Insuficiencia mental

Marcelo Figueras
Me han preguntado por qué leo, disfruto y comento lo que escribe Marcelo Figueras en su blog. En el reino de las preguntas absurdas quizás se lleve el premio, porque al final de los tiempos es “porque me da la gana” la mejor de las respuestas.

imagen tomada de elboomeran.com

Desde hace días que le dan palo a Marcelo (bueno, siempre lo comentan con un deseo asesino de por medio) y hasta a la gente que comenta en el blog (particularmente a Mayté) y eso creo que despertó la gana de respuesta de alguien que difícilmente responde a ese tipo de ataques, donde incluso lo han acusado de promocionar los ‘productos’ de los que habla en sus textos. Todo hasta ayer, en que en medio del post que escribía sobre la obra de Stieg Larsson, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, escribió los párafos más precisos sobre esta dinámica de los ‘trolls’ que tanto despiertan los blogs:

“Finalmente, Nod: ¿cómo y por qué promocionaría una película que no he visto, y que no se ha estrenado ni tiene fecha para hacerlo en el país donde vivo? ¿Por qué, en todo caso, promocionaría una novela que ni siquiera pertenece a mi editorial? Quizás no se den cuenta, porque no hay nada más fácil que tirar un par de líneas, firmar con un alias y cliquear donde dice enviar. Pero algunas de los comentarios que envían son impropios, y a menudo hasta ofensivos. Decir que estoy promocionando algo equivale a sugerir que cobro por ello. De lo cual, en ese caso, debería haber constancia fáctica; porque en caso de que no la hubiere, quedaría yo habilitado para hacer una denuncia por difamación –pero claro, ¿cómo hacerla si no sé quién es Nod? (A no ser que consiga una Lisbeth Salander que rastree la dirección de mail original. Lo cual, ahora que lo pienso, no es nada imposible.) Estoy seguro de que esa no fue tu intención, Nod. Pero en este mundo tan corrupto, la honestidad ha sido una de las bases sobre las que intenté construir no sólo mi carrera, sino también mi rol como padre de familia. Mis hijas suelen leer este blog, que escribo a diario (hoy es domingo por la tarde: ¿qué estás haciendo tú a estas horas?) sin cobrar un peso por ello. ¿Qué se te ocurre que sienten cuando alguien desconocido pone en duda algo que para mí es tan esencial, sin prueba alguna (porque para tenerla tendrías que fabricarla) y por ende de manera irresponsable? Pueden disentir con todas mis ideas. Esa es parte de la gracia del asunto. Pero en ese caso tómense el trabajo de argumentar. Nada me interesa más que la posibilidad de sumar puntos de vista sobre los temas que se me ocurre tocar: ¿para qué sostendría este blog, si no alentase la posibilidad del intercambio? Pero hay demasiada gente cuya idea de la participación en este sitio pasa por la inhabilitación del otro, que a menudo llega al insulto. Esos comentarios no dicen nada nuevo sobre lo que yo planteo, pero –ay- dicen volúmenes sobre sus propios autores. Me pregunto por qué habrá tanta gente que mira con suspicacia un comentario positivo sobre algo (lo cual implica, esencialmente, compartir un placer o un descubrimiento), pero no sospecha nada raro cuando el mismo comentarista destroza a alguien. ¿Por qué serán legión los que se sienten más cómodos con la destrucción que con la construcción?”.

imagen tomada de planetadigital.com.do

Me he hecho las mismas preguntas finales de Marcelo y no sé cómo responder. Ayer hablaba con Mayté y Pepe en la sala de su hermosa casa, con la hermosa Emily y sus hermosos gatitos y la hermosa que saldrá en cualquier momento a la vida… y el tema tocó la conversación. No recuerdo textualmente y no importa mucho porque no los voy a citar, pero sí diré que gracias a sus palabras llegamos al punto de definir la tendencia que existe a degenerar el uso del blog y la cierta ligereza al hablar en él. Aquel que no es real, que no comenta lo que diría en una conversación, por temor a un rechazo, no sólo que está engañándose o jugando a cierta limpieza de conciencia burda y falsa, está escribiendo desde una postura irreal.

El remate de Figueras es que en vista de que esos tipos con nicks siguieron comentando con la misma estúpida testosterona, pues él consiguió los ip’s y descubrió que vienen de la misma máquina, perteneciente a alguien, por lo que esos comments con varios nombres fueron hechos por la misma persona. Lean los comentarios y descubran como un lobo se transforma en la oveja más mansa del rebaño… la misma insuficiencia mental del día a día.

imagen tomada de masternewmedia.org

3 comentarios en “Insuficiencia mental

  1. Hola Eduardo. Yo también era lectora diaria del blog de Figueras, hasta que después de unos días sin visitarlo, me encuentro con que desapareció. Ni quedó un archivo, que sería lo más respetuoso considerando todo lo que allí se ha escrito.
    Buscando por si acaso ahora Figueras tiene un blog en otro lado, me encontré con este viejo post tuyo. ¿Sabés algo al respecto? ¿Y por qué fue el cierre del blog?
    Hoy me he puesto melancólica, porque parece que, con los bloggers que uno lee, se establece una relación cotidiana a la que hay que renunciar cuando el otro decide dejar de escribir…

  2. Hola Eunice, sé que lo que pasó con el blog de Marcelo fue debido a un problema que tuvo…y al parecer ha sido muy grande.

    La verdad es que hace falta su blog y mucho…

    Un abrazo,

    Eduardo

  3. Gracias por la respuesta tan rápida; me imaginaba que habría pasado algo así, pero la verdad es que es una lástima, y sí que hace falta su blog. ¡Habría que decirle que abra uno por su cuenta!.
    Bueno, saludos, y de paso me pongo a leer el tuyo.

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