El escritor como músico

Uncategorized

s

Leyendo una nota de Revista Ñ descubro que Filisberto Hernández no sólo es el escritor uruguayo por excelencia, sino que fue un músico (pianista, siendo preciso) que llegó a tocar piezas de Stravinsky, dando giras por Uruguay. La nota está relacionada con una muestra en la que se detallan momentos de esas giras y el intercambio entre Hernández y su entonces novia (que sería su segunda esposa) Amalia Nieto, en el que se daban cartas en las que no sólo había palabras, sino acuarelas, dibujos y hasta fotografías.

El asunto que para mí reviste de mayor interés está en la idea de la relaicón directa y cercana que siento se produce entre la música y la escritura. Creo ser prueba de que esa pasión se desborda (más allá de los resultados) y lo asumes como una propiedad personal. Casos hay muchos, de ellos la idea se centra en la capacidad de darle desarrollo a una de esas dos posibilidades. Cualquier elemento adicional no deja de ser un ‘plus’, un ‘extra’ que puede llamar la atención a muchos, como si se tratara de una rareza. No hay tanta distancia ni tanta imprecisión en eso.

Una vez que has practicado ambas, te vuelves más crítico de muchas cosas. El arte es una mezcla de formatos o de perspectivas y en ese caso comienzas a escuchar y a cantar cosas que tengan un mínimo de coherencia (o que estén en castellano, de ser el caso, esperas que estén bien dichas) o si se trata de literatura, pues desarrollas algún tipo de medición del ritmo que se asemeja al compás en una canción. La relación es estable y perpetua.

Cortázar hablaba (¿era él?) sobre esa relación entre el jazz, su improvisación en el método de escritura. Pues más allá de la necesidad de emparejar género, se trata de involucrar el ritmo natural, la manera de percibir la armonía en lo que uno hace. Y armonía vendría a ser el contexto que te va armando una sustancia. Está en uno, no es muy distante. Esa es la medida, al final del día esta relación es infranqueable… pero a veces equívoca…

Entonces pienso en algunas óperas, en algunos espctáculos de Broadway, no sé, en decenas de relaciones directas entre música y literatura (dramaturgia) y una siempre sufre frente a otra. Porque hay que ser una de ellas, sólo una y nada más. Pero hay momentos en los que la cercanía busca medios y lo logra (Sweeney Todd, por favor, es una de las mejores manifestaciones de eso); cuando eso sucede, uno respira tranquilo. Esa armonía que tiene adentro, encuentra el camino.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s