Las dedicatorias

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Soy una mierda cuando se trata de dedicatorias. Una mierda tan grande como Bono, según los chicos de South Park. La ofensa es gratuita, de alguna manera. El asunto es que me siento ofendido cuando me doy cuenta que una de esas cosas que no se especifican cuando uno se dedica a la escritura es que las dedicatorias son parte del proceso. Y las mías deben ser una mierda completa.

Álvaro Enrigue, imagen tomada de notasmoleskine.blogspot.com

Escucho en la Feria de la Cultura a Paulo Lins, el gran brasileño que salió a escribir de una de las favelas de Río; Alonso Cueto, el serio y también gran escritor peruano, con una precisión quirúrgica al hablar, pero con una estampa firme y dura, y a Álvaro Enrigue, el mexicano que de dos estocadas supo hacer suyo al público con las referencia al urbanismo del D.F. (en probablemente la mejor mesa a la que he asistido en mucho tiempo, sobre narrativa) y Miss K y yo decidimos comprar algo de Enrigue (sabíamos quién era y que había escrito algunas cosas en Letras Libres), pero su pasión al hablar nos movió a buscar uno de sus libros.

Alonso Cueto, imagen tomada de pagina12.com

Dimos vueltas en los diversoso puestos de las editoriales y librerías presentes. Libros caros, elevados de precio. En unos “Hipotermia” estaba en $29,90 (una novela de Cueto estaba en $40,90, precios de Feria, supongo), en otro también. Dando vueltas llegamos al que la tenía en $26,90 (y con el descuento salió a $21,50), entonces la compramos y lo buscamos para que nos firme el libro de cuentos. Lo encontramos, interrumpimos su charla y gustoso firmó el libro. Hizo un dibujo, un oso con un cigarro en la boca; el nombre de Miss K y el mío salían como frase del oso y luego la fecha. Mejor que cualquier dedicatoria que se me pudiera ocurrir.

Paulo Lins, imagen tomada de ericgarault.com

Yo, en cambio, apesto en eso. Por eso me refiero que lo que hago es una mierda, así que le he estado dando vueltas a las ideas que puedan reemplazar el acartonado y desesperado estilo de escribir lo que sea que se me viene a la mente cuando estoy entregándole a alguien el libro, como si le estuviera pidiendo disculpas. Sí, la cosa va por ahí. Perdón por darte este libro, bro. No es mi culpa, salió así. o algo similar. O la opción sería escribir un chiste a lo Mitch Hedberg (el Kurt Cobain del stand up comedy, según me enteré hoy: “Yo tenía un loro, pero nunca aprendió a decir ‘Tengo hambre’, así que se murió”), pero eso no sería considerado valioso por nadie. Trozos de canciones, un pentagrama y letras en su interior, código binario. “Gracias por todo, por la lectura y el aguante”. O tener cientos de microcuentos o aforismos a lo Ciorán. O si es alguien que me cae bien dejarle mi correo electrónico y la dirección del blog. ¿Dibujos obscenos? ¿Mickey haciéndoselo a Minnie? ¿La bandera del Ecuador? ¿Un 593? ¿Firmar con otro nombre? ¿Qué?

No lo sé, lo que sí se es que de aquí a algunos años quisiera revisar estas primeras dedicatorias y cagarme de risa, fuerte, con potenccia y reconocimiento. Con todo eso. No queda de otra.

6 comentarios en “Las dedicatorias

  1. Eduardo,

    yo casi nunca he puesto dedicatorias, no soy escritora. (salvo cuando regalo libros escritos por otros, pero no es a eso a lo que te refieres aquí). y nunca las pido por tímida. pero además por compasión por el pobre ser al que mil desconocidos se las piden. lo que comentas parece ratificar que, al menos en algunos casos, la labor no es tan grata.

    pero, ¿y qué tal si nos compartes algunas de esas dedicatorias que has puesto? digo, curiosidad.

    saludos,

    bahiana.

  2. Eduardo,

    yo casi nunca he puesto dedicatorias, no soy escritora. (salvo cuando regalo libros escritos por otros, pero no es a eso a lo que te refieres aquí). y nunca las pido por tímida. pero además por compasión por el pobre ser al que mil desconocidos se las piden. lo que comentas parece ratificar que, al menos en algunos casos, la labor no es tan grata.

    pero, ¿y qué tal si nos compartes algunas de esas dedicatorias que has puesto? digo, curiosidad.

    saludos,

    bahiana.

  3. Consigue un sello, que se yo una estrellita, una carita feliz, un burrito o todos, y según tu estado de ánimo, como te “caiga” la persona o el que tengas a la mano lo vas usando…

  4. Consigue un sello, que se yo una estrellita, una carita feliz, un burrito o todos, y según tu estado de ánimo, como te “caiga” la persona o el que tengas a la mano lo vas usando…

  5. Y si es guapa tu teléfono jajaja
    Eduardo te voy a regalar una cosa que comienza con h…en “navidas”.

    Jajaja
    Abrazos.

  6. Y si es guapa tu teléfono jajaja
    Eduardo te voy a regalar una cosa que comienza con h…en “navidas”.

    Jajaja
    Abrazos.

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