Escatología literaria y el ojo sangrante

Leí ‘Historia del ojo’ de Georges Bataille en marzo, mientras esperaba que en el centro de movilizaciones del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas me dieran mi nuevo carné militar para poder salir del país. La energía eléctrica se fue cuatro veces, pasé toda la mañana ahí y sentado en el suelo (había demasiada gente y no se podía ocupar ningún asiento) tomé el libro que una ex novia me había prestado y empecé a leerlo. ¿Por qué? Porque había un prólogo de Mario Vargas Llosa que me pareció impresionante y que de manera necesaria me hizo fijar en esa novela que Bataille escribió como consecuencia de sus sesiones psicológicas, la publicó bajo seudónimo (Lord Auch) y no fue hasta su tercera edición, en 1967, ya muerto su autor, que apareció con su nombre.
No he podido encontrar ese prólogo en otro lado, lo que es una lástima. La novela al parecer no es reeditada todavía por la gente de Tusquets y su colección de literaruta erótica ‘La sonrisa vertical y eso es un problema, pues he intentando comprarla y nada (haciendo clic acá la pueden bajar desde la web, en formato .pdf). Pero en el fondo queda siempre el daño que una publicación puede hacer y en ese caso ‘Historia del ojo’ es la prueba de cómo la escatología puede tener el carácter de misticismo necesario para convertirse en trascendencia… Ese proceso en el que la observación le da todo el carácter místico al salir de la represión.

grabados de Hans Bellmer que ilustran la edición de Tusquets

Así, la historia de esos chicos libertinos (Simona, Marcela y el narrador masculino), que practican el acto del amor en cualquier lado y cómo posibilidad de existencia (incluso llevados al extremos fisiológico de llegar al clímax justo en el momento de las deyecciones líquidas – vaya los eufemismos para decir orinar) y de trasgresión resulta convertirse en una propuesta en la que el autor intenta explicarse, pues la escribió entre 1927 y 1928, cuando estaba en plena serie de sesiones analíticas. Y la crisis moral de Bataille está más que evidenciada en esas páginas, que provocan no necesariamente rechazo pero en cierta medida sí suelen ser de difícil digestión y no porque la moral religiosa o no esté en el lector, sino por lo que Vargas Llosa ha definido con cierta concisión en un artículo que publicó en Letras Libres en 1979: “Bataille escribía ‘mal’ a propósito. Nunca consideró la claridad expositiva una virtud: sostuvo, más bien, que la literatura, es decir el cultivo de la forma, traicionaba inevitablemente el pensamiento y que por eso él prefería “ser poco inteligible antes que inexacto”. Esta convicción -que, por fortuna no siempre respeto- hizo daño a sus textos creativos, novelas y poemas”. Pero esto no hay que tomarlo tan literal, porque un ejercicio de lectura bien articulado te permite llegar a elementos interesantes. El acto del orgasmo acompañado por una disfunción de los esfínteres contradice, creo la naturaleza fisiológica del organismo humano, porque es simultáneo… por eso es sencillo percibir esa necesidad de desconocer el acto que hace humano al ser. Por eso el ojo y todas esas referencias a las concavidades que lo sostienen son tan importantes para no sólo hablar de observación, sino de ceguera en cierta medida. Es una postura moral de Bataille, en medio de la necesidad de transgredir hasta en las acciones que narra. El final de la primera parte de la novela es de una maestría inigualable, a la vez que puede ser visto como un acto repulsivo y profano por muchos, pues la relación con lo religioso es clara… Pero tampoco puede ser concebido como algo así de gratuito… hay más, más…

Esa segunda parte de naturaleza ‘biográfica’ es tan portentosa que nos da las razones del texto (pero no es tan así). Hay que leer ‘Historia del ojo’ y entender cómo la escatología no sólo es dadora de sentidos, sino que puede ser maniobrada de tal manera que el significado va a depender del ojo con que se la mire.

El señor Bataille

Este artículo en Página12 da más lecturas sobre esta obra.

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2 comentarios en “Escatología literaria y el ojo sangrante

  1. Estoy leyéndolo con gran interés. Gracias, muchacho.
    Te comento una anécdota: Cuando leía el post, estaba en el msn Rumel, y, por un momento, creía que estaba leyéndolo a él. Sólo un momento. Ambos sois de una precisión cortante y tenéis unas dotes inigualables para la transmisión de lo que leéis.
    Un abrazo

  2. Estoy leyéndolo con gran interés. Gracias, muchacho.
    Te comento una anécdota: Cuando leía el post, estaba en el msn Rumel, y, por un momento, creía que estaba leyéndolo a él. Sólo un momento. Ambos sois de una precisión cortante y tenéis unas dotes inigualables para la transmisión de lo que leéis.
    Un abrazo

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