¿Qué nos queda después de Ballard?

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imagen tomada de colourofmemory.files.wordpress.com
Me he hecho desde ayer esa pregunta. Justo ahora que el mundo se ha convertido en un artefacto que parece inventado por JG Ballard, el cáncer en un artefacto de su cuerpo, se lo lleva. Y te chocan estas cosas. No necesariamente porque este sea tu autor de cabecera, sino porque reconoces que existe algo en lo que has leído de su obra que te llena de claridad.
Leo las notas necrológicas, muchas, no tan extensas. Zach Baron escribe el el Village Voice: Famously, the Collins English Dictionary came to include an adjective, “Ballardian,” defined as “resembling or suggestive of the conditions described in Ballard’s novels & stories, esp. dystopian modernity, bleak man-made landscapes & the psychological effects of technological, social or environmental developments”. No se puede ser más claro y preciso que un diccionario. Reuters se centra, como muchas tantas de las notas existentes, en “El imperio del sol”, que fuera la base para la película de Spielberg, con Christian Bale infante en la pantalla: En una carrera que se extendió más de 50 años, Ballard se ganó el estatus de escritor de culto por una serie de novelas de ciencia ficción, como “The Drowned World”. Una de sus obras más controversiales fue “Crash”, una novela sobre gente que se siente sexualmente estimulada por accidentes de autos, que más tarde se convirtió en un filme dirigido por David Cronenberg. La esposa de Ballard, Mary, murió de neumonía en 1964 y el escritor crió solo a sus tres hijos. Ballard rechazó las sugerencias de algunos críticos acerca de que su escritura solía ser excesivamente sombría o deprimente. “No hay nada inhumano acerca en mi ficción”, dijo en una entrevista. “Es sólo que, creo, yo estoy persiguiendo a otra liebre en la pista”, agregó.
Pero todas las notas me quedo con la que Evening Standard publica sobre Claire Walsh la pareja en ese extraña relación de 40 años con Ballard. Ella confiesa: “By June he was no longer able to look after himself and moved in here permanently. The most important thing was he wanted to be here and I wanted him too. It was only the last few days that his illness accelerated rapidly and that was deeply distressing but I am glad to say he was comfortable for most of the time. “It was the first time I had him under my roof. It was the greatest joy to me to be able to care for him by myself. Now I am absolutely bereft. “I had always rather hoped that one day we would move in together but he he needed his solitude in Shepperton for writing and we settled into a pattern that we would see each other at weekends and midweek and go on holidays together. We always spoke every day on the phone, at least once. “I would have loved us to have lived in a nice house with a nice garden and live the bourgeois dream. But Jimmy was amazingly unmaterialistic. That was one of the great and attractive things about him. The thought of going to an estate agent would really appal him”. La soledad del autor, lección complicada.

imagen tomada de thisislondon.co.uk
Y ahora sí, lo debemos decir, se fue a buscar la otra liebre y nos queda ese universo sombrío para releerlo como si fuese un acto confesional, una especie de revelación siniestra. Porque en eso está la literatura, también. Lo que nos queda.

Un comentario en “¿Qué nos queda después de Ballard?

  1. Cuando ayer me enterè del fallecimiento de Ballard, sentì tristeza y el enorme vacìo que deja.

    Tengo la misma pregunta que tu…

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