Los que nos quedamos…

imagen tomada de ebrisa.com

A veces no me queda la seguridad de nada, sobre todo cuando intento pensar en cierta dinámica política que veo, percibo, siento… que vivo. Para mí, con la muerte de León Febres Cordero se cumplen varios de los elementos en común con muchos de estos líderes caudillistas que siguen y seguirán siendo ángeles y demonios simultáneamente y por el resto de los días… amén. El mismo camino que mantiene nuestro actual presidente, Rafael Correa, va por ese lado. Quizás con una simple revisión de la historia o de la literarura, en su caso, habría mejoras sustanciales en nuestras selección de autoridades.

Con León se cumple absolutamente todo, incluso una idea de justicia, que aunque no sea la que todos esperábamos, en algo se dio. El karma de ser un desgraciado no te lo quita nadie. Al final, nadie que quiera para sí el poder, para conseguir que su forma de ver el mundo sea la que mande es una persona que merezca respeto. Pinochet fue detenido en Londres por algunos de sus crímenes (igual esos juicios también son emblemas); claro sectores de la derecha lo siguieron defendiendo en este caso, especialmente si se toma en cuenta que era la justicia española la que pidió la detención de un chileno a los ingleses, todo un embrollo diplomática y legal. Desde luego, el festejo quizás fue unánime en casi todos los países, salvo por Chile, por obvias razones. Luego vendría la hecatombe. No hay nada peor para un dictador que la soledad: la aparición de las cuentas en el banco Riggs, en Londres, significó la apertura de investigaciones que terminaron con la sindicación de casi toda su familia y el procesamiento de unos cuantos por el delito de malversación de fondos públicos. Sí, Pinochet para los suyos fue un vulgar ladrón y vivió para sentir lo que es ser visto por lo que lo veían con rectitud (algunos de ellos, al menos) como una basura más. Murió sabiéndolo.

Pinochet y Videla, imagen tomada de wikimedia.org

José Rafael Videla está condenado a prisión perpetua por los crímenes que cometió. Entró en 1983 a prisión; luego Menem lo indultaría, luego volvería y hoy lo piden otros países para enjuiciarlo por crímenes similares. El militar que veía las cosas de un solo color y en función de eso color discrimó a diestra y siniestra (dio la orden de asesinar a miles) le arrebataron el grado… es un cretino como cualquier otro, en la soledad de una prisión.

Fidel Castro ya está viejo, la edad, al parecer, podría ser vista como otra agente del imperio. Fue Primer Ministro y luego Presidente de Cuba. Estuvo en el poder desde 1959 hasta el 2008, año en que le entrega a su hermana Raúl el mandato, como una simple y llana monarquía. Adorado por miles y denostado por otros. Lo cierto ess que el Régimen Comunista de Cuba se mantiene a pesar de los abusos, de larga historia de violaciones a derechos humanos, la corrupción (el único modelo posible, para muchos) y los problemas económicos, producto del embargo promovido por Estados Unidos. Claro, los logros y beneficios en los sistemas de salud, educación y deporte no deben ser ignorados por nadie (sería la actitud más criminal hacerlo). Y si bien la perspectiva de Fidel está lejos de cerrar filas, pues es la perspectiva que empieza a reinar y ser vista como solución de los problemas de nuestra zona, no existe ser humano que pueda mantener una revolución o un sueño porque el mismo cuerpo se lo impide. La soledad, en últimos casos, es un asunto físico. Hoy podemos asistir a ciertos cambios necesarios, que hacen pensar en la importancia de transformaciones para seguir a flote (hasta ya se habla de una posible reunión con Barack Obama), algo que el líder anterior quizás no tuviera tan claro (y de seguro que este párrafo va a ser el que genere más comentarios o críticas).

imagen tomada de nouvelordremondial.cc

León, como estos ejemplos, jugó con fuego y se quemó. La derecha ha quedado reducida en el país, a la nada, por ser nauseabunda y criminal. Una Comisión de la Verdad investiga los asesinatos y torturas que se realizaron en su Gobierno (1984-1988). Su edad fue el mayor impedimento para seguir en pie. León se quedó solo en el entramado de la política. Estaba convencido en lo que creía, como muchos de los monstruos que ha dado la humanidad. Y esa creencia significó acabar con movimientos ‘guerrilleros’ que se gestaban en Ecuador, utilizando mucha violencia, haciendo de esa política la base de su enfrentamiento, algo que hasta ahora es celebrado por sus partidarios. No creía en la solución de la izquierda, era para él el peor camino e hizo algo con la prepotencia que lo caracterizó, tanto que pudo mantenerse al mando de asuntos del país sin ser ya el Presidente. Hizo lo que muy pocos pudieron hacer: generar una estructura de poder que lo tenía a la cabeza (a mí no me pueden decir lo contrario, cuando lo echaron a Lucio Gutiérrez del poder yo estaba de cobertura periodística en casa de León y pude ser testigo de cuando ‘arreglaron’ todo y uno de los voceron de Febres Cordero se apresuró a decir: “Ya está todo” y media hora después teníamos nuevo Presidente, quien juramentó ante una diputada del Partido Social Cristiano, el partido de León). Generar estructuras en organismos de poder para seguir mandando, algo que aprendió muy bien Rafael Correa y lo hace.

Él era todo eso y lo perdió todo con un cambio en el manejo político del pais, una vez que Correa se convierte en Presidente. La derecha abandona el poder y autoridad. León pudo ver cómo todo por lo que él había luchado y traicionado se hacía nada, humo, añicos. Fue testigo de eso, del triunfo de la derecha que tanto detestó. Sí, solo, en el único bastión que todavía fue de él: Guayaquil.

imagen tomada de somosdemocracia. org

En medio de eso hay una extrañeza. Pues luego de ser Presidente, se lanzó a Alcalde de Guayaquil y lo fue durante 8 años. Transformó la ciudad (para mal o para bien, lugo se lo dirá), que dejó de ser ese basurero por malas administraciones y se convirtió en una ciudad con algo más de vida. Para muchos en Guayaquil, el orgullo por la ciudad se lo deben a León. Y dentro de esa dinámica se puede entender por qué la velación y entierros masivos, era su espacio, su reino y no lo soltó con facilidad. Entonces, ¿por qué los medios realizan homenajes a León lleganddo al punto de precisar en titulares: Ecuador llora por León? Por una sencilla razón: Rafael Correa… pero de eso hablaré luego.

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