What’s wrong with Pron?

Sin categoría
Diego Grillo Trubba, Maximiliano Tomas, Patricio Pron, Samantha Schweblin y Juan Terranova, imagen tomada de elpais.com

Esta es una telenovela a la que llego tarde, pero tiene algo de relevancia porque sirve de mucho ejemplo de lo que puede ser una polémica, especialmente para la literatura latinoamericana. Patricio Pron ha sido acusado de traidor, de no tener escrúpulos, de buscar el escándalo, de ser un mal ser humano, de perder que su novela, “El comienzo de la primavera” sea leída con tanta imparcialidad, de negar su llegada desde el interior de Argentina (es de Rosario), de querer ser alemán, de… pues de todo. Pron se ha ganado los epítetos y con una razón contundente. Su crónica “Una gira supuestamente divertida con escritores argentinos que nunca más volveré a hacer” ha sido considerada como una afrenta, algo asqueroso y que no debería haber pasado.

La pregunta que sale es: “What’s wrong with Pron?”.

Pues nada tan grave de entrada. Únicamente que la crónica intentó hacer una broma que no le salió. Las bromas pesadas hay que leerlas como eso y entenderlas como tal. El mismo Patricio lo ha dicho en su blog: “Sobre él, apenas una consideración: todo es una broma (aunque quizás una de humor un poco esquivo)”. Nadie le cree. Digamos que yo lo creo porque he leído esa crónica, publicada en marzo en Etiqueta Negra, más de dos veces y encuentro algo de eso. Pero lo creo porque a pesar de usar nombres y apellidos de todos los autores que como él son parte de la publicación “La joven guardia”, que se presentó en Barcelona y Madrid en febrero pasado, y que viajaron a España (él no, porque está allá), existen elementos en la redacción que me llevan a pensar eso. Escribe Pron en la crónica: “En una entrevista reciente, Terranova (Juan Terranova, uno de los argentinos escritores de la joven guardia) había dicho que lo que unía a los escritores participantes en la antología era ‘el márketing’ y yo acababa de darme cuenta de que lo que había interpretado como una boutade cínica era lo más franco y brutalmente honesto que podía decir un escritor argentino joven”.

Esta oración es fundamental. Pron intenta ‘jugar’ con una desazón que sintió en ese momento y que quiso reflejar en la nota: el estado de lo que los escritores jóvenes intentan en Latinoamerica. El problema es muy complejo y obvio. Pero el problema de Pron es que no supo manejar el humor junto a esa decepción. Sobre todo porque es una decepción basada en circunstancias actuales también: no existe nada de malo en que se busquen agentes literarios o negocios con editoriales para que te lean en otro país. Es una realidad. Lo malo sí está en que sea lo único que mueva lo literario.

Pron, a lo Eef Barzelay, imagen de Erik Molgora, tomada de patriciopron-fotografiasdeprensa.blogspot.com

Y Patricio en la crónica habla de todos los escritores que hicieron esa gira, con santo y seña: Diego Grillo Truba, Maximiliano Tomas, Samantha Schweblin, Juan Terranova y él, obviamente. No es que precisamente salgan mal parados, pero parecería que Pron abusa de cierta confidencia en pos de una tesis. El “márketing” como el único camino. Y sospecho que la duda está en ese nivel, en lo ético. Una discusión mucho más contundente, tanto que ha desviado la atención de lo que quiso el rosarino. Sin embargo, me mantengo en que el humor que asume el autor de la crónica como la base de su artículo no fue lo mejor. El uso de las anécdotas y cuestionamientos de sus compañeros de antología están dispuestos en función de una idea sobre la mentalidad del literato actual. Lanza la crítica, pero se diluye por otro problema en la crónica: con qué derecho habla de otros.

Sin embargo, está bien que este tema surja y aparezca publicado, más allá de todo lo que ha sucedido alrededor.

Ezequiel Martínez hace una recopilación de los acontecimientos en su blog en diario El Clarín incluyendo una precisión de Tomas en el suplemento cultural del diario El Perfil: “(…) el grupo se partió en dos, de manera irreconciliable, a la hora de ir a ver la retrospectiva que el Museo del Prado le dedica, hasta el 19 de abril, al pintor británico Francis Bacon. Algunos se negaron rotundamente: Patricio Pron, porque dijo que no había disciplina artística que le interesara más allá de la literatura; Diego Grillo Trubba, porque estaba demasiado preocupado por encontrar la tortilla de papas perfecta. Así que allá fuimos, con Samanta Schweblin y Juan Terranova (…)”. Y eso dice mucho. Martínez también hace la síntesis del problema en otros espacios. Sin embargo le faltan las últimas precisiones hasta ahora, como la columna en el blog de HermanoCerdo, donde le dan duro a Pron, así como una carta de la crítica argentina Elsa Drucaroff, que publica Pron en su blog como un intercambio epistolar (y que ella le pide que no lo haga público), donde le dice en el segundo párrafo: “Tu artículo es abyecto. Lo que repugna no es la ansiedad que leo ahí por posicionarte en el campo literario internacional (eso no es reprochable), sino la estrategia que elegís conscientemente para hacerlo: humillar, ridiculizar, denigrar y traicionar a tus colegas, pares, compatriotas, coetáneos, compañeros desde el comienzo, además, de oficio y de antología. Porque ellos no son, como parece en tu artículo, tus compañeros recién ahora. Ya los acompañabas en la primera antología, algo que “olvidás” mencionar, como si ya no quisieras acordarte de que fuiste uno de los jóvenes escritores argentinos práctica o totalmente desconocidos que aparecía por primera vez en una editorial grande, y como si quisieras fingir que ahora “no sos como ellos” (sin embargo, Patricio, acá no te conoce casi nadie)”.

Ambas precisiones son correctas, de cierta manera. Esa es la impresión que se da en este texto. Pron por sí mismo no necesita ninguna defensa, cada persona debe hacerse cargo de lo que escribe, siempre hay consecuencias de nuestros actos. Especialmente en este caso, que es demasiado complejo. Lo que sí creo es que el problema en que se ha metido el rosarino radica en que su propia figura (el autor que se fue del país, que ya no vive allá, sino que en otro continente) debe enfrentarse de otra forma a las realidades de un país en el que nació y que ya no experimenta. Pron habló desde el autor que ya es reconocido en España por una novela que ha ganado el premio Jaén. Pron escribió cosas sobre una ‘generación’ (mejor dicho sobre 4 autores) en la que no se incluyó sino más bien se colocó como el extraño, el que no piensa de esa manera… y así el texto se transformó en una diatriba moral. Luego de leer el artículo no es difícil quedarse con la idea de Pron como elitista y así todo puede estallar.

imagen de Héctor Ríos, tomada de patriciopron-fotografiasdeprensa.blogspot.com

Sin embargo eso no le impide opinar y llenarse de enemigos, peor si el factor moral está de por medio. ¿Qué importa: la literatura o ver cómo hacer que mi libro triunfe o que mi nombre estalle en fama? La respuesta es obvia; para Pron y para cualquiera. Pero uno lee la nota no sólo como una revisión a esa postura, sino como la postura del autor frente a un fenómeno que es parte del proceso y que para él, luego de pasar por esa experiencia particular, parece que es la finalidad para muchos… y es muy sencillo equivocarse con eso. El error puede ser la poca precisión, el desvío del objetivo inicial del texto, la falta de humor o la búsqueda de cierto reconocimiento en base a la polémica (eso lo puede juzgar cada uno).

Los otros autores han respondido (lean lo de Ezequiel Martínez para reconocer eso) salvo Samatha Schweblin, que ha optado por el silencio (lo que hay que aplaudir). Sin embargo, leyendo el blog de Iván Thays encuentro esto, sobre la presentación de “El comienzo de la primavera” en Argentina: “En la librería Eterna Cadencia, Patricio Pron presentó su novela El comienzo de la primavera, acompañado por Alan Pauls. El escritor rosarino, que vivió desde 2000 en Alemania y actualmente reside en España, causó revuelo hace un mes cuando publicó en la revista peruana Etiqueta Negra su crónica sobre la gira que realizó por España junto con algunos escritores jóvenes que conforman la Nueva Narrativa Argentina. El texto, titulado “Una gira supuestamente divertida con escritores argentinos que nunca volveré a hacer”, señalaba que los autores -a quienes identificó con nombre y apellido- se desviven por hacer contacto con agentes literarios, por conocer los porcentajes que cobran y por cuestiones de marketing, más que por la literatura. Lo curioso es que algunos de los escritores mencionados por Pron en su crónica pasaron a saludar a su colega el día de la presentación del libro. Ninguno demostró enojo ni resentimiento, al menos en público”.

Y así parecería que todo está consumado…

6 comentarios en “What’s wrong with Pron?

  1. Le va bien desmereciendo al resto. Hace bochinche diez días antes de cada nuevo libro, al mas sano estilo Madonna, un grossssso.

  2. Mariano, ese factor no lo había contemplado. Tienes razón, ahí te entra una duda Sobre la finalidad del texto. Aún así, convenimos en que el texto fue un error y grande… Para mí, como se ve, el error es cómo se muestra todo..

    Pero tienes razón, ese pequeño detalle te hace dudar de si 'el error' en la escritura no tuvo un objetivo…

    Eso es ampliar más polémica, también…

    Un abrazo y gracias por comentar

  3. Anónimo, sí Pron debe hacerse cargo y creo que se está haciendo cargo de lo que escribió.

    El problema es que el espacio para discutir algo importante se ha perdido en medio de la polémica, pero así es esto…

  4. En la respuesta a Drucaroff Pron clama no tener agente literario. Dice "no tengo", así, con calculada ambigüedad. Pero se calla que sí tuvo y lo largaron duro porque no lograban venderlo. Sus agencias fueron dos: Undercover, dirigida por Alexander Dobler, trabaja en Colonia; y Schavelzon, en España. Le fue mal. Después ganó el Jaén que no esun premio importante, es un premio chico de ciudad de provincia, apenas 24.000 euros, allá no es mucho eso y hay premios que tienen diez veces más guita. Y se mareó, el imbécil. Y los viejos esos que dice que "perdieron la guerra" eran los fachos de Guardia de Hierro, derecha peronista. Increíble el pibe. Y la última: eso de que le mostró la nota a los autores que menciona. Les mandó un e-mail con la nota diciendo que ya no se podía cambiar nada porque la había entregado a Etiqueta Negra, pero si querían podía hacer cambios cuando la colgara en su blog. Increíble el pibe, todo un psicópata.
    No hay que hablar más de él porque eso es lo que busca, antes de esto casi nadie lo conocía.

  5. Anónimo, vaya…

    En algún punto puedo entender que lo mejor que pudieron hacer los autores retratados en la crónica (que no han hecho nada mal, sino todo lo contrario…) es tratar de dar el tema por terminado para no hacerlo más grande. Y con lo que escribes uno puede llegar a pensar que es así. Fuerte eso…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s