Esta vez es rojo

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Weezer lanza en pocas semanas la continuación al que fue uno de sus discos más exitosos, “Make Believe” (el que los introdujo a una nueva generación de oyentes, con canciones sencillas y llenas de coritos pegadizos), titulado simplemente “Weezer”, como lo hiciera su primer disco y su tercer disco. ¿La diferencia? El color de las portadas. El primer álbum se denomina “Blue”; el tercero “Green”, y este, el sexto, se lo concerá como el “Red”.

¿Hay alguna otra diferencia? Pues algunas, pero empiezo por las relaciones de cercanía. Igual que sus anteriores trabajos, el álbum difícilmente llega a superar los 45 minutos de música. Hay un deseo por recuperar ese pedazo de pasado, de sentido en el que un álbum duraba poco en funcíón de la capacidad del vinil. Las guitarras suenan duras, pesadas, esa característica que el gran Ric Ocasek les imprimiera desde su primer trabajo, grabando efecto de distorsión sobre efecto de distorsión hasta que todo sea una muralla. Sigue siendo igual. Las líricas mantienen esa estructura que desde el tercer disco, el “green album” se ofrecen como acompañamiento a la armonía armada por esos cuatro músicos gringos.

Diferencias: esta vez estamos ante un disco de una agrupación. Wezer ya dejó de sre el vehículo para que Rivers Cuomo le permita a sus canciones salir (quizás esto se deba a que ya a finales del 2007 salió a la venta “Alone: The home recordings of Rivers Cuomo”, y que sus otros compañeros ya tienen sus proyectos adicionales en los cuales explotan sus trabajos, o que el mismo Weezer, en su última gira, empezó a cambiar de cantante principal, cediéndole el paso a Brian Bell, Scott Shriner y Pat Wilson como los cantantes de algunos temas). El hecho puntual es que en el “Red Album” encontramos composiciones de todos los miembros, cantadas por todos, grandiosas todas.

Track by track:
“Troublemaker”: Confesión del nerd que quiere ser más fuerte diciendo que es fuerte. Siempre lo he visto como la perspectiva de Borges, que encontró en la narrativa la posibilidad de esa vida de entrega y lucha. Es así como Cuomo.
“The greatest man that ever lived”: Quizás el tema más raro del disco, una pequeña joya de producción y Rivers Cuomo cantando en falsette… en medio entra un coro de estadio cantando. Impresiona el tema.
“Pork and beans”: El primer single y divertido manifiesto del nerd o el freaky diciendo a viva voz: “I don’t careeee”. El video es gracioso y los ubica a los miembros del grupo junto a otras maravillas del Youtube, en un intento romántico de reivindicarlos. Lo hace: son tan freaks que salen en un video de Weezer, a lo mejor no estén tan mal. El tema fue escrito una vez que los ejecutivos de Geffenm escucharon el disco y temieron por la falta de temas comerciales: “Everyone likes to danceTo a happy song/ With a catchy chorus and beat/ So they can sing along/ Timbaland knows the way/ To reach the top of the charts/ Maybe if I work with him/ I can perfect the art”.

“Heart songs”: Un tema de amor y gratitud a todos aquellos que han hecho posible el amor por la música.

“Everybody get dangerous”: Breaking the law, ¡yeah!

“Dreamin”: El lado dulce y medio fitesco de Cuomo. A veces es mejor soñar, a veces…

“Thought I knew”: Brian Bell compone y canta esta melodía en la que la voz cantante se reinventa, a toda costa. Su voz, profunda, esconde cierta dulzura. El puente de la canción es lo mejor que Wezer ha hecho desde ese puente de “Say it ain’t so”.
“Cool Dark World”: Scott Shriner canta este tema que escribió junto a Cuomo. Una canción de amor y de (machismo¿?) seguridad y autoconfianza para retener a una mujer, a ese angel girl. Shriner busca ganarse su espacio en Weezer, teniendo que reemplazar a Matt Sharp en el bajo, y al parecr empieza a tenerlo.

“Automatic”: A diferencia de Ringo, Pat Wilson canta y lo hace muy bien. El baterista gordito toma la voz en este tema simple y directo, con contratiempos y el mejor solo de todo el álbum, pequeño pero con fuerza. Cuando Cuomo no canta se esfuerza en su instrumento.
“The Angel and the one”: La mejor canción para todos los miembros de Weezer (¿Qué es mejor que tener un gran cantante? Cuatro grandes cantantes). Los cierres de los discos de Weezer son toda una puesta en escena, es irse por la puerta grande, desde el “Only in dreams” del primer disco, pasando por “Butterfly”, del despreciado injustamente “Pinkerton”, nos llega esta balada en la que la búsqueda de ese equilibrio (que se puede reflejar en la música), se evidencia en un pedido desesperado de paz: “Peace, shalom, peace, shalom/ Peace, peace/ Peace, shalom, peace, shalom/ Peace, peace”. Por favor, escuchar el último minuto del track.

Producido por Rick Rubin, Jacknife Lee y el propio grupo, el disco sale a la venta mañana, así que si lo ven por ahí, agárrenlo que hasta ahora no es un producto del que se pueda uno quejar.

2 comentarios en “Esta vez es rojo

  1. creo que en estos hiperproducidos días llenos de vocoders, sintetizadores, secuencias, fusiones bizarras y harta imagen (como en los ochentas!) siempre es bueno regresar a los buenos tipos de Weezer

    bacán post… me dieron ganas de oirlo

  2. creo que en estos hiperproducidos días llenos de vocoders, sintetizadores, secuencias, fusiones bizarras y harta imagen (como en los ochentas!) siempre es bueno regresar a los buenos tipos de Weezer

    bacán post… me dieron ganas de oirlo

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