Los dinosaurios

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tomado de restonyc.files.wordpress.com

“Los amigos del barrio pueden desaparecer/ pero los dinosaurios van a desaparecer”
Charly García

Dina Bellrham escribe en el blog de Buseta de Papel un texto en el que despotrica contra Cecilia Ansaldo, y a media lectura del post me puse a pensar en muchas cosas: en las opiniones, en la aceptación o rechazo de las mismas, en las relaciones de las distintas sensibilidades, en el tiempo que se toma para gestar una opinión, en las malas lecturas, en el infanticidio que se reproduce en la literatura ecuatoriana, en los prejuicios… en absolutamente todo.

¿Por qué? Porque ignorar lo obvio es el deporte nacional. Me enferma muchas veces eso.

Y de seguro que podrán decir que estoy escribiendo esto en defensa de Cecilia, y bueno, qué puedo hacer ante ese pensamiento. Nada. ¿Quiero hacer algo? Nada. Sólo exponer reflexiones sobre el tema. Porque lo que nunca logro comprender del todo es que si no existe afinidad sensible o racional entre lo que diga alguien con lo que yo profeso, pues por qué lo transformo en una suerte de cruzada (claro, cuando se trata de algo que no afecta a un grupo numeroso de individuos). Y enseguida creo que es la edad, algo que no importa a qué generación pertenezcas, sigue sucediendo. Desde luego, existe una necesidad del cambio generacional. Hay cosas que Dina dice que tienen sentido y uno enseguida recurre a asimilar el deseo de un texto: otros críticos, nuevas visiones y nuevos acercamientos a las nuevas obras.

¿Eso invalida el trabajo realizado hasta ahora? No, eso le da la categoría que requiere en este momento y listo. Y otra vez la edad, la necesidad de distanciarnos, cuando esa distancia es ya más que clara y certera. Distancia necesaria, producto del momento que vivimos, de la vida que nos desentraña. Evidenciar lo claro, a veces, puede ser una pérdida de tiempo.

Pero es también una necesidad de las entrañas que nos puede liberar…

Y hay diferencias que son parte de la vida. La misma vida se encarga de refrendarlas, de darles cuerpo. “La vaca no recuerda cuando fue ternera”, ¿no? Mañana los que están en contra del hoy, deberán soportar el contra de ese nuevo “ahora”, porque así sucede. Y su deber será comprender que los movimientos del mañana quizás no puedan ser procesados por su mente y listo. Es importante y necesaria esa falta de comprensión, esa distancia… Es uno está la disponibilidad de comprender o no lo que sucede con lo nuevo; en uno, no en la vida en sí misma.

Entonces leo insultos y lo que sea… que no hacen más que hablar mal de quienes lo emiten que de los aludidos. ¿Perder el tiempo en eso? Pues cada cual es libre de hacer de su perspectiva lo que quiera. Hace unos meses, en un encuentro de escritores en Quito, los invitados extranjeros preguntaron por los escritores jóvenes (pues los presentes eran de la leva de los años 50, creo). ¿Respuestas de los locales? Muchas. La mejor de todas: “No existen”, o “no están a nuestra altura”. Debo confesar que sentí un alivio, y luego me reí. ¿Por qué? Porque es una respuesta perfecta y lógica. No hay nada o muy pocas cosas que cumplan la representación entre su mirada del mundo y la de muchos quienes conozco y escriben actualmente. Y otra, pues que comerse a los hijos es un deporte atroz y la risa nerviosa aparece de llano.

El punto es que se puede renegar o disentir, se debe renegar y disentir, tenemos ese derecho, pero se debe ejercitar. Los procesos deben ser mentales, ser provistos de buenas razones, porque una verdad sin razones agobia y no conduce a ningún lado. Y alguien me puede decir que Cecilia es rígida, estricta, que no le gusta nada de lo de ahora y lo puedo escuchar y aceptar como algo que un ser opina; pero sin duda estoy convencido que Cecilia tiene un espacio que se ha ganado por su esfuerzo y que eso la convierte en alguien que muchos escuchan y que otros detestan, que tiene una capacidad de lectura que tienen muy pocos acá y que esa forma de acercarse a la literatura no debe ser la manera en que los otros quisieran hacerla, si no les da la gana Y listo.

Lo que sin duda hace falta en el país es una crítica más acorde a los tiempos que se viven, a las aspiraciones de los lectores y creadores. Y eso no habla mal de los críticos que existen, sino de aquellos que no quieren existir porque simplemente no tienen el coraje de hacerlo, o porque no viven para eso.

No sé, en definitva es un asunto de obviedades… y resulta aburrido pensar y escribir obviedades. Pero lo obvio, casi siempre, es ignorado.

6 comentarios en “Los dinosaurios

  1. Me pareció un poco infantil ese post en buseta de papel, si bien cómo tú dices Cecilia es amada u odiada (yo mismo he pasado de lo uno a lo otro en ocasiones) poca gente aquí tiene el genuino interés de ella en promover la literatura o de leer tanto, en la feria la ví con el libro de Figueras en mano, comentando a Neuman. Además nos olvidamos que ella emite “su” opinión, que si bien pesa no es infalible…a menos que la gente se la tome tan a pecho como Dina.

  2. Me pareció un poco infantil ese post en buseta de papel, si bien cómo tú dices Cecilia es amada u odiada (yo mismo he pasado de lo uno a lo otro en ocasiones) poca gente aquí tiene el genuino interés de ella en promover la literatura o de leer tanto, en la feria la ví con el libro de Figueras en mano, comentando a Neuman. Además nos olvidamos que ella emite “su” opinión, que si bien pesa no es infalible…a menos que la gente se la tome tan a pecho como Dina.

  3. ” ¿Respuestas de los locales? Muchas. La mejor de todas: “No existen”, o “no están a nuestra altura”. Debo confesar que sentí un alivio”.
    Sin duda lo que se debería sentir ante semejante respuesta es la de alivio. Estar a su altura, cúal altura es esa me pregunto yo.
    Más que dinosaurios que van a desparecer: nunca han existido. No existen, quien fuera de ellos mismos les conoce y peor les lee.

  4. ” ¿Respuestas de los locales? Muchas. La mejor de todas: “No existen”, o “no están a nuestra altura”. Debo confesar que sentí un alivio”.
    Sin duda lo que se debería sentir ante semejante respuesta es la de alivio. Estar a su altura, cúal altura es esa me pregunto yo.
    Más que dinosaurios que van a desparecer: nunca han existido. No existen, quien fuera de ellos mismos les conoce y peor les lee.

  5. Concuerdo con lo que dices respecto al encuentro acá, en Quito, claro para ellos es difícil acercarse a escritores más jóvenes; y no solamente hablo de edad sino de tendencias y formas de escribir. Aprovecho para felicitarte por lo de la antología, que la voy a leer.
    saludos.

  6. Concuerdo con lo que dices respecto al encuentro acá, en Quito, claro para ellos es difícil acercarse a escritores más jóvenes; y no solamente hablo de edad sino de tendencias y formas de escribir. Aprovecho para felicitarte por lo de la antología, que la voy a leer.
    saludos.

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