El arte de enmendarse

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imagen tomada de istockphoto.com

Durante estos días he estado reflexionando sobre el blog, ya sea por lo que ha pasado por acá este mes, por lo que me ha tocado escribir, porque debo ser parte de una mesa sobre blogs en la Expolibro 2009 y porque debo terminar un ensayo sobre blogs y cultura en Ecuador en esta semana, para una publicación específica (de la que pronto hablaré). He pensado muchas cosas: la postura o la iniciativa que lleva a alguien a abrir un blog, a escribir posts, a comentar; los tipos de comentaristas, qué es lo que los mueve, hacia dónde nos llevará la tecnología o esta forma de comunicación… pero algo se me quedó dando vueltas dentro de esa dinámica: cómo nos enfrentamos al error.

Equivocarse es lo más sencillo para el ser humano. Ya sea por no tener toda la información necesaria, por escribir con apuro, por intentar algo que a la final no resulta, por lo que sea. El error es quizás la única constante en el desarrollo de las actividades humanas y lo que hacemos a medida de que avanzamos es reducir esa posibilidad. ¿Por qué nos molesta tanto, entonces, especialmente en un blog? Debo confesar que en ocasiones cuando encuentro algunos comentarios absolutamente errados (como por ejemplo acusándome de algo que nunca he escrito en el blog) quisiera eliminar esa expresión, más que nada porque no soporto que me acusen de algo de lo que no soy responsable. Es algo natural, supongo.

Lo que sucede, en definitiva, es que para mí el blog es el formato de la corrección eterna, por ende está abierto al error desde cualquier perspectiva. Es la ‘plaza pública’ que nos enfrenta a la existencia de la equivocación. ¿Cómo reaccionamos ante eso? Creo que olvidándonos de que estamos condenados al error no nos damos la oportunidad de la enmienda. Eso es sumamente peligroso. La belleza, las grandes ideas, las percepciones importantes, la sensibilidad inequívocca, el humor que nos hace feliz parten de un lugar que no se puede negar: la imperfección. Pueden haber cosas que no nos gusten y en eso no hay cómo disernir nada, es justo que suceda eso. Sin embargo, existen situaciones en las que nuestros gustos no determinan nada más que pasiones que nos llevan a la intransigencia, cuando el error es lo más factible de arreglar.

La tecnología, sobre todo relacionada en el blog, nos está llevando a que el ego se sobreimponga por encima de cualquier otra percepción humana. Si algo consideramos que está mal (y en esto me incluyo, también lo hago), pues optamos por derrumbarlo y acabarlo, cuando es muy probable que una simple (o muy compleja) corrección le dé validez. Ojo, también hay errores y ‘errores’. No hablo de justificar todo, porque eso es estúpido. Hablo de entender qué es lo que nos moviliza y lo que moviliza a la gente alrededor, a los que adoro y a los que detesto. Discutir sobre esos temas para ver si es posible ayudar a otros a corregir, o descubrir el error en uno. Eso.

Siempre hemos sido así (ayer alguien me decía que está bien que el Gobierno actual hable así, como pelucones y corruptos, a la gente de la derecha que durante tantos años hundió al país, gente mala que no merece nada… lo que acerca al apoyo al Gobierno a un asunto más cercano a la religión o al fundamentalismo que acusa al ‘demonio’ de malo), pero hoy más que nunca se ha perdido la fascinación ante el acto de corregir, de enmendarse, de recular y hacerlo bien. El otro es el enemigo, cuando no todo ‘otro’ es enemigo.

Y así creo que nos perdemos de mucho.

3 comentarios en “El arte de enmendarse

  1. El error es tan natural en el ser humano, que para no cometerlos uno necesita realizar una revisión, sin embargo muchos errores reflejan la identidad directa de su autor, sin revisiones, asi que dentro del error muchas veces se encuentran los verdaderos pensamientos de su escritor "no tan bien educado"

  2. Mister Lex, la observación es precisa… por eso insisto que lo importante es aprender a distinguir 'errores' de actitudes casi criminales… por decirlo de alguna manera,

    Un abrazo

  3. Me encantó este post Eduardo, probablemente uno de los más bacanes que te han salido últimamente😉

    Mira, el submundu de los blogs y los bloggers (en el que, te digo con toda franqueza, no estás realmente metido, por fortuna jeje) es digno de estudios sociológicos y psicológicos. Hay que ver todo lo que genera, copias virtuales de la sociedad "real", con farándulas, tabloides, el extra, intelectualoides, amantes, enemigos, hermanos y un infinito etcétera. Creo que la Web 2.0 ha generado un nuevo terreno para la discusión sociológica, nos horrorice o no. El error en los blogs equivale a los deslices en la vida real.

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