La mirada del editor (o la necesidad del estrellato)

Uncategorized

Una imagen que no permite mayor imaginación. La noticia y todos entusiasmados, desempolvan su uniforme, entrenan a velocidad y se juran que todo estará bien, que pasarán la prueba y que entrarán a las ligas mayores. Confundiendo absolutamente todo. Pero no me extraña, no hay porqué extrañarse con esas cosas.

Jorge Herralde estuvo en Quito hace algunas semanas, quizás dos o tres. Me enteré hace poco, y revisé lo que se escribió sobre la visita. Vino para dar una charla, supongo sobre el proceso editorial (que lee 75 libros al año, que él mismo edita, que revisa la mayoría de los 1500 manuscritos que le llegan, que no es ser hosco que dicen que es, que no vive de lo editorial, que descubrió a Bolaño, que tuvo el olfato para hacerlo… ), y de seguro que su presencia fue aprovechada por muchos para hacerle llegar sus manuscritos. Nada extraño y por último lógico. Muchos quieren ser publicados en Anagrama, al parecer eso es sinónimo de calidad.

No se pierde nada con enviar un libro a las editoriales, ¿no? Mejor si la montaña va a Mahoma. Para muchos es quizás el momento esperado, estar en esa lista larga de obras catalogadas en la editorial española que se distribuye en todos lados, que nos trae una serie de escritores de otras latitudes al castellano, que nos pone la colección de compactos para leer con tranquilidad. Compartir cartel con Baricco, Vila-Matas, Álvaro Pombo y otros es necesario, justo y necesario, para algunos. Quizás por la calidad de ellos las obras de uno adquieren esa categoría, quizás por ósmosis.

Amigos que supieron de la visita me lanzan los nombres de los escritores que entregaron sus manuscritos. Claro, el chisme literario que no da tregua. Anagrama es la aspiración, la finalidad, ¿no? Alguien me dice que es como sentarse a decidir si jugar en el equipo más pequeño, de segunda en el mundo, o en el Arsenal. Anagrama sería el Arsenal. Y no sé si es tan blanco y negro. ¿Qué hay de aquel que no le interesa jugar en el Arsenal, sino quedarse en medio del desierto del equipo pequeño porque, digamos, le gusta el clima? Lo sé, puede ser estúpido, pero es un asunto de prioridades, de eso no hay duda. Quizás para muchos no sea interesante estar publicados en todas las librerías en español ¿Si no te publica Anagrama no lo has logrado? Si de eso se trata, brothers and sisters, tenemos un problema.

Herralde puede ser el del olfato, el que hizo de Bolaño lo que es ahora, el que ha conseguido que muchos escritores sean leídos en castellano en algunos países, el que dirige una editorial que nos trae a escritores de otras latitudes… pero bueno, me late que eso no es suficiente, aún cuando muchos añoran la época del editor estrella del boom, como si todo tiempo pasado fue mejor (lean este texto de Edwin Alcarás para percibir esa relación). El editor existe y sigue existiendo, hay buenos y malos y siempre fue así y seguirá siendo. Editoriales continuarán con vida, igualmente, con esfuerzo, quizás. Sea libro como objeto o la maquinita esa electrónica, como ese Kindle (no sé, a veces me da por pensar que lo mejor es no destruir árboles para libros mediocres), las editoriales tendrán vida. Y si para muchos la finalidad no es la obra en sí, sino la integración directa e inmediata con una suerte de monarquía de la literatura, pues ahí tuvieron la oportunidad y espero que la hayan aprovechado.

12 comentarios en “La mirada del editor (o la necesidad del estrellato)

  1. Tal vez publicar en Anagrama no es sinónimo de calidad, (aunque no es lo que pienso) pero, saltándose los individualismos, le haría mucho bien a la literatura ecuatoriana. Como lector y amante de la misma, sería realmente estupendo leer a un ecuatoriano en Anagrama. Le daría mucho prestigio a la escena, seguro. Y sí, como en la cuestión musical, de alguna manera abriría puertas a los otros.
    Creo que un autor que desee ser leído siempre querrá publicar en una editorial de prestigio, una grande, (el propio Herralde explica que fue lo que pasó con Bolaño).Eso para mi no va en desmedro de su obra. Peor aún cuando hablamos de Anagrama, cuando sabemos de los buenos libros que se han editado ahí. De acuerdo todo editor tiene el derecho a equivocarse (aunque hasta ahora no he leído un punto malo en la mencionada editorial). Pero también hay que aceptar, para utilizar tu metáfora, que un equipo pequeño tiene más posibilidades de equivocarse. De publicar bodrios, de matar árboles publicando tanto libro que bien merecido tuviera el tacho de la basura. Por ejemplo Editorial el Conejo, o Paradiso, sólo por nombrar dos equipos nacionales.
    Ver con prejuicios a las editoriales grandes si me parece un despropósito. Están ahí son importantes, no son enemigos, ni parece un asunto de monarquías, sino de estar en un lugar que ha publicado a muy buenos escritores, que ha apostado por otros nuevos, también buenos, y eso le da muchos puntos a favor a un editor, el instinto de Jorge Herralde parece estar muy bien desarrollado.

    A mi, particularmente, me hubiera gustado preguntarle cuantos borradores de ecuatorianos le llegan, y por qué no ha publicado ninguno.

    Saludos
    Nota: veo que sigues promocionado tu libro, conseguiste algún ejemplar?.

  2. Tal vez publicar en Anagrama no es sinónimo de calidad, (aunque no es lo que pienso) pero, saltándose los individualismos, le haría mucho bien a la literatura ecuatoriana. Como lector y amante de la misma, sería realmente estupendo leer a un ecuatoriano en Anagrama. Le daría mucho prestigio a la escena, seguro. Y sí, como en la cuestión musical, de alguna manera abriría puertas a los otros.
    Creo que un autor que desee ser leído siempre querrá publicar en una editorial de prestigio, una grande, (el propio Herralde explica que fue lo que pasó con Bolaño).Eso para mi no va en desmedro de su obra. Peor aún cuando hablamos de Anagrama, cuando sabemos de los buenos libros que se han editado ahí. De acuerdo todo editor tiene el derecho a equivocarse (aunque hasta ahora no he leído un punto malo en la mencionada editorial). Pero también hay que aceptar, para utilizar tu metáfora, que un equipo pequeño tiene más posibilidades de equivocarse. De publicar bodrios, de matar árboles publicando tanto libro que bien merecido tuviera el tacho de la basura. Por ejemplo Editorial el Conejo, o Paradiso, sólo por nombrar dos equipos nacionales.
    Ver con prejuicios a las editoriales grandes si me parece un despropósito. Están ahí son importantes, no son enemigos, ni parece un asunto de monarquías, sino de estar en un lugar que ha publicado a muy buenos escritores, que ha apostado por otros nuevos, también buenos, y eso le da muchos puntos a favor a un editor, el instinto de Jorge Herralde parece estar muy bien desarrollado.

    A mi, particularmente, me hubiera gustado preguntarle cuantos borradores de ecuatorianos le llegan, y por qué no ha publicado ninguno.

    Saludos
    Nota: veo que sigues promocionado tu libro, conseguiste algún ejemplar?.

  3. Arizona Jay, no sé hasta que punto lo que escribí sea un ataque a Anagrama. En realidad nunca lo concebí así. Para mí este asunto de las editoriales está sobredimensionado y la diferencia no está en que las más pequeñas cometen más errores, sino que los errores resultan en menor escala que las más grandes. Los problemas para publicar son los mismos en tocdas partes del mundo, no hay diferencia, salvo el número de ejemplares. Entonces percibo que verlo de otra manera es rescatar una idea romántica, basada en la misma idea romántica que es la lectura o la escritura (para muchos todavía sigue siendo una manifestación de la bondad divina esto de la literatura, por ejemplo).

    Para mí va por ese lado.

    Ahora, no sé, nunca he sido partidario de un sentimiento patriotero sobre el arte… quizás sobre nada. En nombre de ese térmimo se han cometido muchas tonterías y es hora de aprender a usarlo con propiedad.

    El libro no sé si haya, no sé nada, sólo he olvidado arreglar ese banner. lo haré en estos días.

    Saludos

  4. Arizona Jay, no sé hasta que punto lo que escribí sea un ataque a Anagrama. En realidad nunca lo concebí así. Para mí este asunto de las editoriales está sobredimensionado y la diferencia no está en que las más pequeñas cometen más errores, sino que los errores resultan en menor escala que las más grandes. Los problemas para publicar son los mismos en tocdas partes del mundo, no hay diferencia, salvo el número de ejemplares. Entonces percibo que verlo de otra manera es rescatar una idea romántica, basada en la misma idea romántica que es la lectura o la escritura (para muchos todavía sigue siendo una manifestación de la bondad divina esto de la literatura, por ejemplo).

    Para mí va por ese lado.

    Ahora, no sé, nunca he sido partidario de un sentimiento patriotero sobre el arte… quizás sobre nada. En nombre de ese térmimo se han cometido muchas tonterías y es hora de aprender a usarlo con propiedad.

    El libro no sé si haya, no sé nada, sólo he olvidado arreglar ese banner. lo haré en estos días.

    Saludos

  5. Los problemas para publicar -si con eso te refieres a la situación de aislamiento, no conocer a nadie, dudar de tu obra, etc. etc.- son los mismos en todas partes lo acepto. Pero el hecho cambia cuando se trata de editoriales. En ese sentido nunca es lo mismo, ni en cuestión de ejemplares como bien dices, y peor en cuestión de publicidad. Pero claro, publicar en una editorial grande no es suficiente o no debería serlo, por lo menos para el que está comprometido plenamente con su obra. Ese es solo un paso relevante.

    Yo sé que no fue un ataque contra Anagrama, y si hubiera sido el caso tampoco me importaría. Lo que percibí, y que quizá no fue así, pero ya sabes uno escribe y el que lee luego construye otra cosa, es que afirmas que publicar en una editorial grande es lo mismo que una pequeña, que al final no tiene importancia. Y claro, lo que yo hice fue escribir otro punto de vista. Porque me parece que si hace diferencia y es importante publicar en esas editoriales. Fuera de cualquier argumento idealista, quijotesco, o romántico. Simplemente porque es un puesto que traería más lectores. Y bueno, me parece que es lo que una obra necesita, o no?
    También percibo, cosa que tal vez te sorprenda, que tu punto de vista fue bastante romántico, al decir que “¿Qué hay de aquel que no le interesa jugar en el Arsenal, sino quedarse en medio del desierto del equipo pequeño porque, digamos, le gusta el clima?” Si esto no es una postura romántica de verdad estoy confundido. Y no vayas a mal interpretarme no ataco la visón del soñador, finalmente que es escribir en estos tiempos sino una empresa para la que hay que tener mucho de soñador, de romántico, de iluso, independientemente de si seas o no un escritor bukowskiano. Pensar que el escritor es un gángster, un matón, es ingenuo. Claro hay tipos que se comportan como si lo fueran, pero son cosas que finalmente un importan un pito.

    Saludos
    nota: y tranqui con lo del libro, seguro no vuelvo a decir nada del asunto

  6. Los problemas para publicar -si con eso te refieres a la situación de aislamiento, no conocer a nadie, dudar de tu obra, etc. etc.- son los mismos en todas partes lo acepto. Pero el hecho cambia cuando se trata de editoriales. En ese sentido nunca es lo mismo, ni en cuestión de ejemplares como bien dices, y peor en cuestión de publicidad. Pero claro, publicar en una editorial grande no es suficiente o no debería serlo, por lo menos para el que está comprometido plenamente con su obra. Ese es solo un paso relevante.

    Yo sé que no fue un ataque contra Anagrama, y si hubiera sido el caso tampoco me importaría. Lo que percibí, y que quizá no fue así, pero ya sabes uno escribe y el que lee luego construye otra cosa, es que afirmas que publicar en una editorial grande es lo mismo que una pequeña, que al final no tiene importancia. Y claro, lo que yo hice fue escribir otro punto de vista. Porque me parece que si hace diferencia y es importante publicar en esas editoriales. Fuera de cualquier argumento idealista, quijotesco, o romántico. Simplemente porque es un puesto que traería más lectores. Y bueno, me parece que es lo que una obra necesita, o no?
    También percibo, cosa que tal vez te sorprenda, que tu punto de vista fue bastante romántico, al decir que “¿Qué hay de aquel que no le interesa jugar en el Arsenal, sino quedarse en medio del desierto del equipo pequeño porque, digamos, le gusta el clima?” Si esto no es una postura romántica de verdad estoy confundido. Y no vayas a mal interpretarme no ataco la visón del soñador, finalmente que es escribir en estos tiempos sino una empresa para la que hay que tener mucho de soñador, de romántico, de iluso, independientemente de si seas o no un escritor bukowskiano. Pensar que el escritor es un gángster, un matón, es ingenuo. Claro hay tipos que se comportan como si lo fueran, pero son cosas que finalmente un importan un pito.

    Saludos
    nota: y tranqui con lo del libro, seguro no vuelvo a decir nada del asunto

  7. Estimado Arizona Jay… Desde luego que soy un romántico empederndo cuando se trata de hablar de otro tipo de romanticismo. Pero hablando ya con más certeza, la expresión es romántica en función de una realidad: si hay gente que quiere publicar en editoriales grandes, hay personas que lo quieren hacer en pequeñas, y punto.

    Es obvio que el asunto de lectura o de mayor número de lectores se condiciona con el trabajo de una editorial con mayor presencia. Sin embargo, insisto con que los problemas son similares en cualquier editorial de cualquier país y al mismo tiempo sé que previo a esa premisa es necesario definir lo que es una editorial. Aquellas que te cobran como autor para publicar (y que no ven la manera de conseguir el financiamiento por su cuenta), pues difícilmente pueden llamarse editoriales.

    Gracias a Dios, en varias partes del mundo, incluido Ecuador, hay editoriales que se la juegan y se prestan para eso. Y en ese sentido tienen tanta relevancia como Anagrama. Para mí se centra en eso.

    Y lo del libro, pues ya me tiene sin cuidado, desde hace meses.

    Saludos

  8. Estimado Arizona Jay… Desde luego que soy un romántico empederndo cuando se trata de hablar de otro tipo de romanticismo. Pero hablando ya con más certeza, la expresión es romántica en función de una realidad: si hay gente que quiere publicar en editoriales grandes, hay personas que lo quieren hacer en pequeñas, y punto.

    Es obvio que el asunto de lectura o de mayor número de lectores se condiciona con el trabajo de una editorial con mayor presencia. Sin embargo, insisto con que los problemas son similares en cualquier editorial de cualquier país y al mismo tiempo sé que previo a esa premisa es necesario definir lo que es una editorial. Aquellas que te cobran como autor para publicar (y que no ven la manera de conseguir el financiamiento por su cuenta), pues difícilmente pueden llamarse editoriales.

    Gracias a Dios, en varias partes del mundo, incluido Ecuador, hay editoriales que se la juegan y se prestan para eso. Y en ese sentido tienen tanta relevancia como Anagrama. Para mí se centra en eso.

    Y lo del libro, pues ya me tiene sin cuidado, desde hace meses.

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s