Canciones que no son tan ciertas

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Liam Lynch es un músico, escritor, guionista y director estadounidense. Es de esa camada de individuos que siguiendo las enseñanzas de Frank Zappa deja que el humor exista en su trabajo, en su música.

“Fake songs”, su álbum del 2003, es una colección de 20 canciones que mantienen el espíritu del punk en dos vertientes: 1) Hazlo tú mismo, y 2) Haz que duren las canciones máximo dos minutos. En el medio de todo ese desarrollo de temas escritos y tocados en su totalidad por él hay una serie de homenajes/parodias a varios artistas. “Fake Björk Song”, “Fake David Bowie Song”, “Fake Pixies Song”, “Fake Depeche Mode Song” y “Fake Talking Heads Song” son las canciones en las que no sólo consigue imitar los tonos de los cantantes a los que hace referencia, sino el estilo en lo musical y en lo lírico.

El experimento es a la vez interesante como gracioso.

La gracia sucumbe ante muchos, entre ellos amigos e integrantes del panteón de los dioses. Jack Black canta con él la canción “Rock and Roll Whore”, en la que sin problemas dicen a dúo: “Baby you’re a garbage dump/ and I’m your garbage truck”.

En otros dos tracks se une a la batería nada más y nada menos que el gran Ringo Starr. Humilde como él mismo, en el DVD que incluye el álbum se lo puede ver sentados en el instrumento, recibiendo indicaciones y acatándolas sin problemas, con una sonrisa en la boca. Ringo no dejará de ser Ringo, nunca…

El tema que lo transformó en fenómeno en Estados Unidos fue “ United States of Whatever”, sátira sobre la sociedad de ese país del norte, dirigida hacia los jóvenes (lo que en su momento hiciera Frank Zappa en “Valley Girl”, junto a su hijo Moon Edit Zappa). En ella lo único que hace es aventurarse a darle voz a un individuo sin nada en la cabeza, sin ninguna aspiración, abúlico, que ante la vida consigue decir una frase que sintetiza mucho, de manera abominable: “Yeah, whatever!”.

Nadie dijo que el humor no puede servir para decir cosas; peor aún, dejar que estas cosas entren en tu organismo aprovechando la carcajada.

Desde el rap, el country, el soul, el dance, hasta el sermón religioso (“Electrician’s Day” es uno de los temas más gracioso, donde Lynch, con un acento de predicador sureño, agradece a Dios por la existencia de electricistas) el álbum de Liam Lynch no sólo es el disco de alguien que decidió sacar su arsenal de humor y música para mostrarlo a otros, sino que es la mejor razón para compartir la idea de que la tecnología aplicada al arte puede servir y hoy, cuando todos pueden tener un estudio de grabación en su casa (como un servidor), es más sencillo plasmar lo que tienes en la mente. Aunque eso signifique que también escuches mucha basura por ahí.

Liam Lynch fue uno de los 40 estudiantes escogidos en todo el mundo para estudiar en el Instituto de Artes de Liverpool, de Paul McCartney apenas abrió y dirigió el año pasado la película “The pick of destiny”, protagonizada por Tenacious-D (Jack Black y Kyle Gass), una de las mejores comedias sobre rock and roll que se han hecho.

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