El hombre del Nevermore

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imagen tomada de nathanielyork.files.wordpress.com

Nunca me gustó “El cuervo”. Siempre lo leí (bueno, ahora no lo leo) como un texto de algo que está por pasar, la tormenta que llega y va a destruir todo. Y yo quería ver esa destrucción. Era muy niño cuando entonces. Lo recuerdo muy bien porque lo hice en unas especie de competencia sana entre mi adorado Oscar Wilde y Poe, que descansaba al otro lado de la balanza. “Narraciones extraordinarias”, se llamaba el libro. Hasta que lo abrí y “El gato negro” fue suficiente para entender que eran esos los relatos que me interesaban, lo que me hiceron disfrutar de algo más allá de la simple fascinación. Ese horror que siempre subyace, ese horror más allá del “El Cuervo”, eso que luego significaría para mí encontrarme con el concepto de la explicación más descabellada como eje de una historia. El inductismo. Todo eso que pude preservar de la lectura de “Los crímenes de la Rue Morgue”, cuando pensaba que los libros eran manojos de historias que debían ser corrientes para ser apreciadas.

En ese momento, con el cuento entre mis manos, descubrí que le literatura podía ser todo.

El bicentenario del naciminiento de Poe es para mí, en definitiva, un hecho de celebración. Hay investigaciones en los libros por su culpa, existe un horror inexplicable, como debe ser el verdadero horror, en muchas de sus páginas, hay una conciencia del acto de escribir que aún ahora es para mí impactante. No creo que Poe viviera para la literatura. Sostengo que hizo gran literatura (aunque por ahí alguien haya dicho que lo mejor que le pudo pasar a Poe fue la traducción al francés de su poesía, hecha por Baudelaire). Una visión de exceso, una vida que terminó igual.

imagen tomada de qualityoflifecare.com

Sí, lo mágico de todo esto, y tiene que ver también con la publicación del libro “Poe, una vida truncada”, de Peter Ackroyd, es el hecho de que su propia muerte es parte de un proceso de misterio e investigación que no está del todo resuelto. Una nota de El Cultural, detalla una versión de lo que supone la muerte de Poe, en Baltimore, luego de ser encontrado en un bar: “Al despertar, entró en una fase de delirio. El sábado por la noche, empezó a gritar “Reynolds”, y no paró de chillar hasta las tres de la madrugada del domingo. “Debilitado por tanto esfuerzo –escribió el doctor–, se quedó sosegado y pareció descansar durante un breve tiempo. Luego, moviendo levemente la cabeza, exclamó : “Que el Señor se apiade de mi pobre alma“, y expiró.” Éste es el testimonio del doctor Moran, en una carta escrita a Maria Clemm cinco semanas después de dichos acontecimientos. Esto es lo que más se parece a la verdad, al margen de los ulteriores esfuerzos del médico por presentar la escena bajo una luz más favorable. ¿Qué había estado haciendo Poe durante el tiempo que perdió en Baltimore? La hipótesis más aceptada es la de que fue utilizado como “lacayo” para fines electorales; es decir, lo habrían estado vistiendo con distintos ropajes, de manera que habría podido así votar más de una vez por un candidato concreto. A estos falsos votantes solía encerrárseles en corrales o posadas, donde se les suministraba alcohol en abundancia. También corrió la voz de que “Reynolds”, el nombre que Poe no dejó de gritar en su delirio final, era el apellido de un interventor electoral que se encontraba en la taberna de Ryan”.

imagen tomada de mentalfloss.cachefly.net

Sin embargo, uno de esos grandes homenajes (del que me entero leyendo el blog de Iván Thays) que sí te ponen a confirmar cierta grandeza es el que realiza la editorial Página de Espuma rescatando los cuentos de Poe traducidos por Julio Cortázar, en un libro editado por Jorge Volpi y Fernando Iwasaki; que a su vez incluye prefacios generales y para los relatos de autores como Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Mario Bellatín, Alejandro Zambra, Leonardo Valencia, Álvaro Enrigue y otros…

Y con eso en mente, con la constancia de que existe cierta cofradía o cercanía entre los lectores de Poe. Algo hay, algo que trasciende. Que puede ser el señuelo para una canción de Soda Stereo, por ejemplo (“Oh, mi corazón se vuelve delator”), o un juego sin sentido que Lennon intenta (“Elementry penguins singing Hare Krishna/ man, you should have seen them kicking Edgar Alan Poe”)… Poe, algo sencillamente pasó cuando lo leí y hoy se lo agradece.

4 comentarios en “El hombre del Nevermore

  1. Me alegro que se postee algo sobre el maestro. He chequeado la prensa y muchos blogs y la verdad no mucha gente en Ecuador le ha dado bola al bicentenario de Poe, mientras que en otros países ha sido un verdadero acontecimiento. Como aporte: hay un corto este momento en ochoymedio que adapta “La verdad sobre el caso del señor Valdemar” de una forma muy interesante. Lo recomiendo porque sin duda el corto mantiene mucho de la escencia de los relatos de Poe.

    Saludos;

    Erick

  2. Me alegro que se postee algo sobre el maestro. He chequeado la prensa y muchos blogs y la verdad no mucha gente en Ecuador le ha dado bola al bicentenario de Poe, mientras que en otros países ha sido un verdadero acontecimiento. Como aporte: hay un corto este momento en ochoymedio que adapta “La verdad sobre el caso del señor Valdemar” de una forma muy interesante. Lo recomiendo porque sin duda el corto mantiene mucho de la escencia de los relatos de Poe.

    Saludos;

    Erick

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