La necesidad del investigador

Uncategorized

Hubo un tiempo en el que pensaba que la validez de la creación narrativa estaba en lo que uno podía imaginar. Todo estaba en la cabeza. El tiempo no ha cambiado mucho, el pensamiento es el mismo, aunque existe cierto cambio. La imaginación no se agota y te permite establecer todas estas ideas que luego plasmas en un escrito equis, pero si a eso le sumas la posibilidad del quehacer de la investigación, pues obtienes obras interesantes.

Pienso eso justo ahora que para escribir una novela me doy cuenta que he leído un par de libros que en situaciones regulares no llamarían mi atención, además de charlar con varios especialistas es una ciencia en particular, entender lo que dicen y aceptarlo como método de creación. Quizás ahora veo que no se trata más que de una recreación que te sirve de marco instrumental.

La obra de Jorge Volpi es la muestra de cómo esta dinámica puede arrojarte calidad. ¡Y qué calidad! “En busca de Klingsor” y “El fin de la locura” son el ejemplo palpable de cómo esa ilustración del autor no transforma a su obra en un vehículo sin fuerza… algo que no me pasó, por ejemplo, con Umberto Eco. Ser un erudito te invita vivir con y dentro de la humildad de la narración, sitio en el que siempre es más importante contar algo, que presentarlo como una clase magistral. Aunque no siempre es así. Por eso insisto en el nombre de Volpi, invitación para aprender sobre física y psicoanálisis, más allá de lo académico.

Volpi (a la derecha), junto a Iván Thays

Fuera de la recomendación, la idea del escritor como un investigador para su obra es la única condición que en todo libro se repite y a la vez sostiene la naturaleza interior de la literatura: el individuo. Esa creación que se nutre de lo que uno quiere, de la decisión arbitraria de la mente que está detrás del crimen. De uno, porque uno es lo que sabe. Pero tomar de golpe y con literalidad la idea de la investigación te ofrece un panorama mucho más interesante en la literatura, desde la creación hasta la lectura.

Y cuando te lo planteas, casi sin tenerlo en la cabeza, te exiges una mayor concentración con lo que vas a redactar. Y pareciera, de esa manera, que aceptas de golpe lo que significa la responsabilidad cuando de escribir se trata. Incluso con una mayor coherencia que la que mantienes en la práctica de tu profesión diaria (hablando del periodismo), muchos más, que raye en lo imposible. Al final del día el oficio pesa mucho más que la profesión. Por eso haces lo que haces y duermes poco sin importe.


Se trata de investigar, de jugar con ese requerimiento y escribir con ese deseo de búsqueda. Peco de romántico, pero lo que primero que puedo hacer al encontrar un acercamiento distinto a la escritura y experimentarlo con tanta fruiciones saltar y decirlo. Y lo hago.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s