Those were the days….

imagen tomada de wikipedia.org

John Lennon decía que sus mejores shows fueron aquellos que dieron en Hamburgo, donde salían a tocar para poder comer a diario, donde les pagaban una miseria, donde tocaban por horas y en donde debían consumir pastillas para permanecer despiertos. Los Beatles en Hamburgo es parte de toda esa mística que rodea a los fab four.

14 años atrás yo estaba desarrollando esa pasión por la música de Los Beatles (por cierto, les recomiendo este gran post de Il Corvino sobre el White Album, imperdible) que se manifestaba en escuchar todos los discos que conseguía hasta memorizar los arreglos, uno a uno, reconocer de quién era cada voz, quién se alistaba a tocar la guitarra o la pandereta. Distinguir que Paul y Ringo eran los zurdos del grupo, más visible el bajista, desde luego. Reconocer ese estilo tan peculiar de tocar que tenía George o la aproximación de Lennon a la guitarra (como si fuese un banjo). En esa época de descubrimiento era muy feliz. Y fue justo ahí cuando un amigo llegó a casa con una película. “Tienes que verla”, me dijo. En un momento pensé que era porno, pero me lo negó. “Son Los Beatles en Hamburgo”, me dijo. Y la vimos.

“Backbeat” en mi memoria era un biopic musical que retrataba con cierta fidelidad lo que pasaba en esa época: John el líder, Paul el más empeñado en la música, George el niño que quería ser adulto, Pete Best (Ringo no entrará nunca a escena en este filme) el baterista que no es parte de nada y Stuart Sutcliffe, el primer bajista y malo que tuvo el grupo, parte importante de la leyenda (por ahí se lo puede encontrar en la portada del Sgt. Peppers. El filme, de Ian Softley, se centra en la relación de Lennon y Sutcliffe, amigos de escuela de arte que llegaron a ser íntimos, a tener casi una cercanía ‘amorosa’ (dentro de lo que eso puede significar entre dos amigos) y no en un asunto homosexual, sino de amor entre dos amigos que se sostienen, se apoyan y que son capaces de sacrificios por ese amor que se sienten. Sutcliffe abandona en primer momento su pasión verdadera: el arte, por seguir a su amigo Lennon en su sueño de rock and roll. Luego sería John el que entendería que el camino de su amigo es el arte y aceptaría su salida del grupo.

Eso le daría la vida a otra relación importante para el rock and roll: Lennon/McCartney.

Lo que recuerdo, y lo tengo bien marcado en la memoria, la sensación de desconsuelo cuando empezó el filme y pude escuchar: “Lennon, tío, ezo esss una mierda”. El golpe fue muy duro. Pero pude ver la película porque la pasión era más grande. Con felicidad, incluso cuando la historia se diluye y Stuart muere, joven, el mito de la estrella que se queda así, silenciada. El golpe de John (“In my life” es una demostración de ese amor por la gente que ya no tiene a su alrededor), la ira y el coraje que está ahí, presente. Lennon, en una de las últimas secuencias de la película, con Los Beatles ya algo famosos en Hamburgo por el disco que grabaron junto a Tony Sheridan, dan un show donde hay muchas personas. John empieza con “Love me tender”, el tema que Stuart cantaba y sólo llega a los tres primeros compases, la corta, “a la mierda”, y empieza el conteo para darle a “Twist and shout”.

No es una gran película, es un documento para fanáticos. malos encuadres, actuaciones un tanto antisépticas: Stephen Dorff es Stuart, Ian Hart hace a Lennon y Sheryl Lee interpreta a Astrid Kirchherr, el interés amoroso de Sutcliffe y de Lennon en la película, que los termina separando de cierta manera, quien además es la persona que ha documentado la estadía de Los Beatles en Hamburgo con sus fotografías famosas. También aparece un personaje importante en la historia del grupo: Klaus Voorman, artista, que ante el impacto de verlos tocar en vivo, se decide a tocar bajo. Luego sería miembro de bandas de John y George, además de diseñar la portada del Revolver.

Sin embargo, lo que sí es fabuloso es esa banda sonora que consiguió crear un súpergrupo que duró poco, concebido para retratar esa etapa ccasi ‘punk’ de esos shows (donde Lennon saludaba “Ladies and genitals”). El grupo estaba formado por:

Y se llamaban a sí mismos “The Backbeat band”. Tocan clásicos del rock and roll (el asunto de derechos de los temas de Los Beatles se convierte en un impedimento); eso, en medio de un filme medianamente decente, revela que hay cosas que se pueden rescatar.

Hace una semana pude sintonizar, sin querer, la película por TNT (claro, la versión con cloro, con desnudos difuminados y sin malas palabras), pero algo es algo. Siempre viene bien recordar esas cosas que veías cuando niño.

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