El diablo, el gato, el amante y el spaceman

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Le pregunto a Miss K con cierta curiosidad: ¿Por qué diantres me gusta Kiss? Ella sonríe. “Son buenos”, me dice. Le doy la razón, quizás porque no deja de ser rock and roll lo que hacen, quizás porque hay ese toque de pop dentro de sus canciones que tanto disfruto, que escucho un tema y ya puedo tararear su coro, quizás porque son músicos decentes y tocan como deberían tocar una canción, quizás porque le dan al género unas armonías que sin duda son el ‘plus’ de cualquier canción y algo que principalmente disfruto. En Kiss todos cantaban (hablo de la alineación original) y lo hacían bien.

He pasado el fin de semana, entre correcciones de la maldita tesis que estoy terminando, así como en arreglar textos para trabajo y cuentos que debo terminar, viendo videos y escuchando la música de Kiss. La fascinación y la extrañeza, el recuerdo del terror infantil al ver cuatro enmascarados, con uno de ellos representando la maldad con una lengua de vaca colgándole de la boca. La pregunta que tengo a la mano es cómo un acto que quería jugar con eso logró su cometido. La humanidad puede ser tan predecible una vez que juegas con los arquetipos. Y sin proponérselo de manera evidente (no creo que esos músicos newyorkinos hayan sido del todo inteligentes en su momento) consiguieron algo que llevó al glam al extremo opuesto, al extremo circense, al juego del miedo y de la fascinación.

El temor infantil, sin duda por Gene Simmons en su atuendo entre vampiro y demonio vomitasangreescupefuego, hoy se ha convertido en gracia y afecto. Tocar no sólo es un acto de virtuosismo, sino de ‘balls to the wall’, de carne y hueso, de querer agarrar al mundo por los cuernos y eso es lo que disfruto al ver videos de sus conciertos. Justo ahora en que Miss K y yo estamos formando lo que en algún momento será nuestro intento por agarrar la conciencia por algún resquicio. Justo acá, en una ciudad que no admite puntos medios: los ‘virtuosos’ denigran a aquellos que tocan con cierta energía y nada más; los agresivos no pueden creer en nada más que la agresividad como expresión musical (y quizás en ciertos guitarristas que tocan 80 mil notas en cuatro compases). Justo acá, donde la mayoría de músicos que conozco (hay sus excepciones y es tan agradable encontrarme con eso) no han dejado de escuchar las cosas que escuchaban en su adolescencia y en eso encuentran la única manifestación de calidad.

Es acá que pienso que esos extremos me dan risa y que prefiero ser vomitado por Dios y ser una suerte de Ace Frehley en la guitarra y tocar en una banda que sea dueña de canciones fabulosas, que si quieren ser coreadas por todos, pues que lo sean, pero sobre todo entendiendo que la música es un espacio de sensación. Eso encuentro en muchos grupos, y lo mejor es que encuentro esa sensación cubierta de una buena ejecución. El virtuosismo suele molestar, salvo en los intérpretes de música clásica: un buen pianista de Rachmaninov tiene más actitud de rock and roll al tocar que Kerry King, de Slayer.

Este fin de semana ha sido un espacio de reflexión musical, de pensar en las relaciones humanas. De cómo un grupo de jóvenes consigue el estrellato con un disco en vivo y de ahí en adelante, 6 años luego de estar juntos, la relación empieza a desmoronarse por no saber cómo manejar todo. Peter Criss, baterista, abandona el barco en 1980 (habiendo sido el compositor que le dio a Kiss su primer número uno en las listas de canciones con ‘Beth’). Dos años después Ace Frehley se va, quizás por agitación, quizás porque no entendía ya a la banda. Paul Stanley y Gene Simmons se quedan, mueven a Kiss a su manera, ya sin maquillaje, con nuevos aires, nuevos discos y otras tragedias (como la muerte de Eric Carr, baterista que reemplazó a Criss, de cáncer a los 41 años).

Y llego a las relaciones humanas cuando en 1996, Mtv los invita a hacer un unplugged. Ellos extienden un llamado a sus ex amigos de banda para que se unan en cuatro temas y aceptan. Era enero de 1996. La química se vuelve a crear, ante los ojos de los fanáticos presentes y de aquellos que lo vemos por video, por el monitor. Sin maquillaje, sus mismos rostros, sin la miseria que les tocó vivir cuando la relación se había destruido. Ace Frehley en la guitarra y Peter Criss en la batería. “2,000 man’ de los Rolling Stones es tocada por el grupo, cantada por Frehley. ‘Beth’ se escucha en voz de Criss. El público celebra, ellos están felices, se los ve sonrientes, el demonio tiene detrás de su rostro la cara de un judío con barba y pelo largo que no puede estar más feliz. Se abrazan en el escenario, algo se había recuperado.

Detrás de esa parafernalia que tanto identificó a Kiss y que tantos detractores desarrolló estaban los amigos y de nuevo surge el deseo de tocar. Pero sólo les duró cuatro años. Ya para el 2000 se odiaban de nuevo.

Las relaciones humanas no sirven la mayoría de las veces, pero en ocasiones puedes recuperar cierto amor por todos que vale la pena experimentar. Y un beso y un abrazo nunca están de más.

8 comentarios en “El diablo, el gato, el amante y el spaceman

  1. has tocado varios puntos con tu post..

    bueno, la obvia fascinación por Kiss (entiendo que por la música + maquillaje), pero me quedo en la crítica de los músicos y tu vision del entotno…
    no comprendí si decías si son “buenos” o “malos” los músicos que siguen escuchando lo mismo de su adolescencia, pero ayer no sabía como responderle una pregunta a mi esposa: porqué ya no escuchas punk?? y no supe que responderle.

    Nunca fui músico, detesto a quienes tienen el talento y solo tocan covers, pero tengo muchos amigos músicos y descubrí que los virtuosos son los menos entregados, los que menos componen, los que menos producen, hacen su música lineal, se lucen en las partituras pero ni en los ensayos dan un poco de energía ni pasión y eso me parece un desperdicio… y encima de eso viven criticando y atacando…

    otro punto que tocaste, y en el que he estado pensando ultimamente es que si estos últimos años han contribuido a derrumbar y destruir mitos y recuerdos con esa epidemia de regresos y reencuentros, prefiero tener una imagen en mi memoria de unos sex pistols jovenes y con actitud (y un mundo del cual estar en contra), o un lou reed con energía, o de unos zeppelin que aun den espectáculo, y ahora por ejemplo existe ese programa Gene Simmons Family Jewels donde terminas detestando a ese veterano…

    se que tu post se trata de Kiss, y los prefiero con maquillaje…

  2. has tocado varios puntos con tu post..

    bueno, la obvia fascinación por Kiss (entiendo que por la música + maquillaje), pero me quedo en la crítica de los músicos y tu vision del entotno…
    no comprendí si decías si son “buenos” o “malos” los músicos que siguen escuchando lo mismo de su adolescencia, pero ayer no sabía como responderle una pregunta a mi esposa: porqué ya no escuchas punk?? y no supe que responderle.

    Nunca fui músico, detesto a quienes tienen el talento y solo tocan covers, pero tengo muchos amigos músicos y descubrí que los virtuosos son los menos entregados, los que menos componen, los que menos producen, hacen su música lineal, se lucen en las partituras pero ni en los ensayos dan un poco de energía ni pasión y eso me parece un desperdicio… y encima de eso viven criticando y atacando…

    otro punto que tocaste, y en el que he estado pensando ultimamente es que si estos últimos años han contribuido a derrumbar y destruir mitos y recuerdos con esa epidemia de regresos y reencuentros, prefiero tener una imagen en mi memoria de unos sex pistols jovenes y con actitud (y un mundo del cual estar en contra), o un lou reed con energía, o de unos zeppelin que aun den espectáculo, y ahora por ejemplo existe ese programa Gene Simmons Family Jewels donde terminas detestando a ese veterano…

    se que tu post se trata de Kiss, y los prefiero con maquillaje…

  3. Además del maquillaje, y sin obviarlo, los Kiss son maravillosos. Tenían algo para sorprender al mundo y lo ofrecieron. Pero nada dura en el etiempo, todo se desmorona. Es la ley de la vida.

  4. Además del maquillaje, y sin obviarlo, los Kiss son maravillosos. Tenían algo para sorprender al mundo y lo ofrecieron. Pero nada dura en el etiempo, todo se desmorona. Es la ley de la vida.

  5. Yo les estaré eternamente agradecida por Crazy Nights, mi canción para levantarme el ánimo…sólo con esa ya para mí se consagraron, ni decir de todas las demás…

    Kiss rocks!

  6. Yo les estaré eternamente agradecida por Crazy Nights, mi canción para levantarme el ánimo…sólo con esa ya para mí se consagraron, ni decir de todas las demás…

    Kiss rocks!

  7. Pues yo prfiero cualquier cosa compuesta por Ace frehley… desde ‘Cold Gin’, ‘Parasite’, ‘Shock me’ o ‘talk to me’… son joyas del rock and roll..

  8. Pues yo prfiero cualquier cosa compuesta por Ace frehley… desde ‘Cold Gin’, ‘Parasite’, ‘Shock me’ o ‘talk to me’… son joyas del rock and roll..

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