Trumbo

imagen tomada de huntingtontheatre.org

A Dalton le tocó ser una víctima de las circunstancias, justamente porque se violentó algo que ningún poder debería violentar: la libertad de disentir, de pensar otra cosa, de escoger otra forma de ver el mundo, siempre y cuando no dañe a nadie. Y ser de izquierda, comunista completo, le significó el cierre de todas sus opciones de trabajo, la fuente de ingresos para mantener a Cloe y a sus tres pequeños hijos, al ser perseguido por un comité terrible de actividades antiamericanas y las cabezas de algunos estudios en Hollywood, quienes en la década de los 40 y 50 decidieron crear una lista negra de personeros de la industria, supuestamente metidos en actividades que no eran consideradas dignas de Estados Unidos.

Claro, la libertad de escoger los caminos de la vida, sin imposición de credo, o ideología son una de esas condicionantes que le ha dado a Estados Unidos el calificativo de paraíso. Dalton y los otros nueve (escritores de películas como él y enccargados de otras áreas) creyeron en la Constitución y su primera enmienda y consideraron que revelar si fueron o son miembros del partido comunista (la cacería que el senador McCarthy llevó adelante) era ofender esa libertad… y eso era algo con lo que no se transaba.

Y se transó…

Dalton pasó un año en prisión por negarse a declarar. Tuvo que irse con su familia y amigos a México para ver si podía vivir de algo; tuvo que aceptar escribir guiones por 1000 dólares, cuando ya ganaba una cifra con un cero de más por cada uno que hacía. Debió hacer, para pagar cuentas, el trabajo de 6 años en uno. Lo hacía con seudónimos o con nombres prestados de amigos. Escribía 3 guiones a la vez. Le gustaba escribir, desde luego. Mucho. Y eso se manifestaba en esa gran cantidad de cartas que llegó a redactar a lo largo de su vida, sobre todo en los 20 años de toda la tragedia del que pensaba distinto.

“Trumbo”
es un filme (documental) de Peter Askins (basado en una obra del propio hijo de Trumbo, Christopher) utiliza esas cartas para contar la historia de un hombre que se mantuvo en sus ideas y que sin duda luchó porque ellas no significaran el final de su familia. Trumbo, en eso, se convirtió en un ejemplo importante de lo que la tenacidad creadora y humana debe ser. Hay una parte que en particular me encantó y fue aquella en que él descubre que su hija Mitzi (que ya con diez años vivía la afrenta de ser hija de un “comunista” en la escuela en la que estudiaba) y envía una carta cargada de odio y de reclamo a la rectora de la escuela en la que la culpa de ser promotora de este tipo de maniobras ocultas y “americanas”.

imagen tomada de huntingtontheatre.org

Un ser antibélico y escritor literario también, quien ganó un National Book Award por su novela “Johnny got his gun”, en la que hace una análisis de la democracia como germen incansable de guerras. Dalton pedía disculpas a sus amigos por no pagarles el dinero que le habían prestado en ese tiempo de crisis. Mandaba a la mierda a los empleados públicos que no cumplían su trabajo a la perfección (“Queridos ladrones”, escribe a la empresa de teléfono, para luego terminar la carta con un “Saludos a todos en la guarida”). Agradecía a los seres cercanos. hablaba con su hijo por esa vía, con su mujer y con las cabezas de los estudios… Dalton la tuvo difícil, pero salió adelante, especialmente cuando en 1956, luego de varios años de escribir con otros nombres guiones de películas, su alter ego Robert Rich ganó un Oscar a mejor guión por “The Brave one”.

Todos sabían que era él quien lo había escrito, pero la lista negra impedía revelarlo. Entonces todo empezó a cambiar. Otto Preminger decidió incluir su nombre, a su propio riesgo, en los créditos de “Éxodo”, en 1960 (Trumbo había hecho la adaptación cinematográfica) y un tiempo después, Kirk Douglas hizo lo mismo con Dalton para “Espartaco”… La pesadilla había acabado.

“Trumbo” utiliza a Michael Douglas, Donald Sutherland, Josh Lucas, Joan Allen, al gran David Strathairn, Brian Dennehy, Paul Giamatti, Nathan Lane y Liam Neeson para que interpreten distintas versiones del escritor, a través de sus cartas. Cada uno aportando una dimensión interesante de este gran tipo, con todas las bajezas posibles (como la fascinación por el alcohol), pero sobre todo con un compromiso al que toda persona debe someterse, al de luchar por su derecho a disentir y no ser acusado de algo malo por eso, o ser impedido de progresar.

imagen tomada de lashorasperdidas.com

Los peligrosos, lo reconoce con certeza Dalton, no son los que piensan distinto, sino aquellos que ante cualquier presión o incluso dinero ceden y apoyan lo que quieran. Porque esos, los capaces de vender todo en las circunstancias adversas son los que permiten que las tragedias se den y continúen… En momentos como estos, conocer la obra y vida de Dalton se podría observar como una actividad de resistencia.

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2 comentarios en “Trumbo

  1. Así mismo es, hay los que se acomodan y son capaces de vender hasta a su familia con tal de recibir algo a cambio. Y siempre han exisitido esos tipos, traidores y en el fondo débiles de conciencia. Mil veces preferible defender tus ideas. Ah, por cierto, intransigentes hay en todo lado, incluso en esos sectores que se denominan de vanguardia o de avanzada. saludos

  2. Así mismo es, hay los que se acomodan y son capaces de vender hasta a su familia con tal de recibir algo a cambio. Y siempre han exisitido esos tipos, traidores y en el fondo débiles de conciencia. Mil veces preferible defender tus ideas. Ah, por cierto, intransigentes hay en todo lado, incluso en esos sectores que se denominan de vanguardia o de avanzada. saludos

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