Hey, Mr. Tambourine Man!

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Pablo Gianera ha escrito una nota que no puede ser catalogada de otra manera que hermosa. Sí, hermosa. Creo que nunca había leído con tanta propiedad un texto que recapitulara la belleza en la lírica de Dylan. El gran Robert Zimmerman, el que muchos quisieran que sea un Nobel de Literatura por esa capacidad que tiene por hacer de una canción una cosa más allá de cualquier identificación. Elevar el sonido de las palabras a ese espacio que no tiene definición es un acto de simple divinidad. Bob Dylan es divino.

La nota de Gianera, que publicara el sábado en La Nación, de Argentina, contiene en sí reflexiones de otros. Es más un trabajo de recolección de datos y de ubicación de los mismos, lo que no le quita hermosura a su intención. Quizás le agrega el extra que da regocijo cuando te dedicas a escribir de alguien que adoras. Disfrutas y dejas que otros disfruten.

Escribe: “¿Por qué los poemas que hacen las canciones de Dylan son tan buenos? Esa es la pregunta que se hizo, y respondió con imbatible maestría, el crítico inglés Christopher Ricks -profesor, aunque ya retirado, de las universidades de Cambridge y Boston- en Dylan s Visions of Sin , el libro más brillante que se haya escrito sobre las letras del autor de “Blowin in the Wind”. En línea con los requisitos de otro crítico, William Empson, Ricks se propone no tanto constatar que los poemas son buenos sino mostrar cómo es que llegaron a serlo. A lo largo de la visita apasionante a los siete pecados capitales que propone el título, Ricks teje un entramado de las citas -deliberadas o involuntarias- y de las referencias ocultas que recorren, como vetas, sus poemas, desde John Donne y Lord Byron hasta Philip Larkin. Dylan posiblemente sea uno de los poetas en lengua inglesa con mejor oído desde el victoriano Alfred Tennyson y, como observa agudamente Ricks, uno de los grandes rimadores de la historia de la literatura en su lengua. Los ejemplos son numerosos, pero bastaría decir que los pares skull (“calavera”) y Capitol (“Capitolio”), de la canción “Idiot Wind” en el disco Blood on the Tracks (1975), sense (aquí “sentido común”) y coincidence (“coincidencia”) de “It s All Over Now, Baby Blue”, o crave (“deseo”) y grave (“tumba”), de “Someday Baby” en Modern Times exceden por completo las meras exigencias de consonancia de un canción y arman unidades de sentido tan asombrosas como imprevistas, hechas de la colisión productiva entre el sonido y el sentido”.

Es un trabajo de oyente, de lector, Dylan es un músico que de no ser por Woody Guthrie no se hubiese animado a hacer lo que hizo, eso queda claro. Dylan ha hecho lo que la poesía ha dejado de hacer: transformarse en melodía en las cabezas de las personas. Llevarla a sus vidas. Ese es el sentido de grandeza de este judío que en un momento se hizo cristiano y luego volvió al judaísmo, de este músico de quien Lennon renegó en ‘God’, de este Travelling Wilbury. La belleza de Dylan radica en que era un lector, en que se influenció por la literatura y no sólo de la música. Por eso él sí influyó, porque le dio la posibilidad a la música de tener mejores letristas. Sin duda, la revolución más exitosa en la música popular es la de él. Alguna vez leí que Elvis liberó el cuerpo, los Beatles la música, pero Dylan liberó la mente… y no hay claridad más diáfana que esa.

Por eso coloco el ‘Modern Times’ o corro a ver el “Don’t look back”, o el documental que hizo Scorsese sobre él, el genial “No direction home”, y me alisto a sonreír. La belleza arranca esos movimientos en el rostro, y te devuelve la vida.

4 comentarios en “Hey, Mr. Tambourine Man!

  1. Pero si has visto en el documental de Scorcesse, como Dylan dice que al principio escribía cualquier tonteras que se le ocurriera…incluso me da la impresión de que se sorprendía del “meaning” que otros encontraban en sus lyrics. Esto era en sus épocas más tenaces cuando andaba con Joan Báez de arriba para abajo….Supongo con el tiempo ya le puso más cabeza.

    Qué cool que es un tipo que se puede dar el lujo de decir eso.

    Y su último disco sigue tan bueno.

    Nunca me voy a perdonar como hace 12 años re-vendí una entrada para verlo porque al día siguiente tenía un final de economy. Qué tan burra pude ser para perderme a mi poeta favorito…por suerte con el tiempo aprendí que la economía vale huevo al lado de la literatura y la música.

  2. Pero si has visto en el documental de Scorcesse, como Dylan dice que al principio escribía cualquier tonteras que se le ocurriera…incluso me da la impresión de que se sorprendía del “meaning” que otros encontraban en sus lyrics. Esto era en sus épocas más tenaces cuando andaba con Joan Báez de arriba para abajo….Supongo con el tiempo ya le puso más cabeza.

    Qué cool que es un tipo que se puede dar el lujo de decir eso.

    Y su último disco sigue tan bueno.

    Nunca me voy a perdonar como hace 12 años re-vendí una entrada para verlo porque al día siguiente tenía un final de economy. Qué tan burra pude ser para perderme a mi poeta favorito…por suerte con el tiempo aprendí que la economía vale huevo al lado de la literatura y la música.

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