¿Promesas temporales?

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Las promesas: Patricio Burbano (a la derecha) y yo. Imagen tomada de facebook.com

Las reuniones son extractos de lo que pasa en el mundo. Todos pueden traer datos que uno desconoce y así gesta la posibilidad de una comprensión total. O al menos intenta precisar qué es lo que ven los otros. Resulta que ayer me entero gracias a un nuevo amigo que existe un supuesto rumor en Quito que me hizo revolcar de la risa: “Tú (es decir yo) y Patricio Burbano son para muchos las promesas de la literatura ecuatoriana. De aquí a 5 años podrán dar la cara”. Vaya sentencia.

Y sí, a reírse. Sin duda no existe mayor precisión que esa. ¿Por qué? Porque semejantes precisiones únicamente sirven para alimentar egos y aspiraciones que en definitiva no son las que valen, al menos para esto que uno quiere intentar: una obra que valga la pena. A eso no le interesa nada más que el trabajo y la dedicación.

Portada de mi libro de cuentos, “Conjeturas para una tarde

¿Para qué hacerlo, entonces? Una de las visitas de ayer, hecha desde Guayaquil, nos comentaba la conversación con un escritor sobre la realidad de la trascendencia o si eso significa publicar en otro país. Y enseguida pensé, ¿de qué trasccendencia habla? En un mundo que es tan sencillo llegar a esa especie de nivel mágico de reconocimiento haciendo tan poco, alguien se preocupa en trascender. No sé hasta qué punto eso resulta importante. ¿Trascendencia literaria? ¿Ser el gran escritor ecuatoriano? ¿Trasformarte en una agencia de relaciones públicas de tus logros para que te digan: escritor? ¿De qué sirve eso? Al menos sé que no sirve para sentarte y escribir una gran obra. Y en definitiva es una buena obra la que te puede hacer merecedor a un epíteto mesiánico como ese.

Supongo que un país condenado a cierto rezago histórico en lo literario necesita personas con esos deseos intrascendentes. Al menos, por algún tipo de ventaja que no puedo explicar del todo, a mí no me interesa nada de eso, ni ser promesa, ni trascender. ¿Por qué? Porque hay muchas otras cosas más importantes. Para escribir uno se debe despojar de todo, absolutamente de todo. El que lo necesite, pues que lo busque. Quien quiera que se haga propaganda para ser reconocido y no para que alguien lea su obra (pues en definitiva uno escribe algo para que lo lean, con cierto placer en el proceso). ¿Nos leerán en el siglo XXV? Siendo optimista, espero que para el siglo XXV ya no haya nada más que hacer en el mundo.

Así, con pose de escritor, a lo Fresán

Así que si soy una promesa: ¡Salud! ¡Y no me jodan! Lo único que quiero es escribir, que se publiquen mis libros y que alguien los lea.

8 comentarios en “¿Promesas temporales?

  1. Muy buena la anécdota, Eduardo; y tus palabras son precisas, más allá de eso, en un país tan fragmentado, en el que no sabemos a ciencia cierta lo que se hace en otros lados, que no sean Guayaquil o Quito, y en el cual hay tantos libros aún por leer, hablar de promesas sí causa chiste.
    Tu claridad al respecto de eso es meridiana y te aplaudo por eso; acercarse a un libro es una pasión que no resiste las etiquetas, quelas sobrepasa. Lo de la trascendencia es otra buena papa, buscar ser inmortal, qué risa; y más allá de eso hay que preguntarse cómo se realiza esa búsqueda.
    saludos

  2. Muy buena la anécdota, Eduardo; y tus palabras son precisas, más allá de eso, en un país tan fragmentado, en el que no sabemos a ciencia cierta lo que se hace en otros lados, que no sean Guayaquil o Quito, y en el cual hay tantos libros aún por leer, hablar de promesas sí causa chiste.
    Tu claridad al respecto de eso es meridiana y te aplaudo por eso; acercarse a un libro es una pasión que no resiste las etiquetas, quelas sobrepasa. Lo de la trascendencia es otra buena papa, buscar ser inmortal, qué risa; y más allá de eso hay que preguntarse cómo se realiza esa búsqueda.
    saludos

  3. Querido Lalo, te saluda la “visita de Guayaquil” y bueno, es lo que decíamos esa noche. La idea es que te duela mucho y que la pases bien todo el tiempo que dure la recuperación de ese ” síntoma-dolor” que es el arte. Pero discrepo con que la intención sea la de sentarse a oír llover, sino,¿para qué publicar? Nos quedamos trabajando en nuestros diarios íntimos, mejor. De acuerdo, la inmortalidad es mucho, pero esa es una fantas{ia humana desde siempre. Ser recordado por esa persona que amas, ser recordado con una sonrisa o un rictus de dolor, es otra cosa.
    Sol

  4. Querido Lalo, te saluda la “visita de Guayaquil” y bueno, es lo que decíamos esa noche. La idea es que te duela mucho y que la pases bien todo el tiempo que dure la recuperación de ese ” síntoma-dolor” que es el arte. Pero discrepo con que la intención sea la de sentarse a oír llover, sino,¿para qué publicar? Nos quedamos trabajando en nuestros diarios íntimos, mejor. De acuerdo, la inmortalidad es mucho, pero esa es una fantas{ia humana desde siempre. Ser recordado por esa persona que amas, ser recordado con una sonrisa o un rictus de dolor, es otra cosa.
    Sol

  5. Juan, gracias por el mensaje y la precisión. No sé hasta qué punto seré preciso con lo que digo, solo; al final de cuentas, se trata de una visión que supongo clara… aunque quien sabe, por lo general meo fuera del tarro.

    Un abrazo

  6. Juan, gracias por el mensaje y la precisión. No sé hasta qué punto seré preciso con lo que digo, solo; al final de cuentas, se trata de una visión que supongo clara… aunque quien sabe, por lo general meo fuera del tarro.

    Un abrazo

  7. Sol querida, primero lo primero. Si tu nombre no aparece en el post es porque estoy convencido que nadie tiene el derecho de colocar a otra persona al escrutinio de su vida a menos que no llegue a ese acuerdo. En este caso no te pedí permiso, así que no vale más excusas… jejejeje

    Por otro lado, no creo que discrepemos en nada. En realidad se escribe para que se publique, como pongo al final del post.

    Un abrazo y fue genial verte por acá

  8. Sol querida, primero lo primero. Si tu nombre no aparece en el post es porque estoy convencido que nadie tiene el derecho de colocar a otra persona al escrutinio de su vida a menos que no llegue a ese acuerdo. En este caso no te pedí permiso, así que no vale más excusas… jejejeje

    Por otro lado, no creo que discrepemos en nada. En realidad se escribe para que se publique, como pongo al final del post.

    Un abrazo y fue genial verte por acá

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