¿Cuál es el real Transformer?

Por lo general, cuando una secuela parte de una premisa que vendría a ser algo así como “si bien les dijimos que todo se había acabado, pero no… había algo más”, sabemos que se corre el riesgo de caer en una gran porquería. “Transformers 2: Revenge of the fallen” es un filme del sobrevalorado Michael Bay (quien debió quedarse con los videos de Meatloaf, que sí son joyas) que se la juega y podría decir que hasta cae como esos ‘caídos’ a los que hace referencia en su título, de no ser por elemento que fue incluido de manera acertada el 80% de las veces que apareció: el humor.

Pero un humor con nombre y apellido.

Los momentos graciosos salvan a una película condenada al desastre, al partir de algo que supuestamente ya estaba dicho en la anterior. ¿No era ese bendito cubo de la primera parte lo que le daba la vida a los artefactos y lo que los decépticons buscaban para ganar más poder y ser indestructibles? No, al parecer aún había algo más que darle vuelta. Y así uno se siente, desde lo más básico, como un imbécil. ¿Dónde queda entonces el trabajo de los guionistas? A veces desde la misma producción se puede jugar en contra. ¿Les costaba valerse de otra idea? Al parecer sí.

En esta ocasión, los autobots (comandado por un fenomenal Óptimus Prime) trabajan con un escuadrón del Gobierno gringo para atrapar a los decépticons rezagados, que siguen llegando al planeta, buscando algo que habrá que descubrir qué es. Pero ojo, resulta (y esto se sabe en el primer minuto de la película, así que no es un spoiler), que los Transformers ya habían estado antes en la Tierra. Y ese es el detalle importante. ¿Por qué no se enteraron eso en el primer filme? Hasta robots extraterrestres, con una tecnología bárbara, tienen problemas de banda ancha.

imagen tomada de i2.esmas.com

Se repiten personajes, se establecen las mismas relaciones y se ‘profundizan’ algunas (¿se puede creer esa pareja entre Shia LaBeouf y Megan Fox?). Hay acción a cada minuto y las escenas de batallas de los robots, si bien se entienden más que en la anterior, no sean de ser un amasijo de metales estrellándose, con una escasa posibilidad de comprensión. Visualmente es una película de Bay (que se esfuerza por crear secuencias incomprensibles), quien además consigue lo que en la anterior no se asomó ni de chiste: transformar a sus actores en robots. Megan Fox le hace honor a su apellido por estos días y eso va en detrimento de su carrera como actriz. La Mikaela de la primera entrega es mucho más fresca y aparece con cierta regularidad, condicionada por la historia (lo que hace que esos labios y esos enormes ojos claros sean desesperadamente llamativos). En esta, quizás por un asunto de contrato, aparece en muchos sitios en los que no aporta nada más que ser la mujer sexy corriendo. Megan Fox ilumina la pantalla, pero sobra en la historia. Josh Duhamel (el marido de Fergie, de los Black Eyed Peas) pasa sin pena ni gloria. Kevin Dunn (uno de esos gramdes actores b) y Julie White se lucen como los padres de LaBeouf. Sin embargo es un actor el que hace que este filme se levante más allá del insignificante mundo de metales, ruedas y acción trepidante: John Turturro.

El verdadero Transformer, capaz de crear personajes descabellados y hacerlos creíbles (su agente Simmons es lo que mantiene la gracia en la película), es lo mejor del filme. La fuerza de Turturro en escena se siente, permite que el espectador intente crear en su mente una intervención humana que sea real… pues en muchas escenas los robots se muestran con más naturalidad. El mérito de Turturro no es el mérito del director. No pasa por ahí, pasa por un actor capaz de hacer su trabajo y dar lo mejor de sí. Si tenía que hacer reír al publico, pues John Turturro lo hace.

Michael Bay sólo crea un filme que emociona por ver a los robots que uno jugaba cuando niño o que veía en programas infantiles. Es una emoción que no corre por cuenta de él. Recurre a lo que mejor sabe hacer: confundir con las imágenes y cree salir victorioso; cuando un guión con miles de fallos, un deseo por hacer reír con lo irreconciliable, y mucho dinero de presupuesto no es lo que hace una buena película. Pero “Transformers 2 …” no cae porque Turturro la sostiene al borde del precipicio. Turturro es el verdadero Óptimus Prime.

El verdadero Óptimus, en plena filmación, imagen tomada de flickr.com

Si quieren saber más de cine, creo que les vendría bien hacer clic acá y revisar el blog de Patricio Burbano, “Apuntes en torno al séptimo arte“. Está muy bueno.
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Un comentario en “¿Cuál es el real Transformer?

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