Eso del compromiso literario

No es precisamente mi autor favorito. En realidad me aburre, si soy sincero, y por eso lo he leído poco. Lo he intentado leer de nuevo, pero una frase como: “Todo macho tropical se cría esperando su hora de empuñar el fusil a repeler a los del sur. Las madres aceptan y las muchas incitan. La pasión de la defensa incendia más a los que han nacido para el oficio de combatir”, me ha hecho desistir de terminar “Las cruces sobre el agua”, una vez más. Joaquín Gallegos Lara es quizás el menos literario de todos los que formaron parte del Grupo de Guayaquil.

De todo ese asunto del realismo social (al final termino por creer que toda literatura tiene un compromiso consigo misma y que cada autor utiliza esa realidad que vive o sospecha para crear una alternativa: el arte funciona así) no hay nada que me doblegue más que ese pequeño detalle que termina siendo la base hegemónica de todo: el texto como herramienta de una ideología, cuando siempre hay algo así en cualquier texto. Pero de eso no quiero hablar en este preciso momento. Aunque sí vale la pena decir que la utilidad del arte no pasa por refrendar nada más que la vida y la opción de la imaginación como una excusa para establecer algo en el mundo real que tenga algo de valor, como objetivo y no como consecuencia de la obra.

Desde hace mucho lo veo de esa forma.

imagen tomada de telegrafo.com.ec

Lo escribo porque revisando notas de prensa de esta semana, me encuentro con la aparición de un documental de 25 minutos sobre la vida de Joaquín Gallegos Lara, realizado por Miguel Cantos y titulado “Tras las páginas de Gallegos Lara”, en el que el director intenta hacer un recuento de su vida. Dice la nota de El Telégrafo: “La reconstrucción de la vida del escritor se basó en una biografía elaborada por el investigador porteño Alejandro Guerra Cáceres; además, se tomaron en cuenta documentos periodísticos del mismo Gallegos Lara y otras voces de personas que lo conocieron, entre ellos el pintor Jorge Swett. “Se lo reconoce como autor de Las cruces sobre el agua y de algunos cuentos, pero no se tiene en cuenta la dimensión política que tuvo. En los años treinta era un tremendo político”, dice Cantos”.

Es evidente que la importancia de Gallegos Lara no se puede negar y justamente en el punto que Cantos precisa: el político. En lo literario, quizás no es así. Del Grupo de Guayaquil siento mayor respeto por la obra de José De la Cuadra, un grande por donde se lo vea,y hasta por el trabajo de Demetrio Aguilera Malta (“Banda de pueblo” sigue siendo uno de los mejores cuentos que se han escrito, un puntazo de De la Cuadra). Por eso cada vez que escucho lo ‘grandioso’ de Gallegos Lara trato de decir lo contrario: lo relevante del volumen de cuentos “Los que se van” en la literatura ecuatoriana es ineludible, pero no precisamente por el trabajo del autor de “Las cruces…”. El trabajo en ese libro de 1930 también tiene que ver con Aguilera Malta y Enrique Gil Gilbert. Y “Las cruces…”, bueno hay algo que no me termina de cerrar con esa novela y tiene que ver con algo estético, pero también interviene un factor literario. Un texto que termina así: “Quizás esas crucen eran la última esperanza del pueblo ecuatoriano” me habla más de una conciencia nacional, reivindicativa, chauvinista o como lo quieran ver, que una conciencia literaria y hasta humana… que en el último de los casos es el factor que le da eternidad a una obra. Existe una gran diferencia.

No importa de qué perspectiva se hable. Hay una gran idea de eternidad marcada en lo que habla del ser humano y todas sus vicisitudes, alegrías, esperanzas, decepciones o bajezas. Por eso afirmo que José De la Cuadra era escritor y Gallegos Lara no (también existe un asunto de animosidad de por medio, no lo puedo negar: ese rechazo infantil a las obras que no seguían los dictámenes o las perspectivas de un partido como del que fue parte). El escritor obviamente es un ciudadano de su tiempo y como ciudadano debe responder a ese llamado del mundo contemporáneo. Pero en lo literario el tiempo es excusa. La literatura es la zona fantasma, donde el tiempo pasa de otra manera, de forma vertical, se podría decir. Los saltos temporales son posibles y hasta entretenidos. Incluso cuando esa relación con la realidad se hace absurda. Y es en esa zona fantasma en que el escritor puede hablar de su tiempo, sin tener una necesidad de adoctrinar. No se puede caer en esos espacios. Hay realismo social en De la Cuadra, hay un reflejo de la vida del montubio (la persona del campo en la Costa), pero hay humanidad, mucha. Lo que se plantea en “Los Sangurimas” es algo que le compete a todos los seres humanos.

Gallegos Lara, imagen tomada de lagaceta.com.ec

El escritor es un ciudadano fuera del mundo de su obra, pero en ella no debe serlo por obligación. Puede serlo, pero no como una sentencia.

Así que veo el deseo de este documental como un recubrimiento más de lo que debe ser el hombre: un ser político y comprometido. Algo que nunca deja de ser si uno se pone a pensar bien en el tema. Regresar a lo mismo, hasta el cansancio, no nos deja libres para ir más allá. En la nota de El Telégrafo interviene Marcelo Báez en un párrafo que suena decisivo: “Báez afirma que el fuerte de Gallegos Lara fue la política, e incluso habla de su influencia en lo que él llama el “realismo socialista” o en la literaturización marxista de la literatura misma. Reconoce que el mayor homenaje al autor lo hizo Jorge Enrique Adoum en Entre Marx y una mujer desnuda; además, le preocupa que de su obra lo que más se recuerde sea Los que se van y Las cruces sobre el agua”. Me preocupa algo similar (aunque repito, he preferido no leer más que eso porque no existe algo más que me mueva), porque entiendo que a pesar del olvido de su fecha de nacimiento (el 9 de abril pasado se celebraron 100 años de su natalicio – palabra tan horrorosa no puede ser que exista) su figura es un eje, un peso y un ancla. Y ese ‘abandono’ a nivel público es evidencia de que su figura se ha perpetuado en un espectro que no es necesariamente el que une a toda una raza en un lugar determinado.

La literatura mira más allá de lo político. Ese es el mayor compromiso existente, sin duda.

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17 comentarios en “Eso del compromiso literario

  1. Sobre Gallegos Lara se pueden decir mucchs cosas. No se suelen contar porque quizas los guayaquileños se apasionarian mucho con su historia.

    Pasiones politicamente incorrectas. Es decir que comics sobre su vida no vamos a leer.

    El compromiso politico con el tiempo que ha a cada uno le ha tocado vivir puede o no formar de la poblacion literara que cada autor decide crear.

    1984, Farenheit 451, Un mundo feliz y El señor de las moscas son ficciones comprometidas y criticas.

    En las particulas elementales acaso no vemos la critica por parte del narrador y los personajes a una sociedad que se va cayendo en y entre los caminos que ha tomado?. Que mas politico que eso?

    Claro que se puede escribir y no ser politico pero bien puedes tomar esa ruta y eso no te hace mas politico que literato.

    Aunque supongo que a Gallegos Lara poco le importaria si ahora se lo considerase mas activista que escritor. Mejor no me voy por ese lado porque suponer pensamientos y palabras en las mentes y bocas de los emblematicos muertos es una practica patetica en la que no pienso caer.

    Saludos.

  2. ¿o lo político mira más allá de la literatura? No sé, creo que lo político es inseparable del ser humano, como decía el mismo Adoum que citas, todo acto humano, hasta el sexo, está cargado de ideología. Considerarse "apolítico" aunque no hay tal cosa según yo, es una posición política al fin. Pienso que así como Joaquín Sabina es escritor y no cantante, tienes razón Gallegos Lara probablemente no haya sido escritor, pero su importancia política es innegable. Y tuvo a su lado a una de las grandes mujeres de la historia de nuestro país 🙂

  3. Alicia, es obvio que una obra como "Las cruces…" causa pasiones. Vivimos el trauma del 15 de noviembre todavía… Guayaquil salta cuando hay una autoridad que le dice que salga a las calles, así se evita sangre derramada. Un síntoma más del fascismo que existe en la ciudad…

    Todo escritor tiene una postura política… Está ahí. No se trata de no criticar. Se trata de mirar más allá. Hay un planteamiento sobre la humanidad en las obras que planteas. En lo de Gallegos Lara no encuentro eso, lo siento.

    El escritor es un ser humano, por ende es político. Negarlo es tonto. Y yo no lo niego nunca (peor en el post), ni lo negaré jamás. Pero hay una trascendencia superior a la postura cuando se escribe. Lo humano es mucho más complejo que una postura. He ahí la dinámica fabulosa de esto.

    Te mando un abrazo

  4. Silvi, supongo que ahí no congeniamos por las posiciones que llevamos. Lo literario siempre mira más allá, como un fenomeno que intenta crear algo totalizador, aún desde lo superficial (pienso en "Bonsai", de Zambra, que no puede ser una historia más "a flor de piel" pero que habla del ser humano y de sus pesadumbres como muchas de las grandes obras literarias de la humanidad).

    Todo está cargado de ideología y por eso no hablo de lo "apolítico", o del arte por el arte. Hablo desde la inutilidad de la literatura para funcionar como "libro de texto", al final hay algo que va mucho más allá de esa perspectiva.

    Existe un elemento que se escapa y que tiene que ver con esa insoportable presencia de lo que nos hace humanos.

    Un abrazo

  5. Tu artículo me ha hecho pensar en un famoso debate entre Sartre y Bataille sobre el compromiso político y literario. Para resumir los terminos de la discusión, Sartre decia que el autor debe tener un compromiso con el mundo, -con la realidad- y Bataille decía que el único compromiso es con la literatura en sí misma, con el arte.

    ¿O escritores o políticos? La literatura para mi es profundamente política. La diferencia -con la presentación de una ideología, el ensayo o el discurso- es que la literatura no trata de demostrar nada, sino solo mostrar. Evidentemente el límite es demasiado fino y siempre hay una especie de tensión que en algunos casos se desborda.

    Ahora, la pregunta es si podemos aislar la literatura, al autor y a nosotros mismos del mundo. Prefiero pensar, por razones filosóficas, que no. Inclusive la literatura fantástica tiene su política: basta leer a Lem o a Asimov para comprenderlo. ¿Nada escapa de las malvadas manos de la política? Más bien, nada escapa de las manos de la experiencia humana, en donde la política es crucial.

    Creo sinceramente que la corrección liberal de Leonardo Valencia (una postura que pretende ser apólitica e inocente y no lo logra, como todo liberalismo literario) , ha influido en demasía en tu reflexión. Me parece que las ideas las planteaste de manera reiterativa y se construye un armatoste que termina afirmando la debil idea de que la literatura mira más allá de la política.

    Para mi el compromiso político en la obra de Gallegos Lara es un plus. La obra tiene muchas lecturas, lastima que tienda a provilegiar una sola mirada sobre ella.

  6. José Luis, primero te agradezco por el comentario. Segundo, te puedo dar la razón en muchos aspectos, pero no en todos. Te juro que nunca me han interesado posturas sobre el arte como algo político o algo enfocado en el arte en sí, así que no sé (o mejor dicho, no sabía) lo de Sartre y Bataille. Sería, por mi parte, un tanto criminal, decir que una opción es mejor que otra.

    Lo que estoy diciendo, simplemente es que Gallegos Lara no tiene un plus literario en lo político. Me parece que no es escritor. No estoy negando nada del realismo social, sino todo lo contrario. Estoy precisando que el valor del realismo social está en lo literario, y eso literario habla de lo humano, que me parece mucho más trascendente que lo político. Por eso disfruto diez mil veces más a De la Cuadra.

    Y esa es la perspectiva que he intentado manejar con esta opinión. Nada más, que en todo caso claro que es reiterativa. Probablemente no esté bien planteada, puesto que no me he dado tiempo para explotarla más en mi cabeza. Quizás debería tener mayor conciencia en estas cosas que publico, que no son más que elucubraciones o posturas que no intentan ser certezas, sino simples y llanas opiniones… cada vez más simples y llanas… jejeje.

    Por otro lado, desde hace muchos años trato de crear mi postura, sea como sea, basándome en lo que encuentro más acorde a lo que pienso, siento y percibo. No es precisamente lo que Leonardo ha escrito o dicho lo que ha influido en mi forma de ver las cosas a nivel de lo literario (sí celebro tener a amigos y gente cercana con las que comparta ciertas perspectivas). Ha sido mi vida, mis estudios secundarios, mis amistades y experiencias (que en este momento no vale la pena enumerar). Todo eso me ha llevado a pensar que cualquier intención de identidad general, de reivindicación de un colectivo, o algo por el estilo, niega la ventaja del individuo, enfrentado en el mundo. Por eso asumo que la literatura que ha resistido durante siglos es aquella que surge de un individuo que habla del drama de estar vivo. Eso que es parte de ser humano.

    Es obvio que sería tonto que reniegue de la política en lo literario como objeto, pues como señalas la política es una experiencia humana. Pero lo político en lo literario sospecho que debe estar filtrado por eso de la experiencia humana. "1984" habla de la humanidad o de algo de la humanidad, con una certeza política de por medio. Por eso funciona para mí.

    Lo único que he intentado decir es que la sola finalidad política de la literatura me parece antiliteraria. Eso es todo.

    Si es liberal o no lo que creo, te soy sincero, no lo sé, No he leído mucho sobre eso y quizás por el momento no lo haga (si me podrías recomendar algo para leer te lo agradecería, desde luego). Lo que sí te puedo decir y reiterar es que te agradezco el comentario y que podamos centrarnos en el aspecto que he intentado referir. Espero que podamos seguir discutiendo de esta manera y así llegar a un punto en común o al menos en una mejor argumentación, de mi parte.

    Un abrazo

  7. Eduardo, me gustó tu escrito.

    Me parece a veces que hay miedo de decir las cosas, cuando se presume que van a resultar difíciles de digerir para muchos.

    Con Gallegos Lara pasa lo que con otros escritores, íconos de las izquierdas escleróticas o de las derechas neuróticas. Son vacas sagradas a las que no se toca ni con el pétalo de una margarita.

    Lo cierto es que Gallegos Lara tiene una prosa simpática a veces, pero nada fuera de éste mundo. Si hay pasajes de Las cruces que me parecen rescatables, pero otros son palabrería política. Una palabrería que indicaba el grado de su fanatismo.

    Un aspecto de ese fanatismo del que poco o nada se habla, es la manera en que Gallegos Lara intimidaba a quienes no seguían su línea política. Claro, no lo hacía directamente – dada su situación física – pero si por intermedio de otros o por la palabra.

    Uno de esos episodios que se olvidan es el de la manera en que incitó a un grupo de sus asociados a atacar a Eduardo Solá cuando éste hacía una exposición de pintura en Guayaquil. Los bomberos tuvieron que intervenir para rescatar a Solá, a la sazón un muchacho de 17 años. La razón? El arte de Solá no compaginaba con las ideas socialistas de Gallegos. Eso era suficiente.

    La actitud de Gallegos Lara, basada en su política, era la de un papa de izquierdas, emitiendo bulas sobre lo que constituía o no el arte. Y pobre de los que no se acogieran a esos dictámenes, no ipostaban si fueran amigos o enemigos.

  8. Rhys, muchas gracias.

    Has dado en el clavo con algo: "La actitud de Gallegos Lara, basada en su política, era la de un papa de izquierdas, emitiendo bulas sobre lo que constituía o no el arte"…

    Eso es parte de mi apreciación sobre el "aporte" de Gallegos Lara a la literatura…

    Un abrazo

  9. Eduardo

    Yo te agradezco por responder a mi comentario proponiendo terminos para un debate. Quizás me excedí en lo de Leonardo Valencia: es solo que recordé el Síndrome de Falcón.

    Yo creo que la literatura si es reivindicación de un espíritu colectivo. No pretendo ser hegeliano en esto (decir, por ejemplo que el espíritu absoluto posee al escritor y habla a través de él). Me refiero más bien a lo siguiente y espero poder plantear bien esta respuesta aunque salga dispersa:

    La Iliada y la Odisea le son atribuídas a Homero. Un autor como individuo, que de una u otra forma recopila las tradiciones orales de la Grecia de su tiempo que las pone por escrito. Como vos sabrás, el estilo de Homero tiene algunas "formulas", que revelan o el caracter oral de la historia que narra, o que hacen posible narrar una historia tan compleja y larga como la de la Iliada o la Odisea. "Las veloces naves de los aqueos" por ejemplo, te muestran aquello. Existen estudios que dicen que Homero ni siquiera existió, que es una ficción.

    Pienso en Borges, quizás en Pierre Menard como autor del Quijote. O en Cervantes. Cervantes sin las historias de caballería como el Amadís o los cuentos de Chretien de Troyes no podría haber escrito tremenda obra. Tampoco se hubiera podido escribir El Cuento del Grial sin las tradiciones orales de los pueblos nórdicos mezcladas con el cristianismo primitivo. Vaya meta relato el del cristianismo: se funden las tradiciones de varios pueblos, los mitos, las esperanzas.

  10. La pregunta en el fondo es si la historia -y sus narrativas- la hacen los individuos o los colectivos. Este es un problema de filosofía de la historia y depende muchisimo de como concibas tu o yo a la misma (y probablemente esa concepción sea política).

    El liberalismo clásico de Hobbes, Locke, Hume y otros, toma como punto de partida en su reflexión al individuo como sujeto-centro de la realidad (en la época anterior, el centro era Dios). Es posible afirmar que la misma noción de individuo solo alcanza su máxima formulación en el liberalismo.

    Lo mismo en francia, con las ideas de Rousseau o Voltaire. Ahora, en ambos casos, ¿es posible decir que las ideas de Hobbes, Locke, Hume, Rousseau, Voltaire etc, influenciaron las revoluciones tanto inglesa como francesa?

    ¿O existía algo que circulaba en sus respectivas sociedades en determinado momento histórico, que influenció las ideas de los autores? Se dice que las ideas de los autores ingleses son la expresión de la ideología y visión del mundo de una clase ascendente de aquel entonces: la burguesía mercantil. Cosa similar podría decirse en el caso francés.

    El autor, cualquiera que sea, si habla desde la filosofía o la literatura, expresa una visión del mundo determinada por su tiempo y por sus límites. En el Quijote no esta solo Cervantes, sino siglos de experiencia de la humanidad, como en la Odisea siglos de vida cultural del pueblo Griego. En las revoluciones hay tambien una especie de experiencia histórica colectiva no narrada, que encuentra de alguna manera su expresión en las obras de autores individuales (los autores liberales, o digamos también aquellos que realizan una crítica a los mismos como los marxistas).

    Tiendo a pensar que el individuo no puede entenderse como tal si no se lo concibe dentro de una realidad más compleja, que es la que está determinada por la existencia de otros individuos: la existencia entendida en su dimensión colectiva. Existen, claro que sí, obras profundamente personales que nos invitan a adentrarnos en realidades individuales o nos muestran visiones del mundo únicas. No todos pueden hacer literatura o filosofía, lamentablemente. Pero el mundo y sus avatares permean la existencia individual irremediablemente. En esto tu y yo estaremos de acuerdo y no creo que se trate de la preeminencia de una realidad -la individual o colectiva- sobre otra.

    Supongo que el arte está en conjugarlas adecuadamente, y en nuestro caso, valorar así mismo de manera equilibrada. Sobre el tema de Gallegos Lara o en general del realismo social, probablemente haya que leer esas obras dentro de un contexto de profunda agitación colectiva. Abstraerse de aquello sería como abstraer la Odisea de la Grecia antigua o al Quijote de su España en crisis. Yo leo a Las cruces como un intento de narrar un momento algido de nuestra historia, como un documento de inmenso valor no solamente literario.

    Tanto valor, como momento de nuestra literatura, que es necesario para el mismo Leonardo Valencia a la hora de reflexionar sobre un Síndrome que a la final resulta imprescindible para comprendernos. Desideologizarse es imposible, aunque si es divertido e interesante debatir sobre la concepción filósofica que la literatura nos exige sobre el mundo.

    Un saludo fraterno

  11. José Luis, no te preocupes por lo del comentario de Leonardo, no creo que te hayas excedido en él.

    Ahora, ¿te puedo ser sincero? Entiendo a la perfección tu punto. No discrepo en nada contigo, en absolutamente nada, salvo por el hecho de que si bien es cierto que las obras surgen a través de la experiencia del colectivo (contextual, histórica y hasta genética, te podría decir) el tamiz individual es el que le da la forma necesaria y el fondo en el que se sustentan, Yo apuesto por una colectividad en la que el individuo tenga la posibilidad de expresarse y desarrollarse de manera adecuada, por ejemplo. ¿Cómo lo puedo reflejar en el arte (en este caso en la literatura)? Pues en el ser, en el autor en este caso, que es el individuo que representa a muchos, que habla para muchos o de muchos desde él.

    (El fenómeno de la escritura a 4 manos, por ejemplo, es muy rico dentro de esto, pero no es más que la creación de un nuevo individuo: Bustos Domecq, por ejemplo, que no es Borges y Bioy Casares)

    Te doy la razón con eso de que el individuo no puede entenderse con su contexto. También te diría que los colectivos no se entenderán si no parten de una idea de los individuos que son parte de ellos. Las grandes obras literarias surgen de individualidades capaces de decantar todo en una visión de mundo, propio y probablemente compartida por otros. Y casi nunca, te aseguro, vamos a tener el contexto de la Grecia Antigua para leer a Homero (o los "homeros") o de la crisis De España para acercarnos al Quijote (desde luego, tener ese acercamiento enriquece la lectura)… pero esas obras fabulosas (no existe nada mejor para reírse que El Quijote, particularmente la segunda parte) no necesitan de ese contexto para serlo.

    Simplemente lo son.

    Desideologizarse es imposible, a la vez que sería muy idiota. Y escribir no se trata de eso, sino de precisar de manera más inteligente esa ideología y no al servicio de una postura, por servirla.

    Un abrazo

  12. Eduardo,

    Lo gracioso o trágico, según se mire, es que el fanatismo de Gallegos Lara no se denuncia, sino que se admira.

    Quien se atreva a disentir de esa línea, lo hace a su propio peligro. Ya se ha mencionado el nombre de Valencia aquí.

    El mero hecho de que Valencia se haya atrevido a cuestionar a Gallegos Lara y a sus (autoproclamados) acólitos, le ha creado más enemigos que a cualquier otro escritor ecuatoriano. El Síndrome de Falcón se les ha convertido en un libro maldito, frente al qué cumplidamente hacen la señal de las cruces.

    Saludos

  13. Rhys, el asunto pasa por partir de algo real. Si el valor de Gallegos Lara pasa por lo político, entonces, ¿dónde queda lo literario? Esa es la pregunta que difícilmente se contesta..

    Un abrazo

  14. Estoy totalmente de acuerdo contigo Eduardo. Me pidieron escribir un ensayo sobre la actualidad de JGL y leí toda la prosa suya que pude encontrar. Se trata de un escritor que se sirve de la literatura con propósitos ideológicos y no de un autor capaz de alimentar la tradición de los nuevos creadores. Saludos

  15. Sí Eduardo, pronto se publicará mi ensayo sobre JGL como parte de un libro de crítica sobre varios autores ecuatorianos.. te haré saber cuando y ahí estamos en contacto, un abrazo.

  16. Ha pasado más de un mes desde que se estrenó el documental de Joaquín Gallegos Lara, y por cosas de la curiosida on line, descubrí este blog. La intención está dada en cuanto al objetivo del documental: analizar la obra de JGL en pleno siglo XXI y replantear el papel de quienes los artistas en la transformación social. eso es lo que busco en el documental, replantear cual es el papel de los artistas en la actualidad. Hay un silencio…que asusta, por cuanto la cultura no sobrepasa los limites sociales. Si bien es cierto tantas reuniones, citas, visitas para la aporbación de leyes de promocion y fortalecimiento cultura, y que el estado ahora si se preocupe por la cultura en un país, donde casi nadie lee, y no por que ellos no quieran, sino que la alienación del aparato educativo, sumado al cuestionado presionalismo de los maestros y el descontrol y manipulación de los medios de comunicación ha provocado un cierto recelo de un planteamiento cultural que fortalezca la sociedad.
    El hecho de hacer un documental sobre Joaquin Gallegos, está enmarcado en revivir la memoria cultural y política que ha sido olvidada en un Guayaquil netamente influenciado por el socialcristianismo que nos inundan de cemento y nos imponen una historia manipulada; y donde se ha creado un monopolio cultural cada vez más manipulador.
    Es ahi, donde el documental intentar señalar, a donde está el compromiso social de los escritores, pintores, musicos, etc… Se pretende separar la cultura de los social…No se dice pero se sabe, se escucha, se murmura. La cultura aun pertenece o se cree pertenecer a la élites económicas. Se crean grupo de poetas o escritores que de vez en cuando se premian entre ellos o se critican "suavemente entre ellos".
    La separación cultura-sociedad-políca es grave en momentos en que el país está viviendo una transformación social-que no necesariamente se la percibe de igual manera cuando se es de derecha o izquerda- pero el momento está planteado.
    Decir que Gallegos Lara no fue un total o pleno escritor me parece sumamente errado. La obra de Joaquín, su contexto literario ha sido aclamado en otras latitudes, el propio Benjamín Carrión o Alfredo Pareja Diescanseco resaltaron el valor literario de la obra del "centauro". La posición política de JGL obviamente influyó en su obra, y hay que reconocerlo y decirlo; separa la política de la literatura; en el contexto histórico de la generación del 30 es grave. Mas áun, cuando muchos de esos escritores fueron influidos por Joaquín. Pareja Diescanseco señala que fue el lider de los 5 como un puño, Pedro Jorge Vera enfatiza su admiración literaria por el, José de la Cuadra lo demominó el Suscitador.
    Gallegos Lara es un escritor en su plenitud, por crítica que exista. Su labor como escritor y dirigente comunista fue un aporte a la literatura del 30 y que creo que seis décadas despues de su muerte es necesario volver a analizar.
    No se habla de subordinar la literatura o la cultura a la polítca, sino mas bien luchar con ella en la transformación de la sociedad, y esto no es un criterio impulsivo mio, es una realidad.
    La polémica está dada, solo nos falta ampliarla más.
    Saludo por el empeño de volver a discutir de estos temas que son olvidados o pretender serlo en este cuento de la patria, en la voz de Benjamín Carrión.
    Espero poder mostrar mi documental en Quito y poder invitarlos.
    Un abrazo

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