Más absurdos literarios

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El post anterior parece que levantó mucho polvo. Me preguntan que por qué no tengo la versión de Mr. Books. Sonrío, eso es trabajo para un medio de comunicación y no un blog; si es que esto lo amerita. Por último, la gente de la librería tiene la opción de comentar por acá y dar su explicación de por qué los libros de Paradiso no están en sus perchas. Sin embargo, eso no es lo que importa. La dinámica es clara y eso es lo que he reclamado y es lo que Miguel Antonio Chávez también ha hecho en el blog de Buseta de Papel.
Autores ecuatorianos que no están en la principal librería del país. El hecho es criticable, desde cualquier óptica. Nada más. Razones empresariales deben existir y hay que respetar esa libertad que tiene un consorcio para decidir. Pero insisto con eso de que tenemos también el derecho de reclamar por una práctica que nos parezca nociva y actuar sobre eso. Alguien podrá saber ya que los libros de Paradiso no los venden en Mr. Books, entonces buscará otra librería. Alguien no sabrá esto y al no encontrar el libro podría pensar que no lo están vendiendo en ningún lado. Alguien optará por pedir una explicación. Alguien se irá callado del sitio.

imagen tomada de lamolineta.blogia.com

Son opciones y cada una tiene una consecuencia. De eso se trata.

Una explicación vendría bien, atenuaría el asunto, pero no es el único punto. Lo cierto es que hemos llegado al momento en el que podemos exigir desde la posición de ‘público/cliente’ una explicación o expresar el rechazo de algo en particular. No se trata de quedarse callados ante un hecho que no entendemos o que no nos simpatiza. En estos dos días me han hablado de cientos de prácticas ridículas en lo que se refiere a la distribución y venta de libros en el país. Que Libroexpress esto, que la Española esto otro, que Librimundo exige bla bla bla… Algo que se da en muchos sitios y que a esta altura no me extraña. Es obvio que Mr. Books no es el demonio (por algo es la librería más importante de acá), el problema se traslada a todas, que evidentemente accionan sus estrategias en función de algún interés, que no le permite al lector nada más que ser el ente pasivo y al escritor el fantasma de toda la ecuación. ¿Hay forma de alterar esto?

Existe, desde luego. Lo más gracioso es que no surge del espacio que debería surgir. El Ministerio de Cultura ha funcionado a media llave, incluso con los concursos y premios que ha abierto para autores del país. Por ejemplo, los libros del Premio de Proyectos Literarios Nacionales, que se entregaron en la pasada Fiesta de la Cultura, en Quito (que no estuvieron listos para la premiación) no se encuentran en ningún lado. Algunos autores venden su libro, otros lo regalan porque les han dicho que no deben lucrar de él, otros lo han de tener guardado en cajas, porque el Ministerio decidió darle a los escritores las obras. ¿Alguien las ha visto en librerías? Yo vi la novela de Eliécer Cárdenas de venta en Librería Española de Cuenca, por ejemplo. Un esfuerzo que se diluyó, vale la pena decirlo.

imagen tomada de flickr.com

El Ministerio está malgastando la oportunidad. Librerías estatales que sean capaces de poner a la venta libros de todas las editoriales del país o los esfuerzos independientes sería una solución acertada. Ayer lo hablaba con un buen amigo. No sabemos qué pasa con la literatura en otros lados del Ecuador, por eso es que el Estado debería preocuparse, con la Secretaría del ramo, en hacer posible que lo literario germine de manera contundente en el país (sin ninguna exigencia política de por medio). Librerías en las principales ciudades del país o en las capitales de cada provincia sería una apuesta interesante y que de cierta manera acabaría con las pasiones, siempre y cuando sean todas las editoriales, sin importar su calidad o filiación, las que participen.

El peligro es el silencio, por eso cuando en un espacio destinado a la venta de libros se veta a una editorial, con justa razón o no, una vez más estalla la sensación de peligro… Eso es todo.

2 comentarios en “Más absurdos literarios

  1. Yo estuve en la entrega del libro de Velazco en la Casa de la Cultura. Fue una especie de "performance" de libros. UNa cuestion irrepetible en la que la gente se tiraba de los cabellos por ese ejemplar que salía de una caja puesta en medio del salón.
    Cierto, son ediciones sin difusión, ediciones fantasma ¿quièn las tiene? ¿existiràn? Parece ser cuestion de fe.

  2. Yo estuve en la entrega del libro de Velazco en la Casa de la Cultura. Fue una especie de "performance" de libros. UNa cuestion irrepetible en la que la gente se tiraba de los cabellos por ese ejemplar que salía de una caja puesta en medio del salón.
    Cierto, son ediciones sin difusión, ediciones fantasma ¿quièn las tiene? ¿existiràn? Parece ser cuestion de fe.

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