Mi pie derecho

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Lo miras mientras estás acostado. Imaginas la forma que tendría de faltarle el pulgar, o quizás el dedo que le sigue. Se te revuelve el estómago. Cada vez que se te acerca alguien con un miembro menos, por accidente o por nacimiento, sientes la desazón en tus manos y te alejas. No lo soportas. Esta vez te ves acostado, el dedo que extrañamente se enfría y que se pone morado. Únicamente habías sentido un dolor durante un par de semanas y de repente se te empieza a dormir, sientes el hormigueo y lo mueves para que recupere movilidad.

“Es extraño que tengas un trombo, por tu edad”, me dice el doctor. Me tienen que hacer varios análisis. Mientras los pienso y lo hago parte de mí, la idea de ir uno detrás de otro y definirlo no me aterra. Salvo la consecuencia negativa. Que el dedo desaparezca, que pierda sensación, que se siga poniendo morado. Fue de un momento al otro. La familia se preocupa y no me deja en paz. Miss K. está a mi lado y me toca el dedo cada cierto tiempo, luego de que las medicinas debieron hacerme efecto. Mis manos no son de fiar, me digo, siempre las tengo más frías que el resto de mi cuerpo. Ella toca el pie y lo siente menos frío. Está menos morado. Las inyecciones y las pastillas están haciendo efecto. El dolor de cabeza que provoca es terrible. Veo mi pie y lo asimilo como un campo de batalla. Seu Jorge está cantando las canciones de David Bowie. “Vocé no estai so”, canta. Ella prefiere quedarse a mi lado mientras duermo. Recién, en medio de un dolor nocturno, puedo decir que he dormido. Primero día en una semana que el dolor me deja en paz. Algo debe estar pasando para bien. ¿La razón? Está por definirse.

¿Optimista? No me queda opción. Quizás regresar a la ciudad que me vio nacer para hacerme otros exámenes y curarme del todo allá, para que la familia no esté tan preocupada. El pie sin dedo, quizás la única certeza que me queda. Pienso en su ausencia, en un tratamiento lento que no entiendo. “Hay que hacerte ver, que alguien te revise, que te descubra que tienes”, me dice un familiar. “A lo mejor sea que tu sangre no está del todo líquida”, otro sospecha. No lo sé, el desconocimiento es la vereda tropical. Uno reposa, intenta ver a Harrison Ford vuelto Indiana Jones para no pensar en su pie por un momento. El pie derecho que de un día a otro se echó al abandono y evidenció algún tipo de disgusto. “One thing you can’t hide is when you’re crippled inside”, escucho a John Lennon, y sí, talvez una prótesis, creo, no se verá porque es el dedo. Y por las noches el dolor de estos días, como si un perro rabioso quisiera romperme los tendones, articulaciones y ligamentos para apropiarse de mi dedo. La necrosis lo llama, pero algo circula, ya no esa línea sin vida que pude observar en el eco. El dedo sin vida. Morado. Hoy está algo rojo, menos frío. Lo muevo sin problema y siento todo lo que lo roza. Es tan extraño tener enfermedades que resultan extrañas. Todo el mundo busca una razón y que no se repita. “Si el trombo te llega al corazón o al cerebro te mueres”, alguien me comenta con cierto alivio. Lo miro y sonrío. Al final de cuentas todos estamos condenados a morir, pero vernos incompletos debe ser terrible. Habrá que esperar el otro examen…

16 comentarios en “Mi pie derecho

  1. Chuta loco, espero te mejores. Mira: todo es cuestión de energía. Canaliza energía positiva y verás que mejoras. Siempre he creido en esto y te lo digo con conocimiento de causa y experiencia: la salud es una cuestión mental, del estado de ánimo. Ánimo entonces, no dejes que esto te tumbe y verás que no lo pierdes. Buenas vibras desde acá.

  2. Chuta loco, espero te mejores. Mira: todo es cuestión de energía. Canaliza energía positiva y verás que mejoras. Siempre he creido en esto y te lo digo con conocimiento de causa y experiencia: la salud es una cuestión mental, del estado de ánimo. Ánimo entonces, no dejes que esto te tumbe y verás que no lo pierdes. Buenas vibras desde acá.

  3. Estimado Eduardo:
    te mando un gran saludo. Te cuento que mi padre es médico, si necesitas cualquier cosa, no dudes en avisarme.
    Un abrazo.

  4. Estimado Eduardo:
    te mando un gran saludo. Te cuento que mi padre es médico, si necesitas cualquier cosa, no dudes en avisarme.
    Un abrazo.

  5. Estimados, gracias por la preocupación. Por lo pronto la situación ha mejorado y se trata de encontrar las razones… al menos no es un problema sanguíneo, así que hay algo descartado.

    Saludos

    El show debe continuar

  6. Estimados, gracias por la preocupación. Por lo pronto la situación ha mejorado y se trata de encontrar las razones… al menos no es un problema sanguíneo, así que hay algo descartado.

    Saludos

    El show debe continuar

  7. Espero que te mejores.

    Que fea la foto del pie que pusiste (revolting), espero que no sea el tuyo, sorry tengo fobia a esa parte del cuerpo.

    Al menos veo que tienes una excelente enfermera en tú Miss K, eso es de lo más importante.

    Cuídate…

  8. Espero que te mejores.

    Que fea la foto del pie que pusiste (revolting), espero que no sea el tuyo, sorry tengo fobia a esa parte del cuerpo.

    Al menos veo que tienes una excelente enfermera en tú Miss K, eso es de lo más importante.

    Cuídate…

  9. Chuta, colega, a los años que lo visito y me topo con esta noticia. Suerte ahí, ñeque. Y sí, pues, the show must go on.

  10. Chuta, colega, a los años que lo visito y me topo con esta noticia. Suerte ahí, ñeque. Y sí, pues, the show must go on.

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