El fin del año y el fin del cine

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Dando vueltas por Guayaquil me encuentro (bueno, digamos que leyendo los diarios lo tienes muy en cuenta, pero desde afuera no deja de ser algo así como letra muerta) con la noticia de que el MAAC Cine termina este lunes su contrato/convenio o como se diga con la gente del Ochoymedio, sala de cine arte en Quito, que se encargaba de la administración y programación de las películas que se proyectan todavía en la sala de Guayaquil.

Así, la ‘unión estratégica’ por cuatro años desaparecería y por lógica los ciclos de grandes directores y películas que no siempre se encuentran en las cadenas regulares de cines en el país. Muchos han saltado, gente que conozco aparece en medios y en blogs hablando, opinando sobre el tema, escribiendo textos que son reenviados por mails. El reclamo justo para muchos al ver ese espacio a las puertas de la extinción. Y claro, el motivo para múltiples reflexiones o elucubraciones que van desde el clásico “este tipo de cine es para serranos” o que “Guayaquil no se merece algo así”, qué se yo. Un artículo algo interesante es el que escribe X. Andrade, que desde lo biliar hacer la reflexión más importante de todas, aunque no con estas palabras: esto ya se veía venir.

Y no quería opinar hasta darme una vuelta por Guayaquil y conversar con algunas personas para que me dieran sus impresiones e incluso ver lo que pasaba en el sitio donde las papas queman. Desde “los que reclaman son los mismos de siempre, los que si se trata de reprochar el TLC, pues salen a las calles” (una opinión muy de derecha, como asumo a Guayaquil, no puedo evitarlo), así como “Es inconcebible que una administración como la que tiene el Banco Central en Guayaquil (quienes en realidad son los propietarios del espacio) deshaga el último espacio de verdadera cultura en la ciudad”.

En realidad no es tan distinto lo que veo en los diarios y lo que me han dicho.

Pues mucho han reclamado a la Dirección Regional del Banco Central, con o sin razón, no me interesa eso. A esta altura se pueden tener ciertas ideas y lanzar acusaciones, pero creo que no conducen a nada… porque el daño está ‘in situ’. El hecho palpable es que se ha tratado de un proyecto, como muchos acá, cuyo presupuesto parece no alcanzar o no se lo quiere hacer alcanzar, sean las causas que sean (yo dudo de los presupuestos estatales, o se los infla o se los reduce, pero algo se hace con ellos). Sí sé que es tonto emprender proyectos sin saber cómo financiarlos o para luego desfinanciarlos. Para mí todo se reduce a que confiar en el Estado o en sus organizaciones como gestores de algo cultural es algo estúpido, anacrónico y hasta ingenuo.

Recuerdo mi época de periodista en El Comercio, cuando me tocó cubrir la ya inauguración de lo que era el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo, el MAAC, en época de Lucio Gutiérrez como Presidente. El costo, si no me equivoco fue de 20 millones de dólares, mucho dinero, digamos. Al poco tiempo el equipo que dirigía la museografía del MAAC fue despedido, y se armó otra de las tantas discusiones públicas sobre cómo es administrado el MAAC, incluyendo el cine y todo lo que se hacía, que tenía su punto más alto en las comparaciones entre la administración actual y la anterior: Mariela García y Freddy Olmedo, respectivamente. Esa lucha continúa hoy en día. Bandos formados, detrás de ideas.

Es obvio que los cambios de administración tuvieron su justificativo en lo económico, en lo que se quiso y no se quiso hacer. Insisto, ¿qué puede hacer el Estado con una serie de espacios culturales bajo su administración? Nada.

Y listo. Me dirán que hay que exigir que el Estado se preocupe por la cultura de la gente y digo, claro, tiene que hacerlo, pero no es justo esperar maravillas, así como tampoco es justo que se cierre una sala de cine como se la conocía porque quizás a alguien no le dé la gana. En su momento surgieron en Guayaquil veedurías ciudadanas que buscaban ser observadoras de las actividades y manejos culturales que se hacían en la ciudad. La perspectiva continúa, así como los problemas. No voy a recopilarlos porque de esa manera este sería un post sin fin.

Estas veedurías, con gente a las que conozco, aprecio, estimo y respeto, se han encargado también de revisar el llamado a concurso para los nuevos administradores de la sala de cine. Hay dos instituciones opcionadas, en medio de reclamos por errores en las bases, Cefocine y ESPOL (la primera es una organización que trabaja por la comunicación de niños y jóvenes de escasos recursos y que ha tenido bajo su responsabilidad el manejo de festivales de cortometrajes –si no me equivoco-; la segunda es una universidad local) y ahora se pide que se haga una vez más el llamado para evitar esos errores.

La situación sigue y el hecho es que parece que el cine ‘arte’ desaparecerá de esa sala.

Y si bien no es justo, tampoco es un problema grave. En su reciente visita a Ecuador, Jorge Lanata, hablaba a un auditorio sobre periodismo, cuando un joven lo interrumpió y le preguntó: ¿Cómo podemos hacer los que estamos a punto de salir de la Universidad si los medios que existen son un desastre y no nos va a quedar más que trabajar en ellos? La respuesta fue sencilla, directa y algo que muchos no están acostumbrados a escuchar: “Pues crea tu propio medio y ya”.

Guayaquil ha desarrollado una criticidad sobre la cultura bárbara, el problema es que esa actitud de veeduría es la que está presente. El reclamo y rechazo. Me pregunto, ¿qué esperaban todos aquellos que reclaman lo del cine, que en su mayoría han sido los que han reclamado casi todas las decisiones tomadas por esa institución en Guayaquil en los últimos años? ¿Algún milagro o comprensión? Creo que el siguiente paso no es exigir que se rescate ese lugar que creo estuvo perdido desde siempre. Quizás cuando se acabe el contrato con el Ochoymedio podamos saber la interna en el manejo del MAAC y de seguro sabremos una razón concreta…

El siguiente paso, y creo que el ITAE ya lo viene haciendo, supone abrir otros espacios de cine arte. Con esa energía que manejan quienes rechazan y hacen públicas apariciones en vigilias y en medios hablando sobre el rescate del MAAC Cine, se puede hacer cosas más interesante y supongo que en lugar de rechazar el fin de un lugar lo mejor sería ir al siguiente paso, ese paso que todavía siento que falta y que es organizar algo más. A Rey muerto, rey puesto. Parece que el 2008 es el año para que aparezca otro de esos reyes.

6 comentarios en “El fin del año y el fin del cine

  1. Yo fui asidua al MaaC sus dos primeros años, sinceramente desde el año pasado que me cambié de casa y me queda lejos y como siempre casi iba sola (siempre me gustó eso del Maac, el único cine aquí donde te encuentras mucha gente sola y nadie te mira raro) con la paranoia a la delincuencia y eso, deje de ir tanto…es más este año si fuí 7 veces es mucho. También debo admitir que ahora en copias de DVD encuentro muchas de las películas que pasan ahí, sucumbí a los piratas.

    Me he sentido un poco culpable con esto del cierre, porque pienso que si capaz hubiera ido más veces estos últimos meses hubiera ayudado en algo…pero ni modo, como dices tú…deberemos apoyar cualquier otra iniciativa que parezca sincera y original y nos permita seguir disfrutando de ese cine “diferente”.

    felíz año….

  2. Yo fui asidua al MaaC sus dos primeros años, sinceramente desde el año pasado que me cambié de casa y me queda lejos y como siempre casi iba sola (siempre me gustó eso del Maac, el único cine aquí donde te encuentras mucha gente sola y nadie te mira raro) con la paranoia a la delincuencia y eso, deje de ir tanto…es más este año si fuí 7 veces es mucho. También debo admitir que ahora en copias de DVD encuentro muchas de las películas que pasan ahí, sucumbí a los piratas.

    Me he sentido un poco culpable con esto del cierre, porque pienso que si capaz hubiera ido más veces estos últimos meses hubiera ayudado en algo…pero ni modo, como dices tú…deberemos apoyar cualquier otra iniciativa que parezca sincera y original y nos permita seguir disfrutando de ese cine “diferente”.

    felíz año….

  3. De lo que entiendo NO se cierra el Maac Cine, simplemente se cambia el “concesionario”. ¿Sólo el 8 1/2 puede traer buenas películas? ¿No se le puede dar oportunidad a otros grupos? ¿Por qué?

    Hay una reducción del presupuesto asignado, pero no creo que sea insuficiente para trabajar. De lo que conozco el Maac Cine estaba semivacío la mayor parte del tiempo, ¿falta de difusión? ¿falta de interés de los guayaquileños?

    Fátima Quishpe A.

  4. De lo que entiendo NO se cierra el Maac Cine, simplemente se cambia el “concesionario”. ¿Sólo el 8 1/2 puede traer buenas películas? ¿No se le puede dar oportunidad a otros grupos? ¿Por qué?

    Hay una reducción del presupuesto asignado, pero no creo que sea insuficiente para trabajar. De lo que conozco el Maac Cine estaba semivacío la mayor parte del tiempo, ¿falta de difusión? ¿falta de interés de los guayaquileños?

    Fátima Quishpe A.

  5. fui unas 3 veces (nada más) al Maac Cine en lapsos separadísimos y vi a los mismos 3 o 4 “comprometidos” con sus lentes y la mano al mentón (gente con horario flexible diría yo)…

    lo que dices es muy cierto, y creo que tus conclusiones son tan claras por el hecho de ver todo desde fuera… Guayaquil sigue siendo el mismo lugar “lamparoso” cuando es hora de reclamar, todos se sienten victimas, pero no han hecho nada por cambiarlo, osea, si hubiéramos asistido masivamente a todas las funciones, hasta el punto de que se necesite otra sala, otro mercado, pues todos tendríamos la absoluta razón para reclamar…

    en el reino de la piratería facturada será complicadísimo surgir con una sala como el Maac que se las arregle monetariamente, y no se toca crear la escena, todas las escenas, no existe nada… muchas ganas, muchas voces, mucho impulso inicial, pero la importante presencia escasea.

  6. fui unas 3 veces (nada más) al Maac Cine en lapsos separadísimos y vi a los mismos 3 o 4 “comprometidos” con sus lentes y la mano al mentón (gente con horario flexible diría yo)…

    lo que dices es muy cierto, y creo que tus conclusiones son tan claras por el hecho de ver todo desde fuera… Guayaquil sigue siendo el mismo lugar “lamparoso” cuando es hora de reclamar, todos se sienten victimas, pero no han hecho nada por cambiarlo, osea, si hubiéramos asistido masivamente a todas las funciones, hasta el punto de que se necesite otra sala, otro mercado, pues todos tendríamos la absoluta razón para reclamar…

    en el reino de la piratería facturada será complicadísimo surgir con una sala como el Maac que se las arregle monetariamente, y no se toca crear la escena, todas las escenas, no existe nada… muchas ganas, muchas voces, mucho impulso inicial, pero la importante presencia escasea.

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