Wolverine: ¿orígenes o decadencia?

imagen tomada de wikipedia.org

Luego de que Bryan Singer dejara la saga de los X-men abandonada por enfrentarse al proyecto (fallido para muchos, preciso para mí) de “Superman Returns”, las aventuras de estos mutantes de la Marvel no han podido elevar su nivel del todo. Esta película, que no estaría dentro de la trilogía, pero que es parte de todo el entramado, un spin-off, aparece como la más anticipada de las películas, pero en la primera media hora cae en un vórtice en el que ni siquiera se estanca, sino que se hunde. Y listo, descansa en paz.

Casi siempre todas estas ‘precuelas’ intentan explicar algo de un personaje que quizás no vale la pena explicar. Thomas Harris lo hizo con Hannibal Lecter, cuando apareció “Hannibal rising”, antecendente innecesario en el que descubrimos que de niño fue testigo de cómo unos desgraciados hambrientos se comieron a su hermanita, así que el trauma viene de ahí. La nueva trilogía de “Star Wars”, a excepción del Episodio III con el que George Lucas intenta con todas sus fuerzas salir del pantano de la mediocridad de las dos anteriores, es un desastre frente a la original. Ahora le tocó al turno al más impaciente de los X-men, el tipo que es pura rabia y a la vez una incógnita. Wolverine/Logan no tiene una idea de su pasado, su memoria a veces funciona como un compendio de imágenes inconexas que hablan de algo que está ahí y que él trata de descubrir. Esto funciona durante los dos primeros filmes de la serie (insisto, los mejores), pero en el tercero todo eso se desvanece y con esta nueva entrega, dirigida por Gavin Hood (quien también estuvo detrás del filme sudafricano Tsotsi), se revela esa historia desde un Logan niño hasta que pierde la memoria. De antemano ya sabemos que debe terminar sin recuerdos.

¿Cómo contar la historia de alguien que se regenera, que es casi indestructible con esa armadura que tiene y con una rabia que va más allá de él? Acción, nada más que eso. Acá no hay uniformes, ni naves espaciales, sino el personaje enfrentándose con lo que hay alrededor. “X-men origins: Wolverine” es la película en la que Logan se transforma en lo que es, pero de una manera frágil y hasta predecible. Es como ver a este tipo, que mueve toda una maquinaria de batalla en sí mismo, en medio de una telenovela en la que el melodrama no funciona: Huye de su familia, se mete a un grupo comandado por militares de Estados Unidos, junto a otros mutantes, no le gusta lo que ve y hacen, por lo que renuncia; tiempo después se enamora y alguien mata a la mujer que ama, entonces él jura venganza y listo. Grrrrr, aparece la bestia.

imagen tomada de moviesmedia.ign.com

No voy a decir nada de las escenas de acción porque están bien logradas. Incluso, dentro de todo esto, la película tiene unos plus interesantes, como por ejemplo el tratamiento del personaje de Gambito (interpratdo por Taylor Kitsch), que nunca antes había aparecido en el cine, siendo tan interesante para verlo en pantalla; así como el espacio que hay para que Cíclope pueda desarrollar algo más que la absurda muerte que tuvo en el tercer filme de la saga X-men. Más allá de esto, no hay nada. Wolverine merecía algo que fuese lo suficientemente contundente como cuando en la segunda película, dirigida por Singer, él está en la cocina y entran los soldados a atacar el internado donde están los pequeños mutantes, Wolverine clava contra el refrigerador a uno de ellos, usando sus garras de adamantio, con una ira impresionante, que hace pensar que hay algo detrás de ese enojo a los soldados. En esta nueva película deberíamos ver el origen de este enojo, pero lo que vemos es un juego de secretos y engaños propios de Gossip Girl y sospecho que eso es lo que genera la ira del personaje que interpreta Hugh Jackman, quien por primera vez incomoda como esta bestia incontrolable.

Ese es el grave problema de esta película, que fui a ver con todas las ansias del mundo. La rabia de Wolverine debió aparecer de algo monumental, impresionante, terrible. Él no puede morir, se regenera, él debió sobrevivir lo peor para tener tanto odio. Quizás dentro de todo esto que se haya quedado sin memoria es lo mejor que le ha pasado en el universo de las películas. Al final estamos 15 años antes de lo que sucede en la primera de los X-men, aproximadamente, así que en ese tiempo algo pudo pasar para que Logan pierda más la paciencia y decida acabar con todo. Qué se yo. Bueno, los créditos iniciales son los mejores minutos de la película y si la van a ver al cine, por favor, quédense hasta el final de los créditos.

imagen tomada de lashorasperdidas.com
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