¿A real american hero?

imagen tomada de wikipedia.org

No creía que Stephen Sommers podía caer más bajo que “Van Helsing”, pero sospecho que no me esperaba que él fuera a acabar con el dibujo animado que yo trataba de no perderme cuando era niño. “G.I. Joe: The rise of Cobra” es una de esas películas que te dicen que tú has crecido, pero la narrativa a tu alrededor no. Y eso es terrible.

En el filme, una fuerza multinacional (cuando no, auspiciada por la OTAN) debe proteger un cuarteto armas basadas en nanotecnología, capaz de destruir todo lo que esté a su paso. El problema es que hay una fuerza que busca conseguir estas armas para sus fines malévolos, lo que nos lleva a caer en el planteamiento original de lo que es la batalla entre “el bien y el mal”. Esta fuerza nefasta no es Cobra, la organización enemiga de G.I. Joe, al menos no todavía y como el título lo dice, deberemos ver el surgimiento de Cobra en definitiva… de lo contrario algo habrá fallado con la producción.

Salvo por una elipsis que es fenomenal (que hace pensar que no todo está perdido) y la secuencia de la persecusión por las calles de París, la película cae en un remolino de imprecisiones y resultados propios de una telenovela, que no existe manera de sentir que uno está frente al ritual de todas las tardes: ver cómo los buenos iban a acabar con ese tipo con máscara a lo Ku Klux Klan y sus secuaces. La acción, desmedida y hasta previsible no le hace justicia a un recuerdo. ¿Qué seríamos sin la memoria? En un día como hoy puedo decir que seríamos felices.

Duke, El general Hawk, Ripcord, Breaker, Snake Eyes, Heavy Duty y Scarlett forman el equipo élite, gracias a la ayuda de los países miembros de la coalición que crea a esta fuerza y de la empresa Mars (algo así como la marca Acme) que está en todo lo que es tecnología para guerra. La Baronesa y Storm Shadow son los malos (siendo la relación entre los dos ninjas, el blanco -malo- y el negro -bueno- una de las cosas más interesantes de toda la historia y al menos una de los guiños directos de la adaptación con lo que fue el dibujo animado) acompañados por un Destro y un Comandante Cobra antes de dar a conocer sus identidades reales. Ojo a Mars, así como Acme, siempre caga un poco las cosas.

imagen tomada de blogs.creativeloafing.com

Más allá de las actuaciones especiales (Jonathan Pryce es el presidente de Estados Unidos), de un Dennis Quaid que aparece el 10% de la película y una Sienna Miller excesivamente hermosa, el trabajo de Sommers decae por algo que no parece ni de chiste a algo que hizo antes y que se llamó “The Mummy” (por cierto, Arnold Vosloo aparece como Zartan -por si no saben él hizo de la momia en la película a la que me refiero, y Brendan Fraiser hace un cameo como el Sargento Stone). En “G.I.Joe…” la historia no parece importar, sino las secuencias y la maestría de Sommers al saberse un director por excelencia visual e incapaz de otorgarle forma a una película que cae, se hunde, se levanta, se hunde y termina por dejar la puerta abierta para una segunda parte, esta vez ya con un Cobra bien armado; se supone, ¿no?

Es en la gratuidad que la memoria pierde contundencia, en un futuro que no le hace justicia. Es como descubrir que el sueño infantil fue un engaño. Si bien hay muchos elementos que mantienen el mismo equilibrio que tenía la serie animada (que sin duda fue creada para vender muñecos) en conjunto parece que tanto los guionistas, como productores y director escogieron de manera equivocada tales cercanías argumentales. No se trata de rendirle tributo a algo que suena a pasado y remozarlo con una mano de barniz, se trata de crear una película que se vuelva imprescindible. Y Sommers ha creado anteriormente algo así; sin embargo parece que ha olvidado cómo hacerlo. Así, G.I. Joe se agota por sí solo, con un final que puede emocionar a muchos, pero que deja elevada una lección que no se puede evitar (como el “te lo dije”): una película es una película… el recuerdo… pues que se quede como recuerdo.

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2 comentarios en “¿A real american hero?

  1. lo maravilloso de eso es que estoy seguro que enlogun momento resucitara el grito demoniaco: COOOOOOOBRAAAAA

  2. lo maravilloso de eso es que estoy seguro que enlogun momento resucitara el grito demoniaco: COOOOOOOBRAAAAA

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