El individuo y la duda

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Es obvio que estos momentos se transforman en los generadores de opinión, de puestas en escenas, de ideas con cierta duración, o precisión. El problema es cuando te enfrentas a hechos rotos, incompletos, inadecuados. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo hacerlo? Ejerciendo cierto juego al vacío, cierto coraje para equivocarse o no, decirlo o no. Las opiniones no se expresan sin la posibilidad de la infección. De eso se trata, a eso hay que llegar.

“Ecuador y el síndrome de Falcón” es un artículo de Leonardo Valencia que apareciera el domingo anterior en Babelia. Se mezcla la política y la literatura, esta vez como debería ser lo aceptable en este tipo de mezclas: el individuo que no abandona ese espacio y habla desde él para otros, no tomando la voz de otros. Porque justamente ese es el problema, que se circunscribe no sólo en el hecho de tomarse la palabra en metonimia y asumirte como la voz de los que no tienen voz, sino en leer a otros como la letra de los que no tienen letra. El artículo de Leonardo es un artículo de un individuo que se evidencia y eso es valiente.

Escribe Leonardo sobre ese peso monumental que sostiene sobre sí cierta actitud sobre la literatura ecuatoriana (que roza el pasquín o el panfleto) de defender o tratar de elaborar una identidad como país, que tenga una utilidad en ese campo. Dice: “Los nacionalismos no quieren transformaciones individuales, sino representaciones funcionales (y, de ser posible, simbólicas) de elementos arcaicos y puros. Se plantean urgencias identitarias marginando precisamente la mayor prueba de identidad: la capacidad de crítica (…) Sin embargo, lo que prometía acabarse en Ecuador ha vuelto con el lenguaje propagandístico del actual presidente, Rafael Correa. La retórica de Correa anuncia en sus cadenas nacionales que “la Patria ya es de todos”, que “ha vuelto la Patria” o que “ha nacido la Patria”. Y ahí está la mezcla: política y literatura, quizás como debió plantearse desde un primer momento y no desde la necesidad de elaborar una doctrina.

Y sí, desde luego. Esta vez la doctrina que consiguió una derrota histórica (violenta, incluso hasta desproporcionada, pero derrota al fin) y que se enquistó en los campos de lo cultural y artístico, tiene por fin su representatividad política. Eso de por sí no es peligroso, pero ignorarlo lo es. Cuando las instituciones no funcionan, pues no se trata de regresarles cierta magia o contundencia a punta de eslóganes, sino de ir más allá, de pensar en el individuo, algo que todavía no se consigue. Y la crisis política actual, esa situación frente a Colombia, requiere cierto realce a esa actitud individual. De esa forma, en medio de escasas actitudes de comunicación, de información obviada o ignorada, se hace necesario establecer estos vehículos para en base a la duda llegar a la inducción general y obtener una respuesta.

De por sí, a esta altura, el conflicto generado se ha vuelto un eslogan más de presencia política en Ecuador. Y ni hablar de Colombia, desde luego. El Ministro de Defensa colombiano se reserva el derecho de volver a hacer lo mismo porque se trata de proteger la democracia de su país. Hay un muerto ecuatoriano en esa intromisión (lo es, fuerzas regulares de otro país, llamadas a respetar ciertas normas internacionales para entrar a hacer operaciones en otras naciones, no pueden incumplir esto, sea cual sea la razón) cuyo cadaver fue llevado a Colombia. Ahora su familia busca repatriarlo. ¿Qué hacía en el campamento? No se sabe todavía. Colombia dice que era terrorista de las FARC y muestra videos para esto donde supuestamente lo identifican. Su familia lo niega, dice que el que se ve en el video es muy alto para ser él. Pienso en el hecho que se llevaron el cuerpo pensando que era otra persona, otro líder de las FACR, pienso que confundieron a un comunista argentino con el Ministro de Seguridad del Ecuador. Dudo mucho de esa seguridad del servicio de inteligencia colombiano que confunde los rostros de las personas. ¿Hay cómo darle credibilidad? Dudo demasiado de la actitud del Gobierno del Ecuador, sobre todo con esa política internacional.

Rafael Correa hablando en la reunion del Grupo de Río, molesto, con la misma retórica que usa en Ecuador, llamando a los asistentes al acto en República Dominicana “compañeros”, por ejemplo. El Tiempo, de Bogotá, se “equivoca”, y la gente nació ayer.

¿Existen relaciones entre las FARC y funcionarios del Gobierno? Pues una revista local publicó fotos de una asambleísta del movimiento gobiernista, María Augusta Calle, con una aparente miembro del grupo, si no me equivoco hija de Raúl Reyes. Piden investigaciones, necesarias en este caso, por supuesto. El Presidente sigue hablando de este tema en sus cadenas de los sábados. Las autoridades colombianas también. ¿No se podrían callar para arreglarlo? Hay voces que afirman que ya Colombia ha declarado la guerra al Ecuador y debemos responder. Sí, claro.

¿El Gobierno da de baja a las autoridades militares encargadas de custodiar la frontera? No, los respalda. Piden asilo politico para las miembros de las FARC que quedaron vivas y son atendidas en Ecuador, ¿deben dárselo? No, para nada, ¿por qué razón? No se me ocurre alguna válida: ingresaron ilegalmente a un país, deben pagar por eso.

Colombia se jacta de una computadora, que resistió explosiones directas y ondas expansivas, como el germen de su justificación. ¡Dios bendiga la tecnología! Álvaro Uribe dijo ayer que la guerra (preventiva, tal como lo enseñó Bush al resto del mundo) no es contra Ecuador, sino contra las FARC; pues le vendría bien callar a su Ministro de Defensa.

En definitiva, el problema se da cuando las ideas del individuo quedan relegadas por las pasiones o ideologías, sin que existan argumentos convincentes, negando la realidad. Quizás la época no los resista, pero se trata de aguantar y hacer todo lo posible por generarlos. Hacer del mercadeo una política no es prudente, especialmente en estos momentos y sobre todo cuando a nivel internacional se descuida mucho de esto.

Termina Leonardo su artículo de esta forma: “El síndrome de Falcón vuelve de mil maneras y más allá de la literatura. En realidad, no está datado histórica ni geográficamente: es una recurrente perversión nacionalista de autocensura que asume distintos rostros. Lo he visto, a su manera velada, en otros países con sus particulares polémicas de radicales sobre quién pertenece de oficio (o de sangre) y quién no, sobre qué lengua se defiende, se ataca o se ningunea. Esto afecta al escritor haciéndole creer que es el vocero de algo superior como una nación, que lo valida, y de la que se siente representante, y que a largo plazo termina debilitando su propia obra. El escritor, en realidad, es el vocero de su propia palabra transformada. Una palabra que está ubicada en un margen de perplejidad y duda, y a veces de silencio, para que el lector pueda complementar lo que se le sugiere. Por lo tanto es siempre sospechosa porque no busca ser oficial, porque es paradójica y, sobre todo, porque es una ficción”.

Por eso, a dudar…

4 comentarios en “El individuo y la duda

  1. La duda viene bien en estos momentos en que tantos hablan de callar para no ahondar el problema. Callar es lo que menos debemos hacer.
    Creo que lo inconcebible es que no se haya dicho a tiempo que el cadaver pertenecía a un ecuatoriano, un eslabón más a la cadena de mentiras de quienes supuestamente hicieron el operativo.
    Lo peor es que ahora vengan a “secuestrar” al muerto con la historia de que hay que abrir los archivos aquí y permitir que investiguen los policías colombianos en nuestro territorio.

    Indudablemente el objetivo es involucrar al Ecuador en un conflicto que no es suyo.

    Saludos Eduardo y lectores!

  2. La duda viene bien en estos momentos en que tantos hablan de callar para no ahondar el problema. Callar es lo que menos debemos hacer.
    Creo que lo inconcebible es que no se haya dicho a tiempo que el cadaver pertenecía a un ecuatoriano, un eslabón más a la cadena de mentiras de quienes supuestamente hicieron el operativo.
    Lo peor es que ahora vengan a “secuestrar” al muerto con la historia de que hay que abrir los archivos aquí y permitir que investiguen los policías colombianos en nuestro territorio.

    Indudablemente el objetivo es involucrar al Ecuador en un conflicto que no es suyo.

    Saludos Eduardo y lectores!

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