pautas y no lo haré ahora. Hay un silencio de la intelectualidad y eso no es bueno.

    2.- En este punto, y si se trata de creer, yo creo en la solidez intelectual y personal de Valencia, así como en la honestidad de tu post.

    Por último, sería interesante escuchar la opinión de los intelectuales sobre los comités de defensa; punto álgido y culminante, que rebasa todo credo y merece un debate de ideas, no de fe solamente.

  12. estimado, concuerdo con tus opiniones. Lógicamente toda persona merece respeto, de lo que se trata es de debatir, pero con razones no con fanatismos ni credos religiosos. No comparto esa visión mesiánica que deja en manos de iluminados toda la responsabilidad para hacer y deshacer simplificando todo. O estás con el gobierno o estás con gutiérrez, o eres de izquierda o de derecha, eso en boca de gente que ha servido a dos bandos, de manera extremista, es inconcebible. En boca de cualquiera es inconcebible, porque la realidad es diversa y múltiple y merece ser contada, elaborada, compartida.
    Lógicamente que el gobierno ha hecho cosas buenas, pero de ahí a convertirlo en algo intocable, no, porque la crítica debe ser la base de toda sociedad democrática. Y el escuchar sin ponerse escudos de antemano. La crítica, no el creer o no simplemente. No el fanatismo, las ideas.
    Lo de Valencia, está claro, es una retaliación política, él también tiene derecho a opinar, él sí con argumentos, y no por eso ser marginado. Y en lo que le ha dicho a J. Ponce, a quien considero un gran poeta, tiene razón; el lenguaje dice mucho de un estilo, estilo que se repite entre sus seguidores y se amplifica y simplifica la visión de un país.
    Dos cosas más:
    1.- EScribo esto aunque muchos escritores e intelectuales me han sugerido otras "estrategias", pero nunca he obedecido a esas pautas y no lo haré ahora. Hay un silencio de la intelectualidad y eso no es bueno.

    2.- En este punto, y si se trata de creer, yo creo en la solidez intelectual y personal de Valencia, así como en la honestidad de tu post.

    Por último, sería interesante escuchar la opinión de los intelectuales sobre los comités de defensa; punto álgido y culminante, que rebasa todo credo y merece un debate de ideas, no de fe solamente.

  13. Juan querido, las estrategias del silencio son las que más daño hacen…

    Y lo de los CDR, pues habría que revisar todo lo que en significan de entrada y cualquier cosa que signifique que un Gobierno movilice a gente hay que revisarlo con atención…

    Un abrazo

  14. Juan querido, las estrategias del silencio son las que más daño hacen…

    Y lo de los CDR, pues habría que revisar todo lo que en significan de entrada y cualquier cosa que signifique que un Gobierno movilice a gente hay que revisarlo con atención…

    Un abrazo

  15. Me refería a Pedro X. Valverde, el columnista de El Universo, que siempre escribe con exagerado veneno contra el gobierno.

  16. Me refería a Pedro X. Valverde, el columnista de El Universo, que siempre escribe con exagerado veneno contra el gobierno.

  17. Ahhhh ya cacho… pero es que Princesa, hay gente a la que no hay que leer… entre ellos al que nombras… Si hasta lo había sacado de mi cabeza ya…

    Se vive mejor así…

  18. Ahhhh ya cacho… pero es que Princesa, hay gente a la que no hay que leer… entre ellos al que nombras… Si hasta lo había sacado de mi cabeza ya…

    Se vive mejor así…

  19. eduardo, me parece, al leerte, que pasiones despiertan pasiones y eso no me hace tanta gracia… pero igual hallo en lo que dices muchas cosas con las que estoy totalmente de acuerdo, a pesar de que yo sigo apostando por el gobierno y sus mil errores.
    lo de lucrecia me parece, por decirlo menos, un despropôsito, pero ella es libre como cualquier columnista (y ser humano) de decir lo que le de la gana. yo he visto unas cosas para mî insoportables de gente como Carol Murillo, en El Telêgrafo, y Emilio Palacio, en El Universo, pero lo de Lucrecia nos pone sensibles supongo que por el momento *pienso en la coyuntura de lo sucedido con Leonardo, como bien mencionas y la carta que hemos firmado algunas personas y que ha generado un debato (saludable a mi criterio, si no no la hubiera firmado) sobre la labor ministerial.
    …Pienso en Rodrigo Garcîa, a quien estoy leyendo ahora, y una ponencia sobre puesta en escena y poder polîtico que es una especie de cota a modo de cierre de su antologîa de textos teatrales. el tipo dice: "Yo lavo mi conciencia con mi discurso inconformista y el pûblico hace lo propio y juntos, creador y su pûblico, no hacemos mâs que engrasar la misma rueda que nos estâ aplastando".
    …Perdôn por el tono.

    Un abrazo,

  20. eduardo, me parece, al leerte, que pasiones despiertan pasiones y eso no me hace tanta gracia… pero igual hallo en lo que dices muchas cosas con las que estoy totalmente de acuerdo, a pesar de que yo sigo apostando por el gobierno y sus mil errores.
    lo de lucrecia me parece, por decirlo menos, un despropôsito, pero ella es libre como cualquier columnista (y ser humano) de decir lo que le de la gana. yo he visto unas cosas para mî insoportables de gente como Carol Murillo, en El Telêgrafo, y Emilio Palacio, en El Universo, pero lo de Lucrecia nos pone sensibles supongo que por el momento *pienso en la coyuntura de lo sucedido con Leonardo, como bien mencionas y la carta que hemos firmado algunas personas y que ha generado un debato (saludable a mi criterio, si no no la hubiera firmado) sobre la labor ministerial.
    …Pienso en Rodrigo Garcîa, a quien estoy leyendo ahora, y una ponencia sobre puesta en escena y poder polîtico que es una especie de cota a modo de cierre de su antologîa de textos teatrales. el tipo dice: "Yo lavo mi conciencia con mi discurso inconformista y el pûblico hace lo propio y juntos, creador y su pûblico, no hacemos mâs que engrasar la misma rueda que nos estâ aplastando".
    …Perdôn por el tono.

    Un abrazo,

  21. Me quedo con tu conclusión: A un gobierno no hay que amarlo, sino vigilarlo… para que no nos vuelvan a ver la cara de cojudos. Por lo demás, pienso ahora más que nunca que hay que sospechar de los artistas que defienden a muerte gobiernos o personas, en lugar de principios.
    CAV

  22. Me quedo con tu conclusión: A un gobierno no hay que amarlo, sino vigilarlo… para que no nos vuelvan a ver la cara de cojudos. Por lo demás, pienso ahora más que nunca que hay que sospechar de los artistas que defienden a muerte gobiernos o personas, en lugar de principios.
    CAV

  23. La verdad es que siempre habrá gente dispuesta a justificar lo injustificable, especialmente si pueden clamar que lo hacen por amor a una ideología. Son los amantes de la autocracia, cuya inherente violencia y corrupción no les importa si les conviene el caudillo que la proclama.

    El Telégrafo se ha convertido en una hoja vergonzosa, llena de mal llamados "editorialistas" que pueden arguir lo que sea con tal de agradar a quienes les pagan con migajas o favores. ¿Qué se puede esperar de quienes, sin sonrojo alguno, apoyaron a la teocracia de Irán llamándola progresista?

    Hace muchos años leí una novela que se llamaba, en su traducción española, La Ola. Se basaba en hechos reales y contaba como un experimento de comunicación en un colegio estadounidense permitió percibir lo fácil que es explotar las inclinaciones autocráticas-fascistas de la gente. Ahí va un link a un comentario sobre la película que del libro se hizo:

    http://guso.lacoctelera.net/post/2008/12/24/la-ola-die-welle-creias-no-se-podria-repetir

    Afirmo que un ejercicio semejante está muy avanzado en Venezuela, donde el dictador Chávez no cesa de afrentar la razón y la inteligencia con su crasa manía fascista. Afirmo también que lo mismo está pasando en Ecuador, donde Correa acaba de proponer la creación de comités fascistas con los que quiere controlar a la gente. La única diferencia es que en vez de llevar la cruz gamada (o la ola), llevarán algún simbolito patético para reconcerse entre secuaces.

    Hay "intelectuales" que como Lucrecia Maldonado no dudan en escribir cartas de amor mercenarias a una "revolución" fascista y mentirosa. Por suerte, hay intelectuales verdaderos que no dudan – aún poniéndose en peligro, en estos tiempos tan oscuros que vivimos – en decir la verdad y llamar las cosas por su nombre:

    Juan Andrade Heymann
    http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=298840&id_seccion=1

    Tarde o temprano la gente se dará cuenta de lo malsano de una autocracia y de lo errado de un facismo criollo teñido de "socialismo". Pero ¿cuándo sucederá eso? Visto el desastre cubano y el tiempo que lleva Chávez aprovechándose de Venezuela y enriqueciéndose a costa de la patria del libertador, es penoso constatar que el camino – viacrucis – del Ecuador está nada más comenzando.

  24. La verdad es que siempre habrá gente dispuesta a justificar lo injustificable, especialmente si pueden clamar que lo hacen por amor a una ideología. Son los amantes de la autocracia, cuya inherente violencia y corrupción no les importa si les conviene el caudillo que la proclama.

    El Telégrafo se ha convertido en una hoja vergonzosa, llena de mal llamados "editorialistas" que pueden arguir lo que sea con tal de agradar a quienes les pagan con migajas o favores. ¿Qué se puede esperar de quienes, sin sonrojo alguno, apoyaron a la teocracia de Irán llamándola progresista?

    Hace muchos años leí una novela que se llamaba, en su traducción española, La Ola. Se basaba en hechos reales y contaba como un experimento de comunicación en un colegio estadounidense permitió percibir lo fácil que es explotar las inclinaciones autocráticas-fascistas de la gente. Ahí va un link a un comentario sobre la película que del libro se hizo:

    http://guso.lacoctelera.net/post/2008/12/24/la-ola-die-welle-creias-no-se-podria-repetir

    Afirmo que un ejercicio semejante está muy avanzado en Venezuela, donde el dictador Chávez no cesa de afrentar la razón y la inteligencia con su crasa manía fascista. Afirmo también que lo mismo está pasando en Ecuador, donde Correa acaba de proponer la creación de comités fascistas con los que quiere controlar a la gente. La única diferencia es que en vez de llevar la cruz gamada (o la ola), llevarán algún simbolito patético para reconcerse entre secuaces.

    Hay "intelectuales" que como Lucrecia Maldonado no dudan en escribir cartas de amor mercenarias a una "revolución" fascista y mentirosa. Por suerte, hay intelectuales verdaderos que no dudan – aún poniéndose en peligro, en estos tiempos tan oscuros que vivimos – en decir la verdad y llamar las cosas por su nombre:

    Juan Andrade Heymann
    http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=298840&id_seccion=1

    Tarde o temprano la gente se dará cuenta de lo malsano de una autocracia y de lo errado de un facismo criollo teñido de "socialismo". Pero ¿cuándo sucederá eso? Visto el desastre cubano y el tiempo que lleva Chávez aprovechándose de Venezuela y enriqueciéndose a costa de la patria del libertador, es penoso constatar que el camino – viacrucis – del Ecuador está nada más comenzando.

  25. hay una hipnosis colectiva en el pais…al estilo "pare de sufrir", por favor un poco de criterio, no se puede comprar toda la basura que se vende, las cosas son lo que son, hablen con alguien que viva en venezuela a ver que les cuenta… lo que me asusta es que luego empezaremos con el "miedo colectivo" por la represion, los cdr… vamos por mal camino no hace falta mirar muy lejos…

  26. hay una hipnosis colectiva en el pais…al estilo "pare de sufrir", por favor un poco de criterio, no se puede comprar toda la basura que se vende, las cosas son lo que son, hablen con alguien que viva en venezuela a ver que les cuenta… lo que me asusta es que luego empezaremos con el "miedo colectivo" por la represion, los cdr… vamos por mal camino no hace falta mirar muy lejos…

  27. Eduardo:
    Estoy de acuerdo en casi todo con usted. De verdad. Y en lo de la desconfianza, mucho. Ese artículo, si lo lee entre líneas, lo escribí porque realmente me pone mal la idea de los CDR como lugares de delación y de vigilancia y pienso que la Revolución Ciudadana se puede defender de otras maneras. No más. También pienso que para discrepar no hay que ofender, o sea no creo que sea necesario utilizar palabras agresivas, sobre todo si no se está respondiendo a otra agresión, por eso el uso de esa palabra me pareció gratuito y, sinceramente, sí me dolió, porque yo a usted nunca lo he ofendido, ¿no es cierto? y al leer los comentarios a su post tuve que aguantar que alguien dijera que yo me expresaba de una forma 'canina'… ¿acaso ladré, aullé, mordí a alguien? ¿le quité el novio a la pelada que comenta lo que comenta? No creo… Pero bueno, este año que termina ha sido un año de durísimos y maravillosos aprendizajes en mi vida, y entre ellos el más importante es que hay que abrir el corazón, así que bienvenidas sus disculpas, y no se preocupe más por eso.

  28. Eduardo:
    Estoy de acuerdo en casi todo con usted. De verdad. Y en lo de la desconfianza, mucho. Ese artículo, si lo lee entre líneas, lo escribí porque realmente me pone mal la idea de los CDR como lugares de delación y de vigilancia y pienso que la Revolución Ciudadana se puede defender de otras maneras. No más. También pienso que para discrepar no hay que ofender, o sea no creo que sea necesario utilizar palabras agresivas, sobre todo si no se está respondiendo a otra agresión, por eso el uso de esa palabra me pareció gratuito y, sinceramente, sí me dolió, porque yo a usted nunca lo he ofendido, ¿no es cierto? y al leer los comentarios a su post tuve que aguantar que alguien dijera que yo me expresaba de una forma 'canina'… ¿acaso ladré, aullé, mordí a alguien? ¿le quité el novio a la pelada que comenta lo que comenta? No creo… Pero bueno, este año que termina ha sido un año de durísimos y maravillosos aprendizajes en mi vida, y entre ellos el más importante es que hay que abrir el corazón, así que bienvenidas sus disculpas, y no se preocupe más por eso.

  29. Lo que dice el Anónimo CAV es clave: aquí no se defienden principios sino "lados". Por eso pueden haber cambios de discurso o contradicciones flagrantes (como el tener a gente de la "partidocracia" en el Gobierno) y la gente se lo va a aguantar: porque todos están pendientes de ese lejano objetivo revolucionario de felicidad y por lo tanto las cosas inmediatas no son tan importantes.

    Así el fin pasa a justificar los medios y cada vez que se critica algún procedimiento o acción concreta la respuesta es recordar los fines (tales objetivos en salud, educación, etc. que se han conseguido y promocionado) y recordar que "los otros" eran peores, como si sólo hubiera dos opciones.

    Para mí lo terrible y absolutamente dañino de este "proceso revolucionario" es ese engañoso discurso del blanco o negro, del todo o nada, al que tristemente se ha plegado alguna gente valiosa desde "el otro lado" y ahora critica todo lo que venga de Correa.

    Es un alivio, y lo digo por tu blog y por algunos de los que comentan, ver que todavía hay gente que no asume la militante posición de "defender una revolución" y mantiene una actitud crítica sin tampoco caer en buscar el lado negativo de todo.

  30. Lo que dice el Anónimo CAV es clave: aquí no se defienden principios sino "lados". Por eso pueden haber cambios de discurso o contradicciones flagrantes (como el tener a gente de la "partidocracia" en el Gobierno) y la gente se lo va a aguantar: porque todos están pendientes de ese lejano objetivo revolucionario de felicidad y por lo tanto las cosas inmediatas no son tan importantes.

    Así el fin pasa a justificar los medios y cada vez que se critica algún procedimiento o acción concreta la respuesta es recordar los fines (tales objetivos en salud, educación, etc. que se han conseguido y promocionado) y recordar que "los otros" eran peores, como si sólo hubiera dos opciones.

    Para mí lo terrible y absolutamente dañino de este "proceso revolucionario" es ese engañoso discurso del blanco o negro, del todo o nada, al que tristemente se ha plegado alguna gente valiosa desde "el otro lado" y ahora critica todo lo que venga de Correa.

    Es un alivio, y lo digo por tu blog y por algunos de los que comentan, ver que todavía hay gente que no asume la militante posición de "defender una revolución" y mantiene una actitud crítica sin tampoco caer en buscar el lado negativo de todo.

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