Making the band

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Llega un nuevo año y llegan nuevas intenciones. Entre ellas recuperar aquello que alguna vez hiciste tuyo y que por razones que no valen la pena definir ahora (para eso existe la literatura y las conversaciones frente a frente) lo dejaste pasar. Nunca es tarde para jugar a la reflexión y tomar en serio eso que tomaste en serio durante mucho tiempo.

Recuperar la música no es nada sencillo, aunque hayas tenido ese espíritu melómano todo el tiempo y hayas jugado a descubrir qué sonido tenías frente a ti. Literalmente me deshice de todo instrumento que tuviera mi lado y dejé de hacer música, aquello que me movía desde hacía 15 años. Y claro, en el momento de decisiones descabelladas encuentras explicaciones igualmente descabelladas y descubres que eres un ser lleno de un ego creador que prefiere no compartir con nadie la composición y construcción de algo. Entonces te diriges a la habitación designada como estudio, enciendes la computadora y te dedicas a la escritura. La soledad misma de la creación como eje fundamental en algo llamado narrativa. Se crea así el espacio para respirar.

de la época en que era parte de La banda del sargento tomate (soy el de la camiseta de jackass)

Luego hay un descubrimiento. Se llama desesperación. Te lleva a tomar un instrumento y jugar con él, hasta que suena algo interesante y empiezas a manejar melodías y armonías en tu cabeza. Las grabas ahí, para que no se te olviden de golpe y porrazo. Y pasan la prueba del tiempo.

Es entonces cuando te das cuenta que no puedes abandonar la música así por así, aunque haya cualquier excusa de por medio. Aunque haya un matrimonio que mantener y que quizás no valga la pena mantener. La pulsión es mucho más fuerte, es la que determina todo.


Hoy recupero la música, recupero los instrumentos, en algo la forma de tocar (tanto tiempo sin práctica te transforma en un ser algo inútil) y compongo cosas que me resultan interesantes. Siempre me vi como un compositor interesante, aunque suene a pedantería pura, pero es así. Incluso he disfrutado más los resultados en ese ámbito que en lo literario. Pero eso no me hace mejor en una cosa o en la otra, no me hace mejor en nada, es simple apreciación de mi trabajo.

Y al recuperar la música veo que tengo en Miss Kauffman no sólo a una compinche, una amante o un apoyo, sino a una secuaz y compañera. Por ahí quizás Thompson se anime a la batería y algo empiece a sonar interesante. Quizás lo único que hace falta sea alguien que toque bajo y lo haga muy bien. Si saben de alguien, avísenme.

Supongo que ya es hora de tomar al toro por los cuernos y jugar al juego del sonido

4 comentarios en “Making the band

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