Los reductores de cabeza, reducidos

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“Tzantzismo: tierno e insolente” es el libro con el que Susana Freire García realiza un homenaje, a su juicio necesario, a un movimiento o grupo cultural de los años sesenta que dejó huella en la literatura ecuatoriana. Diario El Universo publicó ayer una nota en la que explicaba: El grupo tzántzico surgió en 1962 y se mantuvo vigente hasta 1968. Realizó una intensa actividad, sobre todo, en sindicatos y fábricas. Ofreció recitales que rompían con lo tradicionalmente conocido y editó una revista literaria: Pucuna. Pertenecieron al tzantzismo (o estuvieron cerca), algunos nombres ahora consagrados de la cultura nacional. Entre otros, Humberto Vinueza, Ulises Estrella, Fernando Tinajero, Abdón Ubidia, Francisco Proaño, Euler Granda, Alejandro Moreano, Bolívar Echeverría. Entre los ya fallecidos, Álvaro San Félix y Agustín Cueva (…) El libro de Freire se inicia con una panorámica de la década del sesenta, época de efervescencia mundial. Luego habla de la irrupción del grupo tzántzico, describe sus recitales (a los que sus integrantes dieron más valor que a la publicación de libros), inserta una muestra de su poesía y efectúa una suerte de balance. Refiere que el tzantzismo transformó la manera de expresar y sentir la poesía, de establecer un nexo entre el poeta y su entorno (…)”.
imagen de la autora del libro, según diario El Universo

Y bueno, siempre he pensado que ese movimiento, cuyo nombre fue tomado de la etnia shuar, haciendo alusión a su técnica de reducir cabezas, las tzantzas, sólo removió un avispero. ¿La idea? No dejar cabezas grandes o duras y tal como lo explica la nota, la revolución se tradujo en toma y subversión de espacios, en dejar la poesía al público en general y sacarla de acartonamiento. Y como toda revolución, no es más llevar todo a un tiempo en que fue pasado y fue mejor. Porque la poesía era eso, ¿no? De la gente.

Agustín Cueva

Sin embargo, el gran problema detrás del movimiento, fue que todo se realizó en un sentido ideológico acorde a los tiempos que se vivían, dándole mayor importancia a eso que a lo propiamente literario, pues como la nota lo señala, lo que se dio fue una reestructuración de los espacios y no una obra. El Universo continúa:Freire comenta que lo que la impulsó a publicar la obra es valorar a este grupo de jóvenes, que en la década del sesenta se hicieron presentes con su inclaudicable compromiso ético y estético, que impugnaba a la sociedad tradicional de entonces, a las instituciones y a los artistas consagrados, y quería democratizar el acceso a la cultura. Por lo cual, cree, ha pesado sobre los tzántzicos una especie de silencio oficial. Por eso piensa que el tzantzismo no consta en los programas de estudio y es, para muchos, un desconocido. Freire cree que los ecuatorianos deben conocer este periodo de la historia literaria y cultural del país, que tuvo también detractores y críticos”.

Ulises Estrella

Y antes que yo hablaba en contra de todo el movimiento de los tzántzicos, hoy les doy su espacio como eso, como intento juvenil de revalorizar las actividades culturales. Pero de ahí no pasa. ¿Eso merece un recuerdo a capa y espada? Contrariamente a lo que se insinúa en la nota, este movimiento no fue silenciado, existe en la historia de la literatura ecuatoriana, y en ese ámbito se ha mantenido. ¿Se debe rescatar algo? Quizás el ímpetu juvenil para rechazar formas desiguales y listo, pues la juventud hoy en día ha perdido su juventud. E insisto con lo de intento. Su única publicación fue la revista Pucana y si no consiguió desacralizar la práctica, pues algo no se hizo bien y listo.

Hoy supongo que existen cosas más importantes que hacer tomas de instituciones culturales, y quizás un mayor interés en que la obra refleje ese compromiso con la edad y la curiosidad por las transformaciones, pero siempre con algo de fondo y no estrictamente una corrida de caballo y parada de burro.

A pesar de todo esto, siempre es bienvenido un libro sobre un movimiento, cuyos integrantes, con los años, empezar a formar parte de aquellas instituciones o espacios que atacaron. Es bueno saber las experiencias de otros para reconocer los errores o la ingenuidad de otros tiempos.

Euler Granda


6 comentarios en “Los reductores de cabeza, reducidos

  1. El tzantismo es uno de los peores fraudes ocurridos en el ecuador, por que sus fundadores terminaron por convertirse en aquello que atacaban. Su producción literaria es más bien pobre, no existe entre sus filas un solo poeta o narrador verdaderamente influyente en latinoamerica; sus protagonistas son cada vez más parodiables por el mezquino espacio de poder que pudieron conseguir entre la burocracia estalinista.

  2. El tzantismo es uno de los peores fraudes ocurridos en el ecuador, por que sus fundadores terminaron por convertirse en aquello que atacaban. Su producción literaria es más bien pobre, no existe entre sus filas un solo poeta o narrador verdaderamente influyente en latinoamerica; sus protagonistas son cada vez más parodiables por el mezquino espacio de poder que pudieron conseguir entre la burocracia estalinista.

  3. Y loco, qué te diré. Concuerdo casi totalmente contigo. Sin embargo repito que lo rescatable es el espíritu adolescente rebelde que ya se ha perdido en estos días…. de ahí nada más…

    Hay algo que olvidé incluir en el post y es el hecho que la autora del libro llegó al contacto del tema al ser estudiante de uno de los tzántzicos, Fernando Tinajero, que le envió a hacer un trabajo sobre ese movimiento… bue… de algo hay que vivir.

    Saludos

  4. Y loco, qué te diré. Concuerdo casi totalmente contigo. Sin embargo repito que lo rescatable es el espíritu adolescente rebelde que ya se ha perdido en estos días…. de ahí nada más…

    Hay algo que olvidé incluir en el post y es el hecho que la autora del libro llegó al contacto del tema al ser estudiante de uno de los tzántzicos, Fernando Tinajero, que le envió a hacer un trabajo sobre ese movimiento… bue… de algo hay que vivir.

    Saludos

  5. Eduardo, qué curioso, yo publiqué algo similar en mi blogg sobre el síndrome del padre desconocido ¿matar a qué padre? ¿al que no sabemos dónde está? Creo que en esta época ya no funcionan los grupos, sino las individualidades. Quizá simopre se funcionó así. ¡Qué demonios!
    Sol

  6. Eduardo, qué curioso, yo publiqué algo similar en mi blogg sobre el síndrome del padre desconocido ¿matar a qué padre? ¿al que no sabemos dónde está? Creo que en esta época ya no funcionan los grupos, sino las individualidades. Quizá simopre se funcionó así. ¡Qué demonios!
    Sol

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