¿Ser francés está pasado de moda?

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Hace algunos años había una promo en MTv que era fabulosa. Una de esas cosas post 90 que todavía mantenía una calidad exagerada, que hoy ha caído en el absolut vacío de la ineficacia. Era un muñeco subversivo como él solo, que era capaz de insultar a todo el mundo, Bono incluido, y resultar gracioso en pleno intento.
En una de esas promos, ‘Simón Dice’, el muñeco hablaba sobre los franceses y decía: “Los franceses están pasados de moda (…) Si tú eres francés, eres una mierda”. Y bueno, no te quedaba más que reírte, porque a pesar del absurdo, resultaba muy gracioso de la manera en que lo hacía. De un momento a otro desparecieron estas promos, pero gracias a Dios nuestra memoria colectiva se llama hoy youtube y podemos revisar una y otra vez las estupideces de otras épocas.

Bueno, he recordado a este muñeco gracias al blog de Iván Thays, donde leí la controversia que se ha armado con un artículo de la revista Time en el que habla de la decadencia de la cultura francesa, como eje de lo que por mucho tiempo fue el movimiento cultural del mundo. Y bueno, más allá de reseñar lo que por lógica se debería producir en el desarrollo de una civilización, que en su momento caerá (la inevitable decadencia), el artículo es tan malo en sus afirmaciones como realista. Lo explico.

Es obvio que deba darse una caída de una ‘potencia’ pues las cosas que tienen que ver con el ser humano tienden al movimiento. Somos el gran tiburón blanco, y si no existiera esa posibilidad, nos ahogaríamos. El asunto es que la cultura francesa, según los datos que el propio artículo presenta que sirven para corroborar el tema, se ha encargado de convertirse en una burbuja y eso ha imposibilitado que el arte francés tuviera un mayor impacto del posible. Algo que extrañamente se ha dado en un país con grandes subvenciones para la práctica del arte, aunque no resulta tan extraño porque en esa defensa de lo propio se corre el riesgo de no entrar en contacto y conversaciones con el resto del mundo. Algo en lo que estamos muy acostumbrados en Ecuador.

Houellebecq, uno de esos que sí se leen por acá

Ahora, el problema de tal precisión es que coloca como contraposición a la cultura francesa el éxito de lo que se produce en Estados Unidos, claro, en boca de los propios entrevistados. Y eso sí que es ‘mear fuera del tarro’. “A more difficult task will be to change French thinking. Though it is perilous to generalize about 60 million people, there is a strain in the national mind-set that distrusts commercial success. Opinion polls show that more young French aspire to government jobs than to careers in business. “Americans think that if artists are successful, they must be good,” says Quemin. “We think that if they’re successful, they’re too commercial. Success is considered bad taste.”, se lee en el artículo firmado por Grant Rosenberg.

Y por supuesto, esas contraposiciones son ridículas y hasta fuera de foco. Algo que notó Bernard-Henry Levi en el artículo que escribió en The Guardian, como respuesta. Define una serie de axiomas que destrozan las argumentaciones del Times, pero sin dejar de evidenciar que desde luego hay un problema con la cultura francesa, pero legar a añorar tiempos perdidos es otra cosa. Escribe. “Axiom one: The good health of a culture (here, French culture) is measured by the degree of curiosity that it excites at the heart of the dominant culture (today, that of the United States). A culture which does not interest Americans is intrinsically a weak culture. A work of art which does not find a maximum response in America is a work without importance. It follows, for example, that a good film is a film that can and must be remade. Better still, the really good films are those, and only those, that Hollywood has already remade, and secretly owns. That is why the author finds nothing to save in the field of contemporary French cinema but the distressing Taxi series by the mass-producer of Gallic cinema, Luc Besson”.

Bueno, también le da a Besson, con algo de razón.

Pero es sin duda es la postura de J F Fogel la que me parece acertada, directa y producente con lo que se va desarrollando en esta parte del planeta. Habla de cómo el marketing está convirtiendo a obras francesas en obras imprescindibles, sin ser necesariamente las mejores.

“Esta es la literatura de hoy en Francia. Un trabajo de marketing directo para la promoción de un pobre producto. Ni en un sueño se puede escribir lo que publicó El País la semana pasada a propósito de la Feria de Guadalajara: la literatura latinoamericana se asoma al balcón de otro «boom». Al pasar por Guadalajara tuve la sensación de que sí, era verdad, algo se mueve en el mundo hispanohablante. En Francia, todo lo contrario: llevamos más de un año encerrados con un erizo”.

Amelie Nothomb, otra de esas exportaciones francesas

Entonces, ¿será verdad que ser francés es una mierda?

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