Esa música que escuchas

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Éxtasis. Esa es la palabra que más me interesa de todas. ¿Por qué? Porque estos temas debe ser hablados y no simplemente dejados al abandono, sobre todo cuando eres un melómano y tejes y destejes lo que más puedas con la música. Escuchar un sonido y tratar de identificar qué instrumento lo produce, junto con la nota que pueda denominarla con mayor precisión.

Por eso cuando leo el último número de la revista Rolling Stone (la versión colombiana, que es la que llega al Ecuador) me pongo a pensar y reflexionar en qué es lo que se escucha. El artículo “La muerte de la Alta Fidelidad” es todo un manifiesto en contra de cómo se graba y se produce música en este momento de la humanidad. Música ruidosa, necesidad de que todo a un mismo nivel, cerrando el espacio para que se dé la profundidad necesaria en ciertos pasajes y así se logren esos niveles fabulosos en una canción. No, eso ya busca desaparecer. Y creo que me di cuenta (el artículo también lo nombra como ejemplo) cuando me compré el “(What’s the Story) Morning Glory?”, de Oasis, hace muchos años: todo un gran ruido saliendo de mis parlantes, al mismo nivel, sin más.

En sí, la idea es que los ingenieros meten mano y deciden utilizar la compresión de rango dinámico, que consigue algo sorprendente: reduce la diferencia en intensidad de los sonidos más fuertes y los más débiles. Así todo se queda en un mismo nivel y se puede subir el volumen de la canción hasta lo que más se pueda. A punto de saturar, incluso.

Esta ha sido una práctica que buscaba atrapar oyente, pero creo que no es tanto así. Nunca he escuchado el disco de Oasis entero en mi vida. De los que tenía era el único con el que me pasaba. Me cansaba cuando lo hacía. No era un sonido que me interesara, pues no entendía ningún arreglo. Algo que no me sucedía con, digamos, Nirvana. Butch Big es quien hizo los últimos grandes trabajos de producción en los 90. De ahí en adelante es pura necesidad de ensordecer.

A más de esto, el artículo hace énfasis en cómo el formato mp3 le está haciendo otro “daño a la música”. Transcribo: “El mp3 reduce el tamaño de un archivo de audio alrededor de un 90 por ciento, con un algoritmo que elimina sonidos apenas perceptibles por el oído humano, incluyendo los extremos de frecuencias graves y agudas. En los discos que tenían una producción sutil, se pierden elementos al comprimirlos”. Y ese supongo que es un acto de justicia: entender que si bien es un formato que nos sirve a muchos (aunque nos haga coleccionistas aberrantes de música que nunca escucharemos en nuestras vidas) y nos permite escuchar las canciones que nos gustan, gratis, no está exento de problemas o pequeñas fallas. Todo tiene su precio.

Enfrentarte a tu moralidad se convierte en el momento de las definición: Escuchas el mp3, pero pierdes algo de calidad. Te vuelves en el ser consciente de tus actos y sabes sus costos (aunque también podría ser un artículo para persuadir el consumo de mp3 y que compremos discos, ¿no?).

Para cerrar, transcribo un párrafo completo que sintetiza todo:

La idea de que los ingenieros están haciendo discos más estruendosos parece rara: ¿no es que el volumen puede controlarse con una perilla? Sí, pero cada posición de la perilla libera un rango de volumen, desde un susurro hasta el bombo de la batería. Entonces, forzando el sonido al tope de ese rango se consigue que la música suene más estruendosa. Es la misma técnica que se usa en televisión para destacar los comerciales de la programación. Y ciertamente, la técnica logra llamar la atención; pero pagando un precio muy alto. En año pasado Bob Dylan le había dicho a Rolling Stone que los discos nuevos “están saturados de sonidos. Nada tiene definición, ni las voces, nada; es sólo estática”.

4 comentarios en “Esa música que escuchas

  1. Será eso que nos tiene cada día más sordos a los audífono-dependendientes…

    la verdad es que sin tener ese oído profesional si lo he notado, por eso me resisto a cambiar el discman por un ipod, un claro ejemplo es el Hombre Sintetizador de Zurdoc, en mp3 pierde “calidez”…

    por cierto, te recomiendo bajar el demo de Niñosaurios
    http://www.mediafire.com/?nqf94oy9s1l
    a ver que te parece

  2. Será eso que nos tiene cada día más sordos a los audífono-dependendientes…

    la verdad es que sin tener ese oído profesional si lo he notado, por eso me resisto a cambiar el discman por un ipod, un claro ejemplo es el Hombre Sintetizador de Zurdoc, en mp3 pierde “calidez”…

    por cierto, te recomiendo bajar el demo de Niñosaurios
    http://www.mediafire.com/?nqf94oy9s1l
    a ver que te parece

  3. Es muty facil. La saturación es utilizar una técnica que Brian Eno patentp. Desgraciadamente la gran mayoria de artistas la utiliza y se pierden detalles. Una joya, como un disco de alguna banda de prog rock, o de, por decirte algo, Tool, escapan al oyente promedio… me imagino que te acostumbras.

  4. Es muty facil. La saturación es utilizar una técnica que Brian Eno patentp. Desgraciadamente la gran mayoria de artistas la utiliza y se pierden detalles. Una joya, como un disco de alguna banda de prog rock, o de, por decirte algo, Tool, escapan al oyente promedio… me imagino que te acostumbras.

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