Género, literatura y good old friends

en medio de una disertación en Guayaquil

Las perspectivas se vuelven sumamente interesantes cuando discutes los alcances de la novela, o lo que es una obra escrita por mujeres o por hombres. No lo sé, precisiones sobre esas ideas se me vinieron a la mente luego de formar parte de ese encuentro, diálogo o conversación mantenida en Ojos de perro azul, un bar ubicado en plena zona rosa de Guayaquil que funcionó como centro de operaciones para la Sociedad de Fomento a la Lectura. ¿La excusa? Hablar de ‘La loca de la casa’, de Rosa Montero.

Y es que luego de algunas precisiones, desde la calidad humana y periodística de la autora (sigo creyendo que la distancia entre periodismo y literatura es cada vez mayor), hasta el juego de lo lúdico que está presente en ‘La loca…’, me quedé pensando en muchas opciones dentro de la idea de la novela. En realidad, ¿qué es la novela? ¿Es un ‘En busca del tiempo perdido’ escrito en el siglo XXI?… sí, claro. Hoy con tanta inmediatez será posible leer algo así, o alguna obra de Tolstoi. Pues supongo que cada época tiene su lectura característica, su expresividad narrativa y sus requerimientos de ficción. Pero en definitiva lo que creo es que todo libro, por más que las definiciones ya sean cosas anacrónicas, es una novela. Trato de leer todo desde esa perspectiva. Para mí ese es el trabajo del narrador. Salvo que sea una obra de evidente manifestación lírica o un libro de cuentos de reducido tamaño y sin relación entre sí. En definitiva, en plena etapa de relatividad teórica, prefiero avocarme por un concepto que sintetiza todo y le da una validez monumental a la idea de la narración: Todo es novela.


emocionado, diciendo alguna burrada

Hasta un libro de ensayos puede ser una maravillosa demostración de lo que puede ser la novela como algo totalizador.

Más allá de eso y de que al día siguiente de toda esa reflexión un ‘alma pura’ en Quito me explicaba que la novela estaba muerta porque sería una tontería leer a Proust (bueno, la tontería puede venir de almas nobles, de seguro, sobre todo cuando te invitan a probar sustancias que me harían entender el verdadero sentido de la vida…), la seguridad está en que la novela, a más de ser un género urbano, como lo concilia Montero en su libro, para mí es un género humano y eso sintetiza toda posibilidad de las narraciones. Y ni hablar cuando el que escribe es una mujer o un hombre… en definitiva las obras que trascienden son aquellas que hablan de la naturaleza humana desde alguna postura, y no aquellas que se cierran en hablar de uno de los géneros en particular (me refiero al hombre o mujer), porque eso simplemente es negar la calidad por la calidad (que no es potestad de un género) y suponer que esta época de expresiones políticamente correctas, la literatura sea cuestión de hombres o de mujeres, más no de individuos.

Por eso, la experiencia de la novela no sólo es un acto que se provoca y determina en la soledad, sino en el hecho de encontrarte con buenos amigos. Como esos viejos buenos amigos que reencontré en este viaje a Guayaquil, con la misma sensación: pueden pasar meses y kilómetros de distancia, pero la relación es la misma, como si nada la hubiera interrumpido.

Viejos amigos retomando la amistad

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2 comentarios en “Género, literatura y good old friends

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