Cómo hablar de uno mismo

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imagen tomada de eluniverso.com

Al “Pájaro” Febres Cordero me parece conocerlo desde hace muchos años, aunque sea solo a través de sus textos en El Universo, cuando en plena época universitaria lo leíamos con algunos amigos(as) y discutíamos sobre lo que por ahí escribía. Creo que aprendí a ver en el humor inteligente una forma de hacer crítica política que ahora descubro cada vez que veo los programas de Bill Maher o de Jon Stewart, por cable.

Y esa cercanía o confidencia la vengo a encontrar con cada conversación con él, discreta o reducida, cuando llego a su oficina y lo veo ahí, sentado como el director de Mundo Diners, una revista de la que soy colaborador. Uno, de cierta forma, siente una cercanía con quienes ha leído y la traduce en la atención. Escuchar al “Pájaro” es siempre atestiguar un acto de desprendimiento. Así que cuando vi en mi casa el libro “Soy el que pude”, su última obra, que me entero ha sido éxito de ventas en las principales librerías del país; la tomé y la abrí. Solo bastaron dos páginas para decidir continuar con el proceso de lectura.

La pregunta principal que trato de dilucidar a medida que escribo esto es: ¿Cómo conseguir hablar de uno y salir airoso del intento? El estilo del “Pájaro” se ha centrado en eso, en la creación de ‘personajes’, los suyos, la realidad inmediata, para de esa manera aterrizar todo. No creo que sea como él asegura en el libro que se trate de un problema de imaginación, sino más bien un deseo por utilizar esa realidad para transformarla. Las palabras transforman, la ficción es muy difícil una generadora de cambios aunque el escritor sea el mayor de los rebeldes. En cambio, si tomamos a la realidad como el germen, la posibilidad de cambio es mayor. En ese sentido, “Soy el que pude” se labra como una autobiografía que más que buscar la gloria personal del autor, intenta dilucidar los puntos neurálgicos y dolorosos de la vida, cocmo un intento de subvertir eso. Repito algo que siempre detallo de Canetti (y que uso de epígrafe de una nouvelle que ya tengo lista): “En cuanto se llaman a las cosas por su verdadero nombre, pierden su peligroso hechizo”.

imagen tomada de hoy.com.ec

“Soy el que pude” descubre un génesis importante en su concepción: el enfrentamiento entre la vida y la muerte, reforzándose por la ausencia de varios seres queridos y el nacimiento de su nieto, Tadeo, a quien dedica el libro. El libro es un proceso de descubrimiento, de revelación y al mismo tiempo de explicación de lo que para el “Pájaro” es la vida, o ha sido la vida. Este libro, esrito en clave de humor y de dolor (imposible no sentirse de cierta forma tocado por el capítulo destinado a la muerte del tío Alfredo, su casi papá, quien al preguntarle qué le dolía, respondía: “la vida”) es una caricia, un proceso que también busca su depuración, su sinceridad con el acto de la escritura y así lograr que el ser que habla de la muerte, que asume a la vejez como la enfremedad más dolorosa, que se pregunta una y otra vez ¿por qué no podemos escoger el momento de nuestra muerte?, sea aquel que se sienta en el cielo más impresionante con un gesto tan pequeño como que su nieto saque la lengua con solo seis meses de edad.

No se trata de equilibrio, se trata de consecuencia. Este libro es un libro de consecuencias y eso es lo noble para un autor que ha hecho del periodismo su fuerte, conjuntamente con el teatro y una capacidad de retener detalles en su memoria que en “Soy el que pude” resulta ser primordial. Personajes que van y vienen, anécdotas que rayan lo estrictamete cómico y lo desesperanzadoramente trágico, creando una continuidad, una idea de altibajos que provocan una sumatoria final. El libro es un homenaje a aquellas personas que han pasado por su vida y han dejado algo, desde su amistad, hasta su desparpajo. Este libro es, en síntesis, la versión que el “Pájaro” ha hecho de “In my life”, de Los Beatles… igual de efectiva.

Un punto a resaltar: la parte dedicada a su primo George Febres, reconocido artista plástico ecuatoriano, pero reconocido en Estados Unidos… acá simplemente nada.

Amenazas de muerte (comunes en la práctica del periodismo), historias de la enseñanza pública, de la niñez, de las diferencias que encontraba en su familia de la Costa y su familia de la Sierra, vivencias del día a día, contacto con políticos, artistas y autoridades… un diario de vida se sustenta en el deseo de conducir algo, permitir algo, precisar algo y el “Pájaro”, en un libro de fácil lectura, lo hace movida por el deseo de enseñar lo que es el peligro de estar vivos.

Alguien me vio el libro en la mano. Me pregunta por qué leo eso, si no es literatura. Me río, no respondo nada, ante eso no se puede responder nada, más allá de un: quiero leerlo y punto. Me callo y me repiten: ¿por qué ha de interesarme saber algo de él o de la Cata? (la mujer del “Pájaro”, que aparece en muchos de sus textos). Vuelvo a reírme. ¿Qué puedo responder? Nada, absolutamente nada, más que decir que cada cual tiene el derecho de leer lo que quiera y reconocer que la literatura es un proceso vivo, no circunscrito a los designios de nadie y como un ente vivo tendrá sus maneras de descubrir los caminos para respirar (ademñas de todo lo que ya expliqué arriba). Y si para muchos un libro como este (escrito por una persona que se ha vuelto amigo de muchos a través de sus textos y que uno termina por confiar en gente que escribe así – y por eso los leo con una doble curiosidad) no es literatura, pues uno no puede hacer nada más que dirimir todo con una frase: “Es escritura y de la buena…”

Y al final la escritura es lo que le está ganando la batalla a un concepto que busca a toda costa morirse.

imagen tomada de eluniverso.com

6 comentarios en “Cómo hablar de uno mismo

  1. Yo creo que uno no debe nisiquiera pensar en discutir eso de leer lo que a uno le da la gana. Que imbecilidad!! Para la próxima hay que conseguirse un libro de Corín Tellado o de Richard Bach o mejor, pasearse por allí con una Cosmopólitan. Ya estamos viejos y bastante locos como para darle razone a los que se piensan más sabios y más cuerdos.
    Buen humor el del Pájaro. Estaré pendiente a al recomendación.
    Abrazo
    So l

  2. Yo creo que uno no debe nisiquiera pensar en discutir eso de leer lo que a uno le da la gana. Que imbecilidad!! Para la próxima hay que conseguirse un libro de Corín Tellado o de Richard Bach o mejor, pasearse por allí con una Cosmopólitan. Ya estamos viejos y bastante locos como para darle razone a los que se piensan más sabios y más cuerdos.
    Buen humor el del Pájaro. Estaré pendiente a al recomendación.
    Abrazo
    So l

  3. La primera vez que tuve un libro del pájaro en las manos. Era yo un adolescente. Me ha acompañado siempre. Debo tener un par de libros del sujeto con su firma, solamente para recordarme que las monedas siempre tienen dos caras. Y que escribir para que se lea fácil la mayoría del tiempo es complicado.
    Voy a alzar un brindis por el pájaro hoy en el almuerzo.

  4. La primera vez que tuve un libro del pájaro en las manos. Era yo un adolescente. Me ha acompañado siempre. Debo tener un par de libros del sujeto con su firma, solamente para recordarme que las monedas siempre tienen dos caras. Y que escribir para que se lea fácil la mayoría del tiempo es complicado.
    Voy a alzar un brindis por el pájaro hoy en el almuerzo.

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