Un héroe de la clase trabajadora contra Estados Unidos

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John Lennon llega a Nueva York en 1972, luego quizás de cansarse de la situación en Inglaterra, quizás por los altos impuestos que debía pagar, quizás porque le dio la gana. Y cayó en Estados Unidos, en la capital del mundo, en la ciudad que nunca duerme, en el centro de la movida. Casi como si la ciudad lo llamara, y esa atracción fuese algo inevitable.

Y es esa atracción la que se convierte en el detonante para una militancia que significó una persecución hacia el artista y su también artista esposa Yoko Ono, que en definitiva buscaba echar al cantante del suelo estadounidense.

‘The US vs John Lennon’, de David Leaf y John Scheinfield, es el documental que se centra en esa experiencia (traumática o no para el ex beatle) en la que todo un servicio de inteligencia y un Gobierno veían en el artista una figura de peligro, por aquello que él mismo había construido: la posibilidad de generar discusiones y comentarios pacifistas, antibélicos, y en pro de los derechos humanos, utilizando aquello que tenía a la mano… la fama.

Sí, Lennon quizás ha sido el único artista masivo, a un nivel internacional, en apostar por las declaraciones y la participación directa en pro de algo en particular. Una postura ideológica manifiesta, que no tenía miedo de compartir… en cierta medida. Y es en ese sentido que el documental busca construir ese por qué de Lennon, qué lo movía, de dónde nacía esa rebeldía que en su momento se transformó en un humanismo por excelencia, para luego derivarse a la participación directa con movimientos de izquierda (como las Black Panthers, de quienes incluso se tomó su eslogan y compuso el tema ‘Power to the people’) y luchar por causas específicas. Es quizás al final de sus días, y algo que se insinúa tangencialmente en el documental, una vez que le gana al servicio de inmigración de Estados Unidos el juicio que le seguían para deportarlo y recibe su ‘green card’, que Lennon abandona de cierta manera esa militancia patente y la vuelve en latencia, para esta vez enfocarse en su nueva percepción de la vida. Esta vez tenía una familia, un hijo con la mujer que amaba, y la posibilidad de abandonar todo era más que clara para él. Era un hombre feliz y es difícil dedicarte a rechazar las cosas cuando la felicidad te embarga.


Entonces Lennon es el rebelde juvenil que pasaba de escuela en escuela (no tanto así, pero la historia apócrifa lo pone de esa manera) o de salón de director y director, huérfano: padre que lo abandona siendo niño (dice la historia que la situación entre su padre y la madre se zanjó con un pequeño Lennon de 5 años a quien se le preguntó: ¿Con quién quieres vivir? ¿Con papá o con mamá? Él escogió a la madre), su madre muere en un accidente de tránsito cuando él era un adolescente (quizás la adulto más importante en su vida, de quien heredó ese sentido de humor tan inglés, signado por la ironía, además de quien obtuvo la música, pues ella tocaba banjo y le enseñó tocar a su hijo. Es más, la forma de tocar guitarra de Lennon recuerda mucho el estilo para banjo. El propio Paul McCarteney ha declarado en algunas ocasiones que uno de los mayores más sensacionales que pudo conocer fue la madre de John, quien hacía bromas con los chicos y participaba de sus travesuras) y le toca llevar sobre el sí el peso de las ausencias, quizás sea el de la madre el más fuerte sobre él. En el disco de 1968, ‘The Beatles’ (más conocido como el álbum blanco, Lennon aparece componiendo y cantando una de sus canciones más hermosas y dulce, ‘Julia’, dedicada a su madre).

El rebelde era inevitable y como lo dice en el documental “Crecí odiando a los policías, a los gobiernos, etc” (o algo similar). A través de la música encuentra su escapatoria, su salvación y también una nueva cárcel que le impedía ser él, el simpático y ocurrente, además del violento y hasta irreverente conversador (hay que escuchar la canción ‘Here Today’ de Paul McCartney, compuesta después del asesinato de Lennon, en donde lo define en pocas palabras de una manera delicada). Los Beatles fueron su mejor arma y trabajo y desazón también. Por eso canta “I’m a loser”, por eso grita ‘Help!’, y por eso se descontroló en pleno jaleo por la declaración famosa: Somos más populares que Jesucristo.

El documental utiliza esta polémica por ser la primera de las tantas que Lennon vivió. Y para ser primera fue muy intensa. Era 1966 y la situación mundial estaba fuerte, dura, el temor de la hecatombe nuclear, Vietnam… y por obligación contractual, Los Beatles estaban prohibidos de dar declaraciones sobre ese tipo de hechos. Eran simples entretenedores. Entonces John da esa declaración a un diario inglés, de lo más inocente, y empieza la cacería de brujas. Vemos en la película las imágenes de una rueda de prensa en Estados Unidos, junto a los otros tres beatles, en la que él se defiende, pide perdón, se burla, y se retracta, obligado también (ese dato lo pueden encontrar en el libro The Beatles, de Peter Brown y Steve Gaines, en el que se señala que ante la insistencia de los periodistas él debió decir: LO SIENTO. Y una vez que salieron del salón y entraron a un cuarto Los Beatles y allegados, Lennon rompió en llanto, incontrolable, y llegó a decir que jamás volvería a retractarse de tonterías). Esa video de archivo es impresionante. Lennon está nervioso y se siente atacado, parece estar frente al batallón de fusilamiento, y no le quedó más que la tregua para salir con vida.


Luego viene Yoko Ono, su matrimonio y luna de miel que se transforma en el famoso ‘Bed In’ por la paz. El ‘Bagism’ para promover la comunicación total, ellos dentro de una sábana, dando ruedas de prensa en la que pedían que lo importante no es lo de afuera, sino lo de adentro. Hasta el arribo a Montreal, en un nuevo Bed in, donde compone, canta y graba ‘Give Peace a chance’ junto a la bola de gente, entre ellas Tommy Smothers, el comediante y músico que toca guitarra junto a él, y Timothy Leary, ese gurú del LSD, bronceado como él solo podía estar ese día de 1969.

Ya el beatle se había vuelto loco, participaba abiertamente en manifestaciones antibélicas, compone ese himno de paz, y hasta crea una canción donde su postura humanista y existencialista está pura y lista, llana, y evidente. Uno de los méritos de ‘The US vs John Lennon’ es devolverle la carga anímica y el espíritu a una canción como ‘Imagine’, dándole contexto con imágenes de sufrimiento y destrucción, quitándole el polvo de los años y de la exposición desmedida que hoy sirve hasta para vender pasajes de avión, por ejemplo.

El loco beatle llega a vivir a Nueva York. Conoce a líderes de la izquierda considerada peligrosa, a activistas políticos como Angela Davis, Jerry Rubin y Abbie Hoffman y el FBI, dirigido por ese enfermo Edgar J Hoover, le pone el ojo encima y empiezan las persecuciones, los teléfonos intervenidos, y la presión por sacarlo del país. Todo esto es documentado por los realizadores gracias a declaraciones de algunos personajes del propio Gobierno de Nixon, como Gordon Liddy, y los archivos ya desclasificados del FBI sobre Lennon.

Así llega el concierto por la liberación de John Sinclair, un activista que fue puesto tras las rejas y condenado a 10 años por encontrarlo en posesión de dos pitos de marihuana. Ahí John canta el tema que le dedica a Sinclair y siendo la figura importante que era, según el documental, genera una ola de presión pública que termina con la liberación dos días después de Sinclair. Lennon significaba peligro.

Y la lucha sigue. Lennon era una herramienta para la izquierda y lo sabía, no era un imbécil. Incluso sabía que todo ese problema de migración, de deportación y de tortura psicológica a la que fue sometido era también otra herramienta de los conservadores de Estados Unidos. Quizás en medio de todo el caos entendió, y lo comenta en una declaración que aparece en la película, su participación en todo ese momento histórico (de lucha por derechos civiles, contra la guerra de Vietnam, entre otros), fue para tener contentos a ambos lados… mientras él se convertía en víctima.

Si bien su militancia fue un asunto de pocos años, extrañamente el documental ignora la que sea quizás su canción más comprometida y reaccionaria. ‘Attica State’ suena en la película, pero no es referida. Escrita luego de la masacre de presos en la prisión de Áttica, en Nueva York en el 71, en ese tema hay una crítica directa a los representantes del Ejecutivo, incluso peor que en la canción sobre John Sinclair. “Media blame it on the prisoners, but the prisoners did not kill/ Rockefeller pulled the trigger/ that is what the people feel” (Los medios acusan a los prisioneros/ pero los prisioneros no mataron/ Rockefeller apretó el gatillo/ Eso es lo que la gente siente). Nelson Rockefeller era el gobernador de Nueva York en ese momento.

El miedo toca su puerta, sin duda. Lennon se niega a participar en otros conciertos activistas por el temor al gobierno estadounidense, pero no deja de ser ingenioso. Crea junto a Yoko Ono el país ‘Nutopia’, sin territorio, sin nada, solo con gente, y cada persona es embajadora del país. Así pide que como embajadores de ese país, Estados Unidos y la ONU los reconozca y les dé inmunidad… Genial.

Y bueno, el cierre es simplemente hermoso. ‘Watergate’, Nixon fuera, entra Ford, fin de Vietnam y el juicio de Lennon es ganado por el cantante. El día que recibe el veredicto era su cumpleaños, el 9 de octubre, además de ser el día en que nace su hijo Sean. Su abogado lo recuerda, llama a John a decirle que ganaron el juicio y él le dice: “Te llamo luego, estoy llevando a Yoko al hospital”. A la madrugada suena el teléfono del abogado: “¿Hola? Soy John”. “¿John qué?”, le pregunta el somnoliento abogado. “John Lennon y soy el padre de un niño hermoso”.

Y esos minutos de un Lennon fuera del compromiso, siendo un padre cariñoso son muy importantes en el desarrollo de la historia, aunque no están bien tratados. Salvo una grabación de audio de Lennon cambiando los pañales al bebé Sean y hablando con él, respondiéndole a sus balbuceos. Ya el asesinato de Lennon es simplemente accesorio y melodramáticamente innecesario.

Construido como un documental típico de televisión, de esos que ves por Discovery Channel, ‘The US vs John Lennon’ está estructurado con imágenes de archivo y entrevistas. Gente como Noam Chomsky, Gore Vidal (punzante y sagaz como siempre), Yoko Ono, Geraldo Rivera, Ron Kovic (el soldado herido en Vietnam que escribió el libro ‘Nacido el 4 de julio’, que fue llevado al cine por Oliver Stone) aparecen en el documental. Y eso me deja una sensación extraña. Ya estamos fuera de época, finitos, sin nada, sin figuras de importancia social más allá de la fama estúpida y del reconocimiento público. Este documental es la evidencia de que hoy, en situaciones similares o peores que en esa época, de vuelta al maniqueísmo ridículo y doctrinario, no tenemos más voz y ¿en dónde queda la militancia, fuera de la inútil apariencia? En ningún lado… Muerto Lennon, se acabó una idea de vocero y de lucha contra el monstruo, dentro del monstruo… y ganarle, que es lo más importante.

20 comentarios en “Un héroe de la clase trabajadora contra Estados Unidos

  1. No creo que Lennon era una herramienta de la izquierda, a él le nacía lo crítico, ser conciente, o como muchos dicen y tú lo dices, el ser “rebelde”. Era un tipo honesto en sus palabras, en su pensamiento y no creo que se haya prestado a maquinaciones de ningún tipo o como títere de nadie. Él era así porque era así y si dijo que quería mantener contentos a ambos bandos era porque todo se resumía en esa frase tan sabia como sencilla: “All you need is love”. Títere o herramienta, para nada. Un ser conciente y consecuente con sus principios y forma de pensar, eso sí que lo era.

  2. No creo que Lennon era una herramienta de la izquierda, a él le nacía lo crítico, ser conciente, o como muchos dicen y tú lo dices, el ser “rebelde”. Era un tipo honesto en sus palabras, en su pensamiento y no creo que se haya prestado a maquinaciones de ningún tipo o como títere de nadie. Él era así porque era así y si dijo que quería mantener contentos a ambos bandos era porque todo se resumía en esa frase tan sabia como sencilla: “All you need is love”. Títere o herramienta, para nada. Un ser conciente y consecuente con sus principios y forma de pensar, eso sí que lo era.

  3. El documental, fiel a su estructura televisiva, se salta o minimiza ciertas evidencias, por ejemplo la canción que tú señalas, pero es interesante, precisamente por la aparente lejanía, no solamente temporal, que existe entre ese caso y la actualidad.
    Los referentes, si se les puede llamar así, actuales son de humo, aparecen y desaparecen de los medios, como chatarra, sin trascendencia ni política ni creativa. Y los que logran algún nivel de originalidad y rebeldía son relegados o directamente ignorados.
    Saludos.

  4. El documental, fiel a su estructura televisiva, se salta o minimiza ciertas evidencias, por ejemplo la canción que tú señalas, pero es interesante, precisamente por la aparente lejanía, no solamente temporal, que existe entre ese caso y la actualidad.
    Los referentes, si se les puede llamar así, actuales son de humo, aparecen y desaparecen de los medios, como chatarra, sin trascendencia ni política ni creativa. Y los que logran algún nivel de originalidad y rebeldía son relegados o directamente ignorados.
    Saludos.

  5. Theodor Adorno escribia las letras de los Beatles en una suerte de conspiracion mantenida por un “club” estadounidense. El Club Billdenberg. O al menos eso dice el libro que estoy leyendo.

    Y dicen que Lenon era consiente de esto.

    Un abrazo.

  6. Theodor Adorno escribia las letras de los Beatles en una suerte de conspiracion mantenida por un “club” estadounidense. El Club Billdenberg. O al menos eso dice el libro que estoy leyendo.

    Y dicen que Lenon era consiente de esto.

    Un abrazo.

  7. Cualquier cosa que pueda decir sobre Lennon será una repetición, sin duda. Personaje carismático, ha sabido arrastras a varias generaciones y a diversas ideologías tras de sí. Hizo cosas importantes, no lo dudo.
    Abrazos

  8. Cualquier cosa que pueda decir sobre Lennon será una repetición, sin duda. Personaje carismático, ha sabido arrastras a varias generaciones y a diversas ideologías tras de sí. Hizo cosas importantes, no lo dudo.
    Abrazos

  9. Estimado Anònimo (disculpa esa tilde, este teclado es un bodrio)…

    Creo que si me animo a decir que Lennon era un tìtere tanto de la militancia (asì como del Gobierno de turno de US) o una herramienta… eso no va en detrimento de su postura y peor aùn de sus decisiones polìticas o humanas..

    LA historia de la humanidad està llena de gente que por sus criterios ha sido usada por otros… Creo que en su momento Lennon se dio cuenta y si te das cuenta, esa militancia se redujo, casi que desapareciò…

    Igual, el tòpico es digno de polemizar…

    un abrazo

  10. Estimado Anònimo (disculpa esa tilde, este teclado es un bodrio)…

    Creo que si me animo a decir que Lennon era un tìtere tanto de la militancia (asì como del Gobierno de turno de US) o una herramienta… eso no va en detrimento de su postura y peor aùn de sus decisiones polìticas o humanas..

    LA historia de la humanidad està llena de gente que por sus criterios ha sido usada por otros… Creo que en su momento Lennon se dio cuenta y si te das cuenta, esa militancia se redujo, casi que desapareciò…

    Igual, el tòpico es digno de polemizar…

    un abrazo

  11. Miguel, no tengo el documental… Lo vi en el ocho y medio… entre mis padres, Kauffman y Penny Lane, que por ahì me la topè…

    En su momento estas referencias seràn entendidas…

    Estimado Juan, muchas gracias por tu comentario. Y es verdad… hoy todo esto es un asunto de humaredas… lo que es terrible por esa falta de relevancia, que relega… Pero a pesar de todo eso, hay que tratar de mantenerse a flote en esas luchas…

    Un abrazo a ambos

  12. Miguel, no tengo el documental… Lo vi en el ocho y medio… entre mis padres, Kauffman y Penny Lane, que por ahì me la topè…

    En su momento estas referencias seràn entendidas…

    Estimado Juan, muchas gracias por tu comentario. Y es verdad… hoy todo esto es un asunto de humaredas… lo que es terrible por esa falta de relevancia, que relega… Pero a pesar de todo eso, hay que tratar de mantenerse a flote en esas luchas…

    Un abrazo a ambos

  13. Manuela, tienes toda la razòm y yo he ca÷ido en el juego de la repeticiòn…

    pero en la repeticiòn està el gusto..

    Un abrazo, querida

  14. Manuela, tienes toda la razòm y yo he ca÷ido en el juego de la repeticiòn…

    pero en la repeticiòn està el gusto..

    Un abrazo, querida

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