Diario de un loco

Kurt Cobain escribe una carta a su padre Donald, habla sobre la paternidad y lo que significa, le reclama y lo perdona. “Cada vez que veo un programa de televisión con imágenes de niños moribundos o el testimonio de un padre que ha perdido reciéntemente a un hijo suyo no consigo contener las lágrimas. la idea de perder a mi hija me persigue día tras día. Hasta me pone un poco nervioso llevarla en el coche por miedp a tener un accidente. Juro que si alguna vez me veo en una situación similar a la tuya con lo del divorcio lucharía hasta la muerte por conservar el derecho a mantener a mi hija, Haré lo indecible por recordarle que la quiero más que a mí mismo. No porque sea mi deber como padre, sino porque así lo deseo por el amor que siento por ella. Y si Courtney y yo acabamos odiándonos a muerte, seremos lo bastante adultos y responsables como para tratarnos con amabilidad en presencia de nuestra hija”. Al parecer no se la envió así, no se sabe si se la envió, pero quedó el documento, este borrador que estuvo entre sus anotaciones, esos diarios que llevó durante muchos años y que sirven como documento de alguien que a la vez era un genio y no estaba bien de la cabeza. “Espero morir antes que ser Pete Townshend”, escribe.

Toda la decepción, el deseo, el amor, las aspiraciones, el profesionalismo, el compositor interesado en su obra, todo eso es el Kurt Cobain de los diarios. Capaz de lanzar frases de cariño a sus amigos más cercanos, de evidenciar a ese cazador de música extranjera y extraña, aún en tiempos previos a la aparición de internet (sus cartas a líderes de grupos, como sus adorados The Vaselines, funcionan como pruebas de aquello), de dejar por sentado que su muerte sin duda fue por mano propia, y no un trabajo conspirativo de su familia. En el libro todo se resuelve. En el libro se reúnen las piezas de ese rompecabezas.

Quizás el punto de mayor importancia en este tipo de documento (básico para todo fanático. No hay que olvidar que Kurt Cobain fue esa ecuación similar a la de John Lennon en su época, la última muerte terrible del rock, la que dejó a muchos sin aliento, y me incluyo entre ellos) es el dolor, sobre todo el físico. Cobain sufría de dolores gástricos que no pudieron ser diagnosticados en su totalidad, condición similar a muchos de los niños que fueron víctimas del uso de Ritalin, como medicamento para calmar su hiperactividad. Él fue uno de esos niños Ritalin y años después, cuando se descontinuó su uso, se descubrió una serie de afecciones secundarias, entre ellas las gástricas. Esto unido a los rigores de la gira se vuelven referencia de la desesperación, puesto que el stress de ser estrella de rock jugó también en contra. Escribe: “Soy el producto de pasarme siete meses gritando a todo pulmón casi todas las noches. Siete meses pegando brincos como un macaco retrasado. Siete meses contestando a las mismas preguntas una y otra vez. El pequeño querubín desaliñado que habéis acabado conociendo en la contraportada de Nevermind es la prueba de que las cámaras te hacen cinco kilos más gordo, porque desde que se me empezaron a joder las tripas tengo el mismo peso de pajarillo. Bueno, ya he vomitado bastante, probablemente más de la cuenta. Por cada autoproclamado juez de rock cascarrabias, dogmático y arrogante hay miles de adolescentes que gritan”.

No hay fechas. Los editores han hecho una recopilación de cartas a través de los contenidos de las cartas, en los que hace especificaciones temporales. La última es una escrita en Roma, en papelería del hotel Excelsior, el 3 de marzo. Al día siguiente intentaría suicidarse una vez más. En sus diarios hay referencia a otros intentos. “Pero siempre he acabado volviendo a la conclusión de que el hombre no es redimible y de que las palabras que no tienen necesariamente el significado esperado pueden utilizarse en una frase con fines artísticos. El inglés puro y duro es un coñazo donde los haya. Y esta pequeña parada de avituallamiento a la que llamamos vida y que nos tomamos con tanta seriedad no es más que un breve arresto de fin de semana en comparación con lo que vendrá con la muerte. La vida no es, ni con mucho, tan sagrada como la apreciación de la pasión”.

Y sólo queda el dolor, y sólo queda el dolor.

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2 comentarios en “Diario de un loco

  1. tu escrito me dejó pensando, ni de lejos me comparo con Cobain, pero comprendo lo difícil que resulta balancearse entre el amor hacia la hija y esposa y el amor propio,es más y las drogas son el acto más ególatra que puede haber…

    uno puede hacer con su vida lo que quiera, vivir con pasión y con la certeza de que nada es cierto, pero todo eso se acaba cuando surge la necesidad de la seguridad, y el exceso de seguridad te obliga un poco a perder el riesgo a lo espontáneo, y a muchos les/nos toca vivir con eso, que vendría a ser también como una especie de suicidio…

    saludos

  2. tu escrito me dejó pensando, ni de lejos me comparo con Cobain, pero comprendo lo difícil que resulta balancearse entre el amor hacia la hija y esposa y el amor propio,es más y las drogas son el acto más ególatra que puede haber…

    uno puede hacer con su vida lo que quiera, vivir con pasión y con la certeza de que nada es cierto, pero todo eso se acaba cuando surge la necesidad de la seguridad, y el exceso de seguridad te obliga un poco a perder el riesgo a lo espontáneo, y a muchos les/nos toca vivir con eso, que vendría a ser también como una especie de suicidio…

    saludos

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