El Nobel se cocina y los olvidos voluntarios

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Este jueves ya amaneceremos en este lado del planeta con la noticia sobre el nuevo Premio Nobel de Literatura. La decisión está tomada y sólo es cuestión de escuchar qué es lo que puede pasar. Diario La Nación hace una nota interesante sobre el proceso de selección de los candidatos y del ganador, dice: “El Comité Nobel posee un selecto grupo de corresponsales en todo el mundo que se encarga de enviar sugerencias, noticias e informes de lectura sobre escritores que podrían integrar la lista de candidatos. Ese grupo trabaja con un método de delegación y un sistema de cruce de informaciones, destinado a evitar manipulaciones. Cada reporte es verificado ante otras fuentes y debatido. Toda esa documentación es estrictamente confidencial.

El comité desecha todas las postulaciones presentadas por el propio candidato. Es inútil hacer un viaje a Estocolmo para hacer lobby ante los miembros del comité. Tampoco se aceptan libros enviados por las editoriales o por sus autores y, mucho menos, regalos.

El 31 de enero, cuando cierra el plazo de inscripciones, el comité realiza una primera selección entre unas 2000 cartas recibidas. De ese total, queda un lote inicial de 200 candidaturas. A partir de ese momento comienzan las evaluaciones a cargo del comité, que se reúne en la sede de la Academia, un edificio del siglo XVIII contiguo al palacio real, en el corazón del centro histórico de Estocolmo.

Al término de la primera fase de selección, que se extiende hasta mayo, sólo restan 5 o 10 aspirantes”.

Entre junio y agosto, los miembros de la Academia leen la obra de los nominados. Eso reduce la lista a 3 candidatos, cuyos nombres son discutidos durante septiembre. De no llegarse a un voto unánime, se realiza una votación que determina al ganador. Las argumentaciones son gistradas y mantenidas en estricto secreto por 50 años.

La nota de La Nación, preparada en base a datos de Lars Rydquist, director de la biblioteca de la Academia Sueca, quien insiste en algo interesante: “Para saber por qué nunca se premió a Jorge Luis Borges -comentó- habrá que esperar que haya transcurrido medio siglo desde su última candidatura”… Ese año será el 2035.

Lars Rydquist


Las apuestas han empezado a darse, según lo cuenta Iván Thays en su weblog. Entre los beneficiados con estas suertes aleatorias están Claudio Magris, Phillip Roth, Amos Oz, Milan Kundera, Thomas Pynchon, el propio Murakami y un clásico latinoamericano en estas listas: Mario Vargas Llosa, de seguro rechazado por criterios políticos y no enteramente literarios… ya sabemos cómo son esos asuntos.

Y no es de extrañarse, sobre todo cuando me topo con declaraciones tremendas de Vargas Llosa en las que defiende el liberalismo económico con mucha integridad, y que para muchos pueden resultar terribles y hasta inhumanas, pero son todo lo contrario: Y bueno, si lo ven de derecha, ahí ustedes…. hay muchas realidades humanas que no responden a dicotomías ridículas:

Yo creo que el liberalismo es realista pues parte de unos hechos muy concretos respecto al ser humano y a la naturaleza humana. A muchos de nosotros que estamos todavía muy impregnados de romanticismo nos cuesta trabajo aceptar, por ejemplo, que somos seres profundamente egoístas, profundamente centrados en el interés particular. Me parece que montar enteramente una organización de la sociedad partiendo del principio básico del altruismo generalmente nos lleva a la irrealidad, a una ficción. El liberalismo parte de una realidad mucho más pedestre y para muchos deprimente: que hay unos intereses personales muy relacionados con el egoísmo, no con el altruismo, que determinan, si no en todos los casos, en la mayoría de ellos, la conducta de los seres humanos. Entonces es preferible reconocer la sociedad partiendo de esa realidad en vez de partir de la irrealidad de creer que los seres humanos funcionan por idealismo, por altruismo o por generosidad. En la mayor parte de los casos, los seres humanos tienen intereses, defienden posesiones o derechos. Ésa es básicamente la idea liberal que provoca más rechazo. Por eso se dice que es un sistema egoísta e individualista. Pero si se crea un sistema en el cual una persona, defendiendo esos intereses, es creativa y se siente estimulada a producir y a crear riqueza, actuando bajo unas reglas de juego que sean equitativas, que no permitan a una persona abusar de las demás, al final se va creando un patrimonio, una prosperidad, un progreso que revierte sobre el conjunto de la sociedad. Ahora, yo creo que esas reglas de juego indispensables solamente pueden existir si existe una democracia, si existe una legalidad, si existe una justicia independiente del poder político y del poder económico. Eso es fundamental. Pero la democracia en sí misma no crea prosperidad. La democracia defiende los derechos humanos. Crea un clima de libertades que permite que los gobiernos sean fiscalizados, que haya renovación de los poderes políticos, pero por sí misma no crea prosperidad. Sólo el mercado y la competencia la crean. Ésa es la lección de la historia. La prosperidad es consecuencia de un comercio en el cual se ofrecen ciertos servicios y ciertos productos a un mercado de consumidores. En esta competencia es donde va surgiendo la riqueza. Creo que éste es el principio fundamental del liberalismo en lo económico. Eso para mí es absolutamente inseparable de la libertad, la legalidad, el sistema de consensos y de contrapesos. En general lo que representa el liberalismo es algo que está muy alejado de los grandes prototipos sociales románticos, y por eso yo creo que provoca tanto rechazo”.

Y así Vargas Llosa pierde el Nobel, pero gana en individualidad… y eso es más respetable.

6 comentarios en “El Nobel se cocina y los olvidos voluntarios

  1. Hola, Eduardo.

    Has tocado un punto interesante y del que no se habla: la satanización de los autores por su ideología política. Como el mito de la cultura nacional en los países de América Latina, como bien dice Iván Carvajal, fue creado por la izquierda, hay autores que por su posición ideológica o libre elección de prioridades (que no son las del “partido”), se quedaron al margen de la Historia. Pienso en Pablo Palacio, Alejandro Carrión, José Alfredo Llerena, Raúl Andrade, entre otros grandes escritores ecuatorianos, miserablemente olvidados -algunos ya fueron valorados, otros continúan en el ostracismo- porque no pensaron como ellos, ni escribieron “literatura proletaria”¿?, ni se convirtieron en “indigenistas”.

    Esas son las paradojas, esas son las injusticias. Pero como tú bien dices, la integridad, la coherencia y la calidad es lo que basta.

    Abrazos

    Ángel Emilio Hidalgo.

  2. Hola, Eduardo.

    Has tocado un punto interesante y del que no se habla: la satanización de los autores por su ideología política. Como el mito de la cultura nacional en los países de América Latina, como bien dice Iván Carvajal, fue creado por la izquierda, hay autores que por su posición ideológica o libre elección de prioridades (que no son las del “partido”), se quedaron al margen de la Historia. Pienso en Pablo Palacio, Alejandro Carrión, José Alfredo Llerena, Raúl Andrade, entre otros grandes escritores ecuatorianos, miserablemente olvidados -algunos ya fueron valorados, otros continúan en el ostracismo- porque no pensaron como ellos, ni escribieron “literatura proletaria”¿?, ni se convirtieron en “indigenistas”.

    Esas son las paradojas, esas son las injusticias. Pero como tú bien dices, la integridad, la coherencia y la calidad es lo que basta.

    Abrazos

    Ángel Emilio Hidalgo.

  3. Gracias por la visia, Ángel Emilio…

    En realidad es un tema que nos remite al ao del redesubrimiento y de entender que la calidad de la obra trasciende a las posibilidades del hombre detrás de esa calidad…

    De ser así muchos serían aabados…

    Y oro nombe para tu lista: Humberto Salvador… no existe anda más encantador que “En la ciudad he perdido una novela”…

    Saludos

  4. Gracias por la visia, Ángel Emilio…

    En realidad es un tema que nos remite al ao del redesubrimiento y de entender que la calidad de la obra trasciende a las posibilidades del hombre detrás de esa calidad…

    De ser así muchos serían aabados…

    Y oro nombe para tu lista: Humberto Salvador… no existe anda más encantador que “En la ciudad he perdido una novela”…

    Saludos

  5. por lógica, el creador, el verdadero, debe ser alguien que piense con autonomía, rigurosidad y creatividad; lo contrario es ser simplemente un repetidor de lo que piensa la mayoría y muy poco más.
    Ejemplos hay miles sobre la ceguera, o mala fe, de una crítica que más tenía de política que de literaria. Pero el escritor genuino seguirá impasible y hará frente a cualquier tormenta, egoísmo o prepotencia, porque ese es su destino.

  6. por lógica, el creador, el verdadero, debe ser alguien que piense con autonomía, rigurosidad y creatividad; lo contrario es ser simplemente un repetidor de lo que piensa la mayoría y muy poco más.
    Ejemplos hay miles sobre la ceguera, o mala fe, de una crítica que más tenía de política que de literaria. Pero el escritor genuino seguirá impasible y hará frente a cualquier tormenta, egoísmo o prepotencia, porque ese es su destino.

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