Las tres versiones de Judas… the musical!!!

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Ese cuentazo de Borges me impresionó de niño. Me dejó helado porque era la primera vez que me enfrentaba a la certeza del traidor, del ser engañado que se convierte en el germen de la salvación de una fe. ¿Es la base de la creencia del cristianismo? Pues la búsqueda de Nils Runeberg me parece precisa, especialmente dos de esas versiones: Judas, el verdadero salvador, o Judas como el único apostol que entendió que Jesús necesitaba pasar lo que pasó para la redención: un santo dentro de todo.

Años más tarde me encontré con el filme de Norma Jewinson, basado en el musical que hicieran Tim Rice y Andrew Lloyd Weber, y simplemente aluciné con esa idea. “Jesus Christ Superstar” se plantea justamente eso, cómo Judas entendió la participación de Jesús en la salvación de un pueblo en particular y por ende se convirtió en pieza clave, la más trágica, de toda esa historia (más allá de si la crees o no la crees). Siempre me pareció una apuesta por el caído y me encantó el musical. De ahí el trabajo que hay tanto en música y letra siempre surtió un efecto de atracción, porque esas líneas constantes en la melodía no representan dulzura, sino más bien caos… hasta llegar a la entropía de los acordes de la propia explosión. “Jesus Christ… Superstar… Do you think you are what they say you are?”.

imagen tomada de eluniverso.com

Ayer por la noche vi el preestreno de la versión que en Quito están montando la familia de Miss K, en su totalidad (yo alucinado por verla sobre el tablado, actuando y cantando, de la forma impresionante que lo hizo). Ha habido mucha expectativa en los medios, notas por aquí y por allá. Videos de ensayos, preguntas, intervenciones, fotografías y referencias a la historia del musical. Todo a favor del ‘fuzz’ para que la gente se acerque. Y quedé maravillado, absolutamente maravillado. Más de 30 miembros de una misma familia (junto a los bailarines del Ballet Ecuatoriano de Cámara) interpretando las veintitantas canciones, en su versión en español y con una puesta en escena que mata, me han dejado encantando, sobre todo porque regreso a esas ideas iniciales en las que más allá de la comprensión de un momento característico, de una forma de ver la fe o mantenerla, la figura de Jesús sigue siendo la de un hombre que se tuvo que labrar un camino de santidad, bajo el sino de lo divino. Y el trabajo de Martín Terán, como Jesús, es preciso en eso. Desde la distancia y la completa relación con algo que está arriba de la gente que se encuentra alrededor, este Jesús entiende o trata ese lazo con lo divino como algo que nadie más logra comprender del todo. Ya desde la última cena descubrimos que el personaje debe quebrarse y no es sino en “Getsemaní” cuando Jesús se estrella ante esa cercanía con Dios. Simplemente increíble.

Judas es interpretado por Pancho Terán, quien le imprime cierta soberbia y a la vez vulnerabilidad a un ser que preferiría la liberación, el fin de la pobreza y todo, antes de hablar de un reino que no es de este mundo. Judas, el traidor, es el que genera la salvación. María Magdalena es Cristina Terán con una gran voz y presencia sobre el escenario, pero a la vez varias de las primas también funcionan como esa figura al juntas interpretar el “I don’t know how to love him”, en una versión que en castellano suena con más contundencia que en inglés (quizás sea por eso de las vocales abiertas). Uno de los momentos más hermosos del espectáculo.

imagen tomada de elcomercio.com

El resto de personajes no desentona, para nada (si me pongo a incluir nombres este sería el post sin fin). Voces en coro que suenan gigantes, una familia que debe tener algo inexplicable corriendo por los genes para obtener tantas voces que por separado deslumbran y en conjunto hacen alucinar. Por eso me quedo con los tres protagónicos, los que surgen como el germen de algo que ayer vi y me hizo levantar y aplaudir. Porque he visto todo el esfuerzo y he visto en mí la sorpresa en la representación. Y no es que sea difícil de soprender, pero de esta manera, muy pocas veces me ha pasado. Más allá de las fallas que resultan lógicas en un medio en el cual el musical no es parte de las representaciones diarias (técnicas, como el sonido -que se iba y venía- y la iluminación), la obra resiste y mucho. Por eso, lo que vale de todo esto, es que si están en Quito y pueden hacer lo posible por ir hoy, mañana y el sábado a la obra, en el Teatro Nacional Sucre, pues háganlo y vean por sus propios ojos. Hay una maravilla en ver cómo la salvación es un acto de negación o de desesperación política. De seguro no saldrán defraudados.

10 comentarios en “Las tres versiones de Judas… the musical!!!

  1. Qué cosa más extraña ésta:

    Leo tu cuento “Mañana después de todo” en el Futuro no es nuestro. Muchas felicidades: es muy bueno. Luego llego por un link a tu blog y yendo pa atrás me encuntro las frases más cursis y sinceras que he escrito.

    Creo que el internet es más pequeño de lo que se piensa.
    Muchas gracias. Saludos y muchas suerte.

  2. Qué cosa más extraña ésta:

    Leo tu cuento “Mañana después de todo” en el Futuro no es nuestro. Muchas felicidades: es muy bueno. Luego llego por un link a tu blog y yendo pa atrás me encuntro las frases más cursis y sinceras que he escrito.

    Creo que el internet es más pequeño de lo que se piensa.
    Muchas gracias. Saludos y muchas suerte.

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