Un modelo para armar

Uncategorized

Demetrio Rota intenta huir de algo, por reconocerse, o por armarse. Lo hace, busca la forma de hacerlo. Se siente una basura, aunque nunca lo dice o lo deja ver, es simplemente un acto de lectura y reconocimiento. Demetrio tiene que escapar de Bariloche por diversas situaciones y pasa la mayor parte del tiempo armando rompecabezas de ese espacio perdido, donde de seguro fue feliz, ese espacio que lo hace ser quien es. Demetrio arma los rompecabezas quizás para encontrar una respuesta. En ese armarse está la solución, pero ¿está?

“Bariloche”
, de Andrés Neuman, narrador y poeta argentino/español, es una novela de reposo y descontrol. Es el acto desproporcionado de alguien que intenta por alguna vez, quizás como último intento, armar algo porque no puede, simplemente no puede. Demetrio Rota quiere escarbar entre la suciedad, hay algo ahí, un pefecto intento para que los analistas jueguen a obviedades que luego son consideradas grandes descubrimientos. De eso no hablo ahora. Demetrio trabaja recolectando basura. Vive cerca de un cementerio. Trabaja con El Negro, desayunan en el mismo lugar ambos. Son amigos de la gente que quizás no tenga mucha significación. Por eso lo hace, para hacer del encuentro con el sentido algo de mayor festejo.

Demetrio sabe poco de él y al final nos encontramos con una novela que no busca explicarlo, sino dar retazos, como en una noche de recolección, en la que uno va encontrando pedazos de vida que subyacen, que se esconden, que se integran a la basura. Ahí se arma todo, y a medida que avanza la novela, el rompecabezas parece más lleno, más inmediato. Peor algo sale mal, algo salta. El dolor no resiste el hedor de la basura, ni el abrasivo sentido de lo descarnado.

Estructurada como piezas que van apareciendo, flashbacks y recuento de daños, ‘Bariloche’ es una novela bien lograda, con muchos méritos en lo formal (además de contar una historia que en lo pequeña es impresionante) que incluso te llevan a pensar en el acto de la creación y en el destino de las criaturas inventadas. El mérito está en el rompecabezas, en atestiguarlo, lograrlo. Neuman consigue descripciones en ‘Bariloche’ que son magistrales. Hay algunos que dicen que ahí está la literatura. Para mí ahí se esconde la experiencia de la lectura. El capítulo XII es prueba de eso. Sólo se lo puede disfrutar y leer algunas veces.

Con ‘Bariloche’, Neuman quedó por primera vez finalista del XVII Premio Herralde de Novela, en 1999, con un jurado compuesto por Roberto Bolaño, Salvador Clotas, Juan Cueto, Esther Tusquets y el editor Jorge Herralde. Con ‘Bariloche’ se juega el lenguaje, se lo convierte en un elemento más de connotaciones. Y esa virtud, insisto, nos enfrenta a una pequeña gran novela.

Un amigo me dijo: “ A Neuman le falta calle”. No lo sé. Para mí le sobra en contundencia y eso es un acto de maledicencia, de contundencia, en contra de cualquier criterio que sobre él se haga. Porque lo que importa es lo escrito y lo escrito es una maravilla.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s