Las editoriales cartoneras

Claudia Apablaza
Una solución ante tanto mercado repleto, saturado. Sobre todo ante una crisis económica terrible o un desinterés marcados por quienes se enfocan en hacer obras para lectores imaginarios. No es un fenómeno reciente, es latinoamericano, propio de la zona que vivimos, de la desesperación y el deseo que el libro no sea únicamente alimento del espíritu, sino una fuente de ingresos para personas que hacen del trabajo con materiales desechados su forma de subsistir.
imagen tomada de claudiaapablaza.blogspot.com

Leo “Creadores ante la crisis” de Tomás Eloy Martínez y me deslumbra esa certeza. Leo los mails que me han llegado desde editorial Yerba Mala Cartonera en Bolivia y entiendo que este es un proceso que debe ser todos. Leo en el blog de Claudia Apablaza que su obra “Hija ilegal (de Bolaño a Nicanor)” inaugura la colección de narrativa ‘cometa perdido’, de editorial Santa Muerte Cartonera (que en su colección de poesía, me encanta precisar, han incluido a Ernesto Carrión). Es justamente en ese post de Claudia donde que queda la certeza del concepto como un germen: “…este proyecto cartonero acá en ciudad de méxico se suma a la inquietante y provocadora iniciativa latinoamericana de producir libros a precio costo, hechos con material de reciclaje precario, en catálogos de autores de primer nivel y a modo de una comunidad informal de editoriales que insisten en la vida nómade del libro, en la lectura como intervención social y en la circulación de los materiales literarios como un desvío a los abrumadores consorcios transnacionales de literatura y publicidad o a los intereses capciosos o herméticos del mercado editorial actual”.

Tomás Eloy Martínez categoriza el asunto enfocándose en Eloísa Cartonera: “Eloísa Cartonera es una comunidad artística y social que ha hecho por las personas marginadas de la sociedad de consumo mucho más que las políticas municipales y nacionales que se sucedieron desde el cataclismo económico de 2001 (…) La editorial nació como un recurso de la imaginación ante la crisis. El artista plástico Javier Barilaro y Washington Cucurto hacían poemarios ilustrados en cartulina, pero debieron interrumpir su trabajo de un día para otro cuando la devaluación de la moneda llevó a las nubes el precio del papel. La idea de la editorial lo iluminó a Cucurto en 2003, cuando los cartoneros eran ya inseparables del paisaje de Buenos Aires. “¿Quién más, sino nuestro editor atolondrado?”, dice María. La escritora Fernanda Laguna consiguió un local en el barrio de Almagro, donde se inauguró la cartonería No Hay Cuchillos sin Rosas, y Cucurto pidió a varios autores la cesión solidaria de sus derechos para comenzar. “Buscamos material inédito u olvidado, pero también de vanguardia y de culto”, dice. Uno de sus éxitos (casi mil ejemplares) fue el inédito Mil gotas , de César Aira, a pesar de las protestas de Victoria, una anciana cartonera que detestaba al autor (…) Otras mujeres y otros hombres -y otros niños, tristemente- venden su cosecha de cartones en este pequeño local de la Boca a un precio cinco veces superior al que los intermediarios del reciclaje pagan por kilo (…) Eloísa Cartonera se ha anticipado a muchas de las editoriales grandes en el descubrimiento y la difusión de autores que luego se vuelven importantes. Vende sus libros a bajo precio, en ediciones destinadas a ser joyas de coleccionistas. Ninguna tapa es igual a otra. Todos los ejemplares son únicos”.

Tomás Eloy Martínez, imagen tomada de cadenaser.com

Y así existen varios de estos intentos, que no son más que formas de acercar la literatura a distintas miradas. Están también Sarita Cartonera, en Perú; Animita Cartonera, en Chile; Felicita Cartonera, en Paraguay; Yiyi Yambo, en Paraguay; Mandrágora Cartonera, en Bolivia; Dulcineia Cartadora, en Brasil y las tres anteriormente reseñadas, entre otras. Claro, al final de todo esto pienso, por qué no, en abrir la oportunidad de hacer algo similar acá. Sería, al menos interesante y por qué no decirlo, fabuloso… Siempre y cuando haya gente que se quiera apuntar a algo así, escribiendo o desprendiéndose de sus propios artificios, en pos de uno que suena mejor, propio y literario. Jugar a los detectives salvajes, la poesía con vida propia.

2 comentarios en “Las editoriales cartoneras

  1. no conocîa de esto, es verdaderamente hermoso. sî, hay que hacer una rêplica en ecuador, me parece una maravilla, de lo mâs integrador. es perfecto para mantener vivo al libro, difundir la creaciôn y poner en ebulliciôn las ideas. un abrazo.

  2. no conocîa de esto, es verdaderamente hermoso. sî, hay que hacer una rêplica en ecuador, me parece una maravilla, de lo mâs integrador. es perfecto para mantener vivo al libro, difundir la creaciôn y poner en ebulliciôn las ideas. un abrazo.

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