¿Usted sabe dónde está su hijo?

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La pregunta podría estar de más, pero es la primera que se me vino a la mente cuando trataba de titular esto que por ahora ando escribiendo. El primer intento de Ben Affleck como director se titula “Gone baby gone” y en esa película lo central está en la búsqueda de una niña secuestrada, pero más allá está la necesidad de saber si se está haciendo lo correcto o no. Las decisiones pueden ser el germen de algo que no vamos a tener del todo claro, aún cuando sepamos que la decisión es la mejor de todas… pero siempre con esa duda en mente.

Basada en una novela de Dennis Lehane, el mismo que escribió “Mystic River”, que llevó al cine Clint Eastwood, “Gone baby gone” es, desde mi perspectiva de humilde espectador que no tiene nada que perder, un alegato para hacerle perder la tranquilidad a un padre. No por el simple hecho de hacerlo, ni por una necesidad de jugar o evidenciar la dificultad que significa criar un hijo (por demás también está la idea de que Affleck es ya padre y desarrolla esta película como evidencia de un temor sobre lo que podría pasar), sino porque te coloca frente a la pared de lo que es bueno o malo, de quién es más malo, de qué es lo bueno, especialmente cuando se trata de tratar o maltratar a niños.

Patrick Kenzie (Casey Affleck, quien deja en evidencia el gran actor que es y que no ha podido desarrollarse porque quizás no haya tenido la oportunidad) junto a Angela Gennaro (la preciosa Michelle Monaghan) son una pareja de detectives privados que son contratados por Bea McCready para que ayuden a buscar a su sobrina, la pequeña Amanda, de 4 años, secuestrada. El trabajo se plantea de campo, pues Kenzie se crió en el mismo lugar de donde la niña fue tomada (por la noche, en su cuarto, mientras dormía) y la familia tiene dudas de si la gente colabora o no con la policía. Han pasado ya tres días del secuestro y cada minuto que pasa es considerado vital. No hay rastros de nada, ni de nota o indicio del secuestrador.

El trabajo consiste en ir de la mano con la Policía y ofrecer toda la ayuda posible en la investigación. El jefe, Jack Doyle (Morgan Freeman, para variar haciendo de policía), arma un equipo que incluye al oficial Remmy Bressant (Ed Harris, siempre estupendo) para mantener abierta la vía de investigación de Kenzie. El asunto va de un lado al otro, personajes y sospechosos, violencia y actos que no son nombrados, pero sí entendidos. En algún punto algo se rompe, algo no puede seguir de la manera en que está y empiezas a darle vuelta a la historia. No se puede lastimar a los niños, repiten en algunas ocasiones, pero hay miles de maneras, aunque no quieras.

Lehane trabajó como asistente social durante muchos años y experimentó como el trato y maltrato a niños se presenta de miles maneras. Y lo peor es que muchas veces, a pesar de querer hacer el bien, no hay forma de lograrlo. Por eso es que hay desesperanza en lo que escribe (sucede en “Río Místico” y en esta última película) porque quizás lo que hace es tener en cuenta que esas pequeñas cosas que uno realiza, afectan. Lo pienso ahora, que no tengo hijos, de seguro lo pensaré más si llego a tenerlos.

Ben Affleck no dirige la mejor película de la historia, pero tiene un buen argumento, buenos diálogos, actores que hacen un gran trabajo, y un dilema moral que te atrapa, aunque no sea agresivo. Cada uno lo ve desde su fortaleza y lo asume de la forma en que le canten sus intestinos… ¿pero si se equivocan los intestinos?

4 comentarios en “¿Usted sabe dónde está su hijo?

  1. Buena película, una de las mejores que he visto últimamente. Buena película porque te atrapa, te emociona, porque te hace pensar. El final (tranqui no lo voy a arruinar) está lleno de interpretaciones. El tipo sentado sobre el sofá, viendo a esa mujer que se arregla para salir a divertirse. Es un momento esencial para la película.

    Y Ed Harris, loco, la fuerza, la presencia actoral de ese tipo alisa cualquier arruga en de un film.

    Saludos

  2. Buena película, una de las mejores que he visto últimamente. Buena película porque te atrapa, te emociona, porque te hace pensar. El final (tranqui no lo voy a arruinar) está lleno de interpretaciones. El tipo sentado sobre el sofá, viendo a esa mujer que se arregla para salir a divertirse. Es un momento esencial para la película.

    Y Ed Harris, loco, la fuerza, la presencia actoral de ese tipo alisa cualquier arruga en de un film.

    Saludos

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