¿Tan lejos, tan cerca?

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Nunca he sido tan bohemio, tan dado a reunirme con gente en lugares públicos, beber hasta la inconsciencia y sentir cierto aspecto de vida de ese modo. No me gustan las discotecas, voy y disfruto, siempre y cuando esté acompañado de gente que aprecie. Y en este caso, si voy es porque a Miss K le encanta y me encanta salir con ella; aunque no lo hago tan a menudo como se creyera.

Prefiero la casa, esa soledad, leer, escribir, ver películas o algo en la tele. Aunque claro que me encanta salir con amigos y pegarme alguna que otra cerveza, para pasarla bien.

Enrique Ponce (en el centro), en una imagen tomada de eluniverso.com

Por eso, cuando leo noticias como la muerte de Enrique Ponce, hombre de actuación en teatro, tv y cine, pero más reconocido por ser el artífice de uno de los puntos de bohemia de excelencia de Guayaquil, Café Galería Barricaña, más que pena (que obviamente uno siente cuando fallece alguien que reconoces) siento algo ligado a la extrañeza, pues toda una movida cultural de mi ciudad se manifiesta en su despedida y yo me siento lejano a todo eso.

No sólo por lo físico (mi residencia no es en la ciudad), sino en la relación con ese centro o forma de hacer las cosas.

Estuve tantas veces en ese sitio y creo que debí saludar a Ponce en alguna ocasión. Y basta. Con obvias razones me puse a dar vueltas a la idea que hay detrás de mi ligazón o no con lo que sucede en la cultura de mi ciudad. Tengo el tema desde hace varias días, antes ni siquiera se me había ocurrido pensarlo. Ahora lo pienso, pero no me quita el sueño. No es tan terrible, tampoco. Uno es lo que decide ser. Pero es un hecho, que va de la mano con la conciencia del arte. Con JS hablábamos ayer (y otras veces hemos dicho varias cosas sobre ese tema en particular) sobre la ligazón inconsistente entre literatura y bohemia. Y si la califico de inconsistente es porque si bien muchos la han sostenido durante mucho tiempo, prefiero quedarme en casa creando una obra que salir a emborracharme y pensar que así creo obra (y no es que siempre sea así, pero en este medio de ‘escritores de boca’, me parece muy factible). Hay formas de hacerlo. Una o dos (tres o cuatro a su vez): Vives o te lanzas a escribir sobre esas vidas que no necesariamente debes vivir. Dos formas de verlos, dos juicios (el mío, si se ponen a ver, lo escribo con fuerza: ligazón inconsistente entre literatura y bohemia), que no tienen por qué violentarse, pero sí se repelen.Justificar a ambos lados
Por eso empecé este post sobre la muerte de una persona de la cultura de Guayaquil con una certeza de mi parte. Porque debo entender qué es lo que me transforma en un ser cercano o no a lo que pasa a mi alrededor, en la categoría de mis intereses. Al final de cuentas siempre hay múltiples formas para entrar de lleno a las cosas que a uno le apasionan, y si no dañan a nadie, pues bienvenidas.

imagen tomada de telegrafo.com.ec
Así que me uno a una celebración por la vida de alguien que concibió un espacio como eje de reunión para toda una movida, que se forjó como tal. Celebro lo que se consiguió en ese sitio, celebro las formas de enfrentarse a la creatividad, y de reconocer que en ellas habrá algo que (si no lo comprendo) al menos tiene presencia y cuerpo. Y ¿por qué no?, que ha ayudado a transformar el sentido de hacer cultura, sea que estés a favor o en contra. Por eso es que Enrique Ponce se merece un gracias… porque si bien sabemos que las consecuencias no le deberían ser endilgadas… ya queda bien marcado en la historia. ¡Salud!

4 comentarios en “¿Tan lejos, tan cerca?

  1. Wow, cuando estaba en la U visité Guayaquil cada año como parte del grupo de Teatro que participaba en los encuentros universitarios de la Universidad de Guayaquil, y Barricaña era la sede de todas las comidas y noches bohemias. Recuerdo al gato Cúcuto… es una pena, concuerdo contigo, todas las formas de entender y expresar la cultura son válidas cuando un grupo humano se identifica con ellas, las necesita, las utiliza.

  2. Wow, cuando estaba en la U visité Guayaquil cada año como parte del grupo de Teatro que participaba en los encuentros universitarios de la Universidad de Guayaquil, y Barricaña era la sede de todas las comidas y noches bohemias. Recuerdo al gato Cúcuto… es una pena, concuerdo contigo, todas las formas de entender y expresar la cultura son válidas cuando un grupo humano se identifica con ellas, las necesita, las utiliza.

  3. Eduardo, he leído con atención la nota y considero acertadas tus palabras. Estuve acompañando a Ponce en su entierro, allá lejos,en su natal Lascano y creo haber sentido con fuerza las resonancias de su última juglaria. Un abrazo. Att. Carlos Luis Ortiz

  4. Eduardo, he leído con atención la nota y considero acertadas tus palabras. Estuve acompañando a Ponce en su entierro, allá lejos,en su natal Lascano y creo haber sentido con fuerza las resonancias de su última juglaria. Un abrazo. Att. Carlos Luis Ortiz

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