Literatucracia

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No se me ocurrió mejor título. Hay escritores que en esta época (he conversado con algunos) que se rasgan las vestiduras por ese cambio político que entierre de manera definitiva las prácticas de gobernantes de antaño. Ellos ven en el Gobierno esa posibilidad, renovar el panorama, la transformación definitiva, lo que el país necesita.

Pero no es lo mismo en la literatura.

No, no hay un deseo de renovación literaria, sino de reestablecer una perspectiva que quizás no se haya ido del todo: el ejercicio literario como sinónimo del ejercicio político. La única validez que ha permanecido en la mente de muchos. Aquellos que buscan una nueva patria la buscan con una literatura que fue representación de una época y que no puede ser la representación de una aquí y ahora.

Defensores de, por ejemplo, “Las cruces sobre el agua”, de Joaquín Gallegos Lara, revitalizando su calidad por ser el testimonio de la masacre del 15 de noviembre de 1922, nada más. No recuerdo ningún análisis literario y eso es una carga que arrastro desde mi época colegial, cuando debí leer esa novela y reconocer que su valor estaba en ser testimonio de una realidad que había azotado al país. Claro, cuando analizábamos obras de otros países, la literatura aparecía como eje de una revisión. En las ecuatorianas no, sino su valor como documento histórico, sociológico o lo que sea. Siempre he pensado que esa educación ha dejado una deuda terrible en muchos lectores. De más está decir que no concibo a Joaquín Gallegos Lara como el mejor escritor ecuatoriano. La novela me gustó, pero no la percibo como un objeto literario, sino panfletario.

Joaquín Gallegos Lara, imagen de lagaceta.com.ec

Y es el panfleto lo que empieza a tener cuerpo, a ser el eje de una campaña ministerial para promover la lectura de libros con cierta tendencia ideológica y antigüedad, que están siendo distribuidos por un diario nacional. La oportunidad de que un Ministerio de Cultura decida costear la publicación de libros y venderlos en 50 centavos de dólar es interesante; sin embargo, que los que salgan inicialmente sean esos libros “clásicos” (porque nos explican, nos devuelven el espíritu nacional o funcionan a la perfección en la circunstancia política y electoral que vivimos) me enferma. Mucha de la literatura nacional ha conseguido liberarse de muchas de esas constancias utilitarias y es ahora un instrumento de contemporaneidad; pero esa no es literatura nacional, para nada. “Son sólo jóvenes que escriben y que no llegan a la calidad del pasado”. Cuando en realidad no hay nada del pasado que pudiese reflejarse en los intereses de escritores de hoy en día, como sucedió hace más de 70 años. Sin embargo, los que escriben y combaten a la partidocracia (término acuñado como caballo de batalla del Presidente para referirse a la vieja práctica política) no conciben dejar de lado una literatura añeja, que no ha recibido un análisis literario masivo, que no ha sido considerada como obra de valor por su literatura, sino por la conciencia social que se ha manifestado en ella. ¿Por qué? Porque es el vehículo intelectual necesario para el instante, porque es la “banda sonora” de la revolución ciudadana. No son todo, claro, pero son los suficientes para aterrar la perspectiva.

Lo cierto es que la nacionalidad no puede dejar de ser considerada como un accidente geográfico, el que condiciona algunas cosas, pero no es contundente en una obra.

¿La prueba? Este comercial que nunca me imaginé era sobre un libro.

10 comentarios en “Literatucracia

  1. Desde este momento, quedais oficialmente desterrado de las páginas de El Telégrafo y todo esfuerzo editorial nuestro a priori, por desdeñar la cultura nacional y despreciarla.

    Atte.

    Dpto de Ideología Cultural del Ministerio de Cultura

    ———

    Ya me imagino que así te clasificarán hermano desde los altos cargos, el periodismo vendido (pero ahora al Estado, igual que el tradicional, la misma porquería) y los escritores burócratas.

    Te mereces una felicitación por ser directo, transparente y honesto al expresar tus pensamientos.

    Aprendan algunos!

  2. Desde este momento, quedais oficialmente desterrado de las páginas de El Telégrafo y todo esfuerzo editorial nuestro a priori, por desdeñar la cultura nacional y despreciarla.

    Atte.

    Dpto de Ideología Cultural del Ministerio de Cultura

    ———

    Ya me imagino que así te clasificarán hermano desde los altos cargos, el periodismo vendido (pero ahora al Estado, igual que el tradicional, la misma porquería) y los escritores burócratas.

    Te mereces una felicitación por ser directo, transparente y honesto al expresar tus pensamientos.

    Aprendan algunos!

  3. Chuta loco, como sea que te llames anónimo. Que no se pierda lo de El Telégrafo. Por último no es un asunto del diario (que aunque no parezca para muchos, yo me la juego por su lucha por independencia en estos momentos, cosa que sí la consigue en muchos aspectos. Además que su página cultural es la mejor de todos los diarios del país) sino de una actitud que trasciende al Gobierno de turno. Lo que en realidad pido de cierta manera es que se discuta algo en lo literario (como poca cosa) y no que se desdibuje todo con una carga política, que existe, pero que no debe dejarnos ciegos.

    Saludos

  4. Chuta loco, como sea que te llames anónimo. Que no se pierda lo de El Telégrafo. Por último no es un asunto del diario (que aunque no parezca para muchos, yo me la juego por su lucha por independencia en estos momentos, cosa que sí la consigue en muchos aspectos. Además que su página cultural es la mejor de todos los diarios del país) sino de una actitud que trasciende al Gobierno de turno. Lo que en realidad pido de cierta manera es que se discuta algo en lo literario (como poca cosa) y no que se desdibuje todo con una carga política, que existe, pero que no debe dejarnos ciegos.

    Saludos

  5. No totalmente de acuerdo, al menos puedo decir que me parece excelente la publicacion de Agustin Cuevas.
    Y respecto a Gallegos Lara, creo yo que el valor del libro esta en ser un documento historico y eso pese a que no tenga un valor literario por constituirse un elemento de otra indole si me parece notable por parte del periodico porque cala en la memoria historica que en Guayaquil es histerica (lo que paso el sabado lo refuerza) de alguna forma.
    Un abrazo

  6. No totalmente de acuerdo, al menos puedo decir que me parece excelente la publicacion de Agustin Cuevas.
    Y respecto a Gallegos Lara, creo yo que el valor del libro esta en ser un documento historico y eso pese a que no tenga un valor literario por constituirse un elemento de otra indole si me parece notable por parte del periodico porque cala en la memoria historica que en Guayaquil es histerica (lo que paso el sabado lo refuerza) de alguna forma.
    Un abrazo

  7. Querida Fer, el punto es que esto trasciende lo literario y a eso voy. El Telégrafo está distribuyendo libros, hechos por el Ministerio, como muchos otros diarios en el país (de manera privada, desde luego). LA discusión que quiero proponer está en la certeza de la visión literaria en estas cosas y lamentablemente nop lo veo de esta manera. Joaquín Gallegos Lara no me parece un gran escritor, ni remotamente, y su obra insigne, como lo mencionas, es un documento histórico o explicativo de algo que se supone es Guayaquil… Y punto.

    Y quiero aclarar, por lo que me doy cuenta (quizás no me expliqué bien) que se vendan libros en un diario es fabuloso, siempre viene bien. La circusntancia actual los está convirtiendo en un elemento de marketing político y el comercial de la campaña lo refrenda.

    Un abrazo

  8. Querida Fer, el punto es que esto trasciende lo literario y a eso voy. El Telégrafo está distribuyendo libros, hechos por el Ministerio, como muchos otros diarios en el país (de manera privada, desde luego). LA discusión que quiero proponer está en la certeza de la visión literaria en estas cosas y lamentablemente nop lo veo de esta manera. Joaquín Gallegos Lara no me parece un gran escritor, ni remotamente, y su obra insigne, como lo mencionas, es un documento histórico o explicativo de algo que se supone es Guayaquil… Y punto.

    Y quiero aclarar, por lo que me doy cuenta (quizás no me expliqué bien) que se vendan libros en un diario es fabuloso, siempre viene bien. La circusntancia actual los está convirtiendo en un elemento de marketing político y el comercial de la campaña lo refrenda.

    Un abrazo

  9. mi edu.. si ! nos va como queremos que nos vaya. Veo una televisiòn gubernamental (q pena q no sea estatal) y leo un diario-panfleto dizque rojo (q pena q no sea el verdadero diario de todos…aunq realmente eso no exista en ningun lado) y casi lloro porque lo mezclan todo y ahora se meten con la literatura. Revisar y revisar, criticar y criticarse eso es lo q toca…excelente post.
    besos miles y abrazos,
    fefi

  10. mi edu.. si ! nos va como queremos que nos vaya. Veo una televisiòn gubernamental (q pena q no sea estatal) y leo un diario-panfleto dizque rojo (q pena q no sea el verdadero diario de todos…aunq realmente eso no exista en ningun lado) y casi lloro porque lo mezclan todo y ahora se meten con la literatura. Revisar y revisar, criticar y criticarse eso es lo q toca…excelente post.
    besos miles y abrazos,
    fefi

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