El amor te puede hacer perder el sentido

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Ian Curtis tenía 23 años cuando se ahorcó en Londres. Era mayo de 1980. Era epiléptico, estaba casado y tenía una hija pequeña, de un poco más de un año. Ian Curtis era una estrella de rock que seguía creciendo. Era el cantante, letrista y principal inspiración de Joy Division. Ian Curtis parece ser el objeto de admiración de Antón Corbijn, director y fotógrafo. Y por eso es que Corbijn decidió que su ópera prima sea ‘Control’, película que narra los últimos siete años de la vida de Curtis, desde su vida como estudiante colegial, hasta que decidiera colgarse en la cocina de la casa en la que vivía con su esposa Deborah.

‘Control’ es quizás una de las mejores biopic que se haya hecho sobre un cantante de rock. Incluso superior a la onírica y en ocasiones obcecada ‘The Doors’, de Oliver Stone. Y todo gracias al mérito y experiencia de Corbijn, quien luego de miles y miles de videos musicales (creo que ha trabajado con todos los artistas que se pueda usted imaginar), sabe cómo captar la música en el celuloide. Y eso es un gran mérito. Sam Riley es realmente Ian Curtis, con esos extraños movimientos y camiseta por dentro del pantalón, en el escenario; así como el resto de la banda. Joy División aparece en el filme, tocan, el sonido es en vivo, no hay diferencia. Cuando suena Sol, pues todos están tocando Sol. La música debe cobrar vida y Corbijn hace el esfuerzo de resucitarla, con éxito.

Más allá de eso, el personaje de Curtis quizás sea uno de esos seres dolidos que mejor se hayan retratado en una película. Vemos su errático andar y sospechamos sus decisiones, pero nunca hay algo claro en él, en lo que quiere. Eso acerca la figura al espectador, quien se vuelve testigo de una desintegración paulatina de un chico alegre, amante de Bowie, Iggy Pop y Lou Reed, que poco a poco no sabe qué hacer ni cómo sobrellevar que todos quieran algo de él, cuando él ni siquiera tiene muy claro lo que quiere.

“Todos me odian, hasta los que me aman me odian”, dice en la película, minutos después de que estuviera junto a su grupo ensayando “Love will tear us apart” (El amor nos va a despedazar). Curtis no es visto con indulgencia, pero es inevitable sentirte mal por él, que no puede llevar adelante lo que ha hecho, porque lo ha hecho muy joven.

Anton Corbijn

‘Control’ está basada en un libro escrito por la viuda Debby Curtis (interpretada por Samantha Morton) y es evidencia de cómo decisiones casi adolescentes pueden significar el dolor posterior. El matrimonio que lo agotaba y que lo hacía ir a rastras, una hija que no sentía como propia (“Soy un mal padre”, dice en algún momento de la película), el amor de otra mujer, la presión de sus compañeros de banda y fanáticos. Curtis nunca come en la película, ha perdido el apetito y está claro que no puede hacer más. Escribe una carta de despedida a su amante en la que le cuenta que vio Apocalysis Ahora y que no podía despegar su cara de la pantalla, porque Marlon Brandon estaba recitando “The hollow man”, de T.S. Elliot, y ese era él, porque no había manera de encontrar vuelta atrás, porque el daño estaba hecho y se debía pagar, a costa de uno y de lo que tiene adentro.

Corbijn no sólo demuestra el amor a su cantante favorito, sino que hace que lo adoremos y eso no es tan sencillo de lograr. Curtis, podría decirse, no tuvo el tiempo suficiente para convertirse en un genio, pero hizo cosas geniales y en ‘Control’ llegamos a entender el por qué.

6 comentarios en “El amor te puede hacer perder el sentido

  1. asumo que ya te viste la pelicula?.. si es asi wow tienes un pirata-de-confianza muy actual (y cool)

    ian curtis es el tipo mas posmodernamente complejo que pudo haber, unico… en blanco y negro o con los colores palidos (y con noise visual)… lo de complejo lo digo por algunas de sus letras, ese punk melancolico lo sobrevivio demasiado….

    saludos

  2. asumo que ya te viste la pelicula?.. si es asi wow tienes un pirata-de-confianza muy actual (y cool)

    ian curtis es el tipo mas posmodernamente complejo que pudo haber, unico… en blanco y negro o con los colores palidos (y con noise visual)… lo de complejo lo digo por algunas de sus letras, ese punk melancolico lo sobrevivio demasiado….

    saludos

  3. Curtis sufrió el problema del rock and roll. Es el estilo de múusica que exige un martir generacional. Y Joy Division es una banda demasiado sensata y perfecta para haber crecido en medio de la edad de la codicia.

    Hoy me haré de ese DVD.

  4. Curtis sufrió el problema del rock and roll. Es el estilo de múusica que exige un martir generacional. Y Joy Division es una banda demasiado sensata y perfecta para haber crecido en medio de la edad de la codicia.

    Hoy me haré de ese DVD.

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