Una mezcla llamada ‘Folclore cósmico’

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Montero Glez es un narrador/personaje que conocí hace cuatro (si no son cinco años) a través de la señal internacional de Televisión Española, en el programa de Sánchez Dragó, ‘Negro sobre blanco’. Esa vez quedé impresionado por un hombrecito que sonreía levemente y armaba cigarillos mientras hablaba y hablaba sobre lo que para él significaba ser escritor. Recuerdo con mucha impresión que sin vergüenza pedía trabajo, pues ya estaba cansado de todos esas labores extremas y que de algo hay que vivir. Pedía uno de esos trabajos de “oficina, con un teléfono que no sonara nunca”.

La impresión me hizo pensar en su escritura, que no podía encontrarla en Ecuador. Cierta vez una amiga quedó en entregarme la novela Montero Glez, ‘Sed de champán’, pero algo pasó, la distancia, generó que la obra se perdiera en las manos de un alguien que no supe quién fue. De eso ya un buen tiempo…

Hasta hace unas semanas que caminando por los estantes de Librimundi en el centro comercial Quicentro, me topo con un ejemplar de un pequeño libro de Montero Glez, editado por H. Kliczkowski, en su colección Miniletras. Ya me habían recomendado la colección de la que tengo ‘Muchacha punk’, de Fogwill (lo gracioso es que me lo recomendó una suerte de muchacha punk con la que salía hace algún tiempo… pero eso es otra historia) y para conocer una parte de la obra de ciertos autores que no encontrarías con tanta facilidad… ‘Zapatitos de cemento’ es un compendio de 4 cuentos que no pueden ser más españoles, es decir, la ‘jerga’ en la que están escritor es tan local que incluso en momentos se dificulta la comprensión de ciertos pasajes, pero quizás esa sea la finalidad de la obra de Montero Glez, preocupada por crear su propio universo, que el mismo bautizó como ‘Folclore Cósmico’.

En la entrevista con Sánchez Dragó, Roberto Montero Glez decía: “Si Gabo tiene su realismo mágico, por qué yo no puedo tener mi folclore cósmico”, la cita puede estar un tanto equivocada, pero el sentido es ese. ¿Qué es este folclore cósmico? Pues la posibilidad de unir de todo en una sola obra, desde la misma localidad y el requerimiento de una historia que consiga ser en sí misma una historia. Se universalice por lo que cuente y lo que significa el acto contar sobre truhanes, seres enfrentados al sexo como una necesidad, al temor y a la muerte como un asunto diario, y a la palabra, quizás no exista una fauna tan lumpen que haga de la palabra lo único que le queda al individuo.

“La apuesta”, “Zapatitos de cemento”, “Pólvora negra” y “Sin mierda en las tripas” son los cuentos incluidos en esta selección. Los dos primeros son los mejor desarrollados, los que tienen historias más delimitadas y que sirven de excusa para entender lo que es este ‘folclore…’ al que alude Montero Glez, especialmente aquel que le da nombre a la pequeña antología. “Zapatitos…” es un diminuto (por la extensión’ esfuerzo de maestría narrativa en el que la venganza se transforma en la única medida que conocen sus personajes, incluso llegando al propio sacrifico para conseguirlo. “El crepúsculo era sangriento y el Roque se orinaba, todo muy poético. Y fue cuando iba a pedir que, por favor, se la sacasen, pues un hombre de su calidad no iba a orinarse encima. Y fue cuando iba a pedir esto último, cuando divisó la barca, un tajo de espuma que venía a su encuentro desde la costa. Era una embarcación de recreo que conducía una mujer de dorados cabellos y con un rizo rubio que le caía sobre un ojo. Bendito sea Dios, qué mujer, suspiró el Roque con la orina contenida en su erección de burro. Al principio pensó que se trataba de un espejismo y que bien podría ser la muerte. Una dama vestida con velos transparentes que se untaban a su anatomía de manera incontable, y que venía a darle el último beso, pensó el Roque en su delirio de fiebre. Y no anduvo muy descaminado nuestro amigo, pues en cuanto la subieron a bordo, dijo que venía dispuesta a hacerle el amor a aquel apestado”.

Montero Glez mantiene un blog que merece ser visitado, click acá.

8 comentarios en “Una mezcla llamada ‘Folclore cósmico’

  1. Eduardo, amigo, no me da tiempo a seguirte. Me da la impresión de que estoy en pause, y me voy quedando atrás constantemente. Pero a leerte sí que me da tiempo.
    Una vez más me descubres hasta mis paisanos. ¡Qué le vamos a hacer!. Sólo darte las gracias. Me parece interesante el blog de este escritor aunque Dragó ya me lo parece menos.
    Y una pregunta ¿has leído a Juan Bonilla?. Cuentista excepcional. Trabajé con mis alumnos un cuento suyo en una experiencia con un amigo profesor que daba clases en Irán. La acogida fue excelente. Pronto te pediré permiso para hacer una experiencia contigo. Me gustaría tras la prueba del mes pasado.
    Un abrazo

  2. Eduardo, amigo, no me da tiempo a seguirte. Me da la impresión de que estoy en pause, y me voy quedando atrás constantemente. Pero a leerte sí que me da tiempo.
    Una vez más me descubres hasta mis paisanos. ¡Qué le vamos a hacer!. Sólo darte las gracias. Me parece interesante el blog de este escritor aunque Dragó ya me lo parece menos.
    Y una pregunta ¿has leído a Juan Bonilla?. Cuentista excepcional. Trabajé con mis alumnos un cuento suyo en una experiencia con un amigo profesor que daba clases en Irán. La acogida fue excelente. Pronto te pediré permiso para hacer una experiencia contigo. Me gustaría tras la prueba del mes pasado.
    Un abrazo

  3. Querido Eduardo:

    Ese programa de Negro sobre Blanco lo pasaron hace muchísimo más de cuatro años.

    Yo todavía vivía en España cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero ocupó el poder y decidió quitar el programa del aire. Negro sobre Blanco era un espacio genial, a la altura del mítico programa de Bernard Pivot (si no mejor).

    A Sánchez Dragó lo conocí cuando fue a dar una conferencia en Salamanca. Me pareció un tipo agudísimo, educado y con buen sentido del humor, incluso cuando le hacían las preguntas más disparatas.

    Tengo en Quito grabados una buena cantidad de sus programas (esa colección es una de mis joyas). Con gusto te la cruzaré cuando vaya de vacaciones al Ecuador.

    En cuanto a Montero Glez, no me parece nada del otro mundo. “Ingenioso” a lo mucho. Pero bueno, léelo tu mismo cuando puedas y saca tus propias conclusiones.

    Un abrazo,

    Patricio.

  4. Querido Eduardo:

    Ese programa de Negro sobre Blanco lo pasaron hace muchísimo más de cuatro años.

    Yo todavía vivía en España cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero ocupó el poder y decidió quitar el programa del aire. Negro sobre Blanco era un espacio genial, a la altura del mítico programa de Bernard Pivot (si no mejor).

    A Sánchez Dragó lo conocí cuando fue a dar una conferencia en Salamanca. Me pareció un tipo agudísimo, educado y con buen sentido del humor, incluso cuando le hacían las preguntas más disparatas.

    Tengo en Quito grabados una buena cantidad de sus programas (esa colección es una de mis joyas). Con gusto te la cruzaré cuando vaya de vacaciones al Ecuador.

    En cuanto a Montero Glez, no me parece nada del otro mundo. “Ingenioso” a lo mucho. Pero bueno, léelo tu mismo cuando puedas y saca tus propias conclusiones.

    Un abrazo,

    Patricio.

  5. Manuela querida, pues ahí uno hace lo que se puede con lo que escribe y con su tiempo… se trata de seguir con fuerza y adelante.
    No he leído a Bonilla, estaré pendiente de su obra… Y por lo otro que preguntas, no te preocupes… haz el experimento…

    Un abrazo

  6. Manuela querida, pues ahí uno hace lo que se puede con lo que escribe y con su tiempo… se trata de seguir con fuerza y adelante.
    No he leído a Bonilla, estaré pendiente de su obra… Y por lo otro que preguntas, no te preocupes… haz el experimento…

    Un abrazo

  7. Querido Patricio…

    En realidad se trata de hacerse ideas al andar, sobre todo cuando has leído muy poco de un autor…

    Salvo esos cuatro cuentos, de los cu{ales los dos primeros me parecieron muy bueno… pero creo que sigfue siendo la fascinación por un personaje que resulta que escribe…

    El blog de Montero Glez me parece muy bueno, en realidad…

    un abrazo…

  8. Querido Patricio…

    En realidad se trata de hacerse ideas al andar, sobre todo cuando has leído muy poco de un autor…

    Salvo esos cuatro cuentos, de los cu{ales los dos primeros me parecieron muy bueno… pero creo que sigfue siendo la fascinación por un personaje que resulta que escribe…

    El blog de Montero Glez me parece muy bueno, en realidad…

    un abrazo…

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