Suicidio y moralidad abierta (literatura intrínseca)

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¿Cuál es el compromiso fundamental cuando se escribe? Recuerdo las palabras de Borges al preguntársele sobre la literatura comprometida, obviamente la comprometida con causas políticas. Claro y sencillo fue el argentino: La literatura está comprometida con la literatura.
Y ese pensamiento que se transforma en escudo y daga para defender al ‘arte por el arte’ resulta ser una molestia para muchos. Vivo en un país y en una ciudad donde los grandes momentos literarios y las mayores aspiraciones del arte de la escritura están signadas por el compromiso con la realidad social. No te queda más que ser un romántico para escapar de ese absurdo institucional e ideológico.

Claro, el escritor es un ser humano y es un ser político. Pero su principal compromiso es con lo escribe, no se me puede ocurrir otra cosa, peor cambiar perspectivas en alguien o simplemente ser un espectro de moralidad capaz de dar lecciones. Sigo sonriendo cuando el valor de una obra se mide en su utilidad social.

Leo el libro de relatos ‘Suicidios ejemplares’, de Enrique Vila-Matas y pienso en todo esto, gracias a un prólogo que juega con ese asunto del compromiso y de la postura moral. No porque Vila-Matas se manifieste a favor de algo, sino porque un libro con un título como este y que haga de sus cuentos una galería de suicidas y fantasmas que no buscan la muerte en sí, pero que no pueden hacer más que rendirse a ella sin problema. El juego está en que es inevitable pensar en que todo tratamiento que se haga a un asunto que resulta moralmente reprochable (por la mentalidad de Occidente que manejamos) es inevitable y es así cuando la literatura aplica una mirada lúdica a esa moralidad y la deja de lado, la roza. Enrique Vila-Matas decide acariciar ese planteamiento en sus relatos porque al fin de cuentas lo que le importa es la literatura, no las moralinas envueltas en letras.

Por eso este libro es una burla maravillosa, es un intento por jugar con la vida y la muerte y hacerlas parte de la lectura, nada más. Aunque parezca lo contrario, aunque escriba un prólogo en el que hace referencia a la moralidad y a la muerte, aunque redacte: “… dejar que el lector proyecte su propio mundo interior sobre el mapa secreto y literario de este itinerario moral que aquí mismo ya nace suicidado”. El hecho está en que a pesar de que se diga de todo o se intente de todo, la redacción ya ha cumplido su cometido y no hay moralidad o compromiso que consiga lo contrario.

Así, suicidando la amarga sensación de pertenencia, de vida sobre la tierra, es que se consigue el camino perfecto para literaturizar el tema. Sus consecuencias se medirán en medida de la lectura y el sentido que se le dé a la misma, nada más. Cualquier otra cosa o idea que se piense sobre el tema se trata de revivir al muerto, que quizás esté mejor en su decisión, en su acto de libre albedrío, y no en el egoísta sentido de darle sentido a todo, porque hoy no existe. O porque quizás se lo busca en otro lado.

Libro que vale la pena leer, los relatos son fabulosos.

10 comentarios en “Suicidio y moralidad abierta (literatura intrínseca)

  1. Dos cosas:
    la primera, plenamente de acuerdo contigo, es más, he tenido la oportunidad de escribir sobre el tema, en años pasados, y el compromiso entendido como obligación o presión es un lastre. Y no solo en la literatura. precisamente por ese motivo político dogmático muchos escritores han sido ignorados y otros llevados a un plano estelar irreal.
    Segundo, no sé si recibiste mis mensajes vía mail. por favor, confírmame este dato.
    Saludos,
    juan

  2. Dos cosas:
    la primera, plenamente de acuerdo contigo, es más, he tenido la oportunidad de escribir sobre el tema, en años pasados, y el compromiso entendido como obligación o presión es un lastre. Y no solo en la literatura. precisamente por ese motivo político dogmático muchos escritores han sido ignorados y otros llevados a un plano estelar irreal.
    Segundo, no sé si recibiste mis mensajes vía mail. por favor, confírmame este dato.
    Saludos,
    juan

  3. Totalmente de acuerdo: Estupendo el libro de Vila-Matas y certera tu afirmación del principio. La literatura pueda que sea un arma pero nunca se podrá utilizar sino contra sí misma, así que el compromiso lo mismo. Si la literatura es el diálogo del hombre con el tiempo, en el escritor está ese poder temporalizador que, según aumenta, así se diluyen los lazos sociales. No obstante, en ocasiones puntuales la literatura es tremendamente efectiva, pero el paso de los años termina arrastrándola. Hay excepciones notables: “La poesía es un arma cargada de futuro”, de Celaya; algunos poemas de León Felipe (¡Qué lástima!, por ejemplo); algunos poemas de guerra de Hernández , y poco más.

  4. Totalmente de acuerdo: Estupendo el libro de Vila-Matas y certera tu afirmación del principio. La literatura pueda que sea un arma pero nunca se podrá utilizar sino contra sí misma, así que el compromiso lo mismo. Si la literatura es el diálogo del hombre con el tiempo, en el escritor está ese poder temporalizador que, según aumenta, así se diluyen los lazos sociales. No obstante, en ocasiones puntuales la literatura es tremendamente efectiva, pero el paso de los años termina arrastrándola. Hay excepciones notables: “La poesía es un arma cargada de futuro”, de Celaya; algunos poemas de León Felipe (¡Qué lástima!, por ejemplo); algunos poemas de guerra de Hernández , y poco más.

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