El genio nacional

Creo que reclamo la idea de que el arte no es un estado o requisito de una nación. No me queda duda al referirme a esto: Un país no crea genios, salvo la circunstancia particular que arrastra alguien alrededor. El resto de cosas no es más que un intento de utilizar cualquier estamento de la creación como vehículo político o de ideología en el poder. Supongo que como escritor no me queda más remedio que negar y renegar de este tipo de prácticas.
Por eso, sin duda, cuando en una situación en la que la política se vuelve un juego y evidencia de que en el poder hay alguien que funciona con cierto autoritarismo… y los autores no manifiestan su desencanto o prefieren quedarse callados, sé que estoy ante gente que no le interesa la creación libre, sino un proyecto que no es creativo, sino imponente.

Borges, imagen tomada de lazorrayelcuervo.com

Leo en el blog de Iván Thays el reclamo de Vargas Llosa ante el intento de cierta dirigencia argentina por sacar los restos de Borges de Ginebra y enterrarlos en Argentina. Desde luego que a kilómetros de distancias estamos ante una idea de lo más descabellada y política. Ego nacional versus ego del individuo. ¿Por qué ahora? Vargas Llosa señala que si Borges decidió quedarse en Europa para morir y ser enterrado y no en Argentina, debe ser por una perspectiva política personal. Lo que resulta escandalosamente cierto es que si bien un autor tiene a su país y su entorno en su desarrollo narrativo o poético (en el caso del escritor), siempre son dinámicas personales, individuales, internas las que mueven al creador.

imagen tomada de absolutjerez.com

Sospecho que muchos de los autores de este país saben de esa utilidad política y pueden darse el lujo (la gran mayoría) de obviar situaciones o quedarse callados. El creador probablemente pueda tener un apego o fascinación por ciertas estructuras que existen en un régimen en particular, pero por definición, el creador debe subvertir y eso lo convierte en un ser incapaz de sentir afecto por aquello que se transforma en una ofensa a la libertad que existe alrededor. Los destellos de autoritarismo del Presidente no creo que deban ser tomados o precisados como arranques de un hombre común y cualquiera (la cereza del pastel para mí fue escucharlo el sábado decir que si reaccionaba de la manera que reaccionaba ante los ‘insultos’ de la gente era porque en otras circunstancias -es decir, si él no fuera Presidente- la solución sería irse a los puños… Desde luego, el auditorio celebra este tipo de ‘confesiones’ presidenciales), sino como lo que son: destellos que hay que tomar en cuenta.

Sin embargo, el gran sin embargo, la realidad es que la situación política de Ecuador es tan precaria que el mejor Presidente de los últimos años es aquel que se olvida de serlo y se lanza desde la pasión a ejecutar las políticas que mantendrán al país adelante (no se pueden negar ciertos procesos interesantes, así como tampoco se pueden negar los arbitrarios). El genio visto desde otra perspectiva. Gobierno y Estado son dos cosas separadas. Creo que la creación de nuevas estructuras que permitan la creación y el acercamiento a la creación son siempre buenas e interesantes y por esto hablo del Ministerio de Cultura (que desde luego, con esa campaña de lectura con un eslogan que asegura que viviendo los libros se vive la patria, se gana un punto a favor del absurdo de unificar creación con idea de país) que debe existir, que está bien que exista.. pero que su existencia no debe ser motivo de ausencia de mirada crítica. Un Ministerio de esta índole debe ser un ejercicio de libertad pura y eso es lo que uno espera, como creador y lector/espectador.

Ramiro Noriega, Ministro de Cultura, imagen tomada de ministeriodecultura.gov.ec

Por eso, cuando veo que hay muy pocos creadores que dejan en evidencia una visión crítica sobre el estado actual de las cosas, pienso seriamente en el compromiso con la obra. La evasión de la realidad como requisito y condena. Una cosa es evadir lo negativo y crear otro tipo de universo y otra es dejar de lado lo negativo. Y si para muchos el temor radica en perder algún tipo de beneficio del Ministerio… pues comprenden de la peor manera lo que debe ser el apoyo del Estado y el enfrentamiento de un autor con su entorno.

Sí, no soy fanático del autoritarismo… pero tampoco de los detractores ridículos que no asumen posturas interesantes. ¿Qué queda? Confiar en el genio de algo que se nos puede estar escapando por estos lados.

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2 comentarios en “El genio nacional

  1. Como siempre, tus artículos tan lúcidos. Poco puedo agregar, salvo que comparto la inmensa mayoría de tus puntos de vista. Necesitamos más realismo mágico 🙂

  2. Como siempre, tus artículos tan lúcidos. Poco puedo agregar, salvo que comparto la inmensa mayoría de tus puntos de vista. Necesitamos más realismo mágico 🙂

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