¿Philip K. Dick u Optimus Prime?

La pregunta engloba dos posturas de la ciencia ficción, una de ellas derrotada por la otra, todavía hoy, cuando se cree que todo aquello que tenga que ver con fantasías cuasi futuristas está ligado con el acto infantil de hablar de naves espaciales o viajes en el tiempo, negando la realidad como un exabrupto de la narración.

Aunque también la idea se materializa cuando los Transformers no dejan de ser un dibujo animado para niños, inflamado pro un ‘merchandising’ atroz que te hace comprar los muñequitos una y otra vez hasta obtener la colección y eso, en resumidas cuentas, no deja de ser el acto del niño.

Pero cuando hay ofrecimientos en la palma de tu mano como ‘A Scanner Darkly’, te pones a pensar seriamente en lo que la ciencia ficción tiene que decir. Como género es probablemente el único capaz de ser un reflejo de la realidad a través de la distancia temporal que plantea. Sí, habla del aquí y ahora en un allá y lejos. Y nadie como Philip K. Dick para hacerlo. He hablado mucho de él por esta vía, incluso en conversaciones no dejo de recomendarlo, probablemente el único escritor que me haya convencido de la paranoia como posibilidad literaria. Y en ese sentido ‘A Scanner Darkly’, filme de Richard Linklater (director también de ‘Before sunrise’, esa película romántica e interesante protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delphi) y adaptación de la novela homónima de Philip K. Dick, es la prueba de cómo el género (también venido a menos en el cine, convertido en simple entretenimiento) es un vehículo para otro tipo de relatos y relaciones.

Deudora de la misma paranoia que se encuentra en Hunter S. Thompson o el propio William Burroghs, ‘A Scanner Darkly’ no solo funciona y atrapa por la desesperación en el mundo de la droga y cómo la sociedad genera esa ansiedad que conduce a su consumo, sino también por su factura. Filmada como una película tradicional, el filme, una vez editado, es convertido en un trabajo de animación que resalta el sentido del absurdo y la pesadilla. Sobre todo cuando estamos frente al trabajo de ‘FRED’ y ‘HANK’, agentes encubiertos que se mueven en el interior de un traje que cambia de forma constantemente para no reconocerlos. Ahí está el sentido, en cómo la sociedad va generando las máscaras que esconden, incluso detrás de un oficial, a un adicto.

Así, Robert Arctor (interpretado por un extrañamente bien actuado Keanu Reeves) es FRED, pero nadie sabe qué él es él. Tiene un grupo de amigos, junkies, en el que se ha infiltrado. Entre ellos, el demente James Barris (el genial Robert Downey Jr. es el alma de la película) y la hermosa y errática Donna Hawthorne (Wynona Ryder) y el deber de Arctor es revisar a través de los escáneres instalados en su casa sus propios movimientos, pues la policía sospecha que Arctor está detrás de la conformación de una célula terrorista. Así, él debe ser su propio espía, y la máscara al poco tiempo empieza a estorbar. Ni hablar del consumo de la droga de moda, que nadie sabe de dónde viene, pero inunda las calles de Estados Unidos: Sustancia D. Arctor no soporta la presión y se deja llevar por la adicción, a la que tuvo que introducirse para hacer de agente secreto. Gajes del oficio.

Así, en medio de escenas en las que lo único que interesa es la nada que pasa en un grupo de yonquis y sus diálogos (fieles en un gran porcentaje a lo que escribió Dick), alucinaciones, exámenes para comprobar la ‘sobriedad’ y una institución de rehabilitación temida por todos, los individuos simplemente están condenados a vivir en una suerte de rueda que en definitiva va generando más y más vueltas, creyendo que en la represión se puede romper la cadena.

Linklater ha hecho una película que resulta ser la pieza fílmica más fiel a la obra de Dick, a esa construcción urbana de la que no hay escape, ni siquiera en el campo. Mucho mejor que otras adaptaciones hechas sobre sus historias: “Blade Runner’, ‘Minority Report’, ‘Totall Recall’ o ‘Paycheck’, Linklater se decide por un homenaje y al mismo tiempo regenera las sensaciones e impresiones a través de un resultado en el que la animación es un vehículo para decir que aquella idea de la ciencia ficción como un juego de niños inocentes es un absurdo.

Tanto como ver a robots de casi diez metros destruyendo las calles de una ciudad para defender a la gente. En ‘Transformers’ la lucha es por recuperar al pedazo de piedra (un cubo, en clara referencia destructiva al monolito que Kubrick mostró en su adaptación de ‘2001: Odisea del espacio’) que es aquello que le ha dado vida a las máquinas y resulta que ese pedazo de piedra está en la Tierra. Y bueno, los malos, los Decepticons, ya se adelantaron en llegar y los buenos, los Autobots, deben correr a detenerlos para que no sigan haciendo maldades.

Crash, boom, bang… otro filme desastroso de Michael Bay (detrás de tonterías como Peral Harbor) que lo único bueno que tiene son las secuencias de acción donde estos robots se transforman en lo que encuentran a su paso y van peleando… Un lindo recuerdo de lo que era ser infante, sin duda, nada más.


La respuesta es obvia… Gracias a Dios existió Philip K. Dick.

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15 comentarios en “¿Philip K. Dick u Optimus Prime?

  1. Pondré la película de Linklater en la lista de espera, se la ve chévere; aunque eso de animar una filmación de personas reales lo vi en otra de sus películas: Waking life, otra joyita.

    La película de los robots fue desde un principio una simple excusa para hacer dinero apelando a la nostalgia de los que vimos la serie en nuestra infancia; no creo que ha habido engaño por ese lado.

    Y una observación: Odisea en el espacio no es precisamente una adaptación, ya que la película y la novela fueron hechas de manera conjunta, en colaboración, aunque el libro sea más detallado en explicaciones.

    Saludos.

  2. Pondré la película de Linklater en la lista de espera, se la ve chévere; aunque eso de animar una filmación de personas reales lo vi en otra de sus películas: Waking life, otra joyita.

    La película de los robots fue desde un principio una simple excusa para hacer dinero apelando a la nostalgia de los que vimos la serie en nuestra infancia; no creo que ha habido engaño por ese lado.

    Y una observación: Odisea en el espacio no es precisamente una adaptación, ya que la película y la novela fueron hechas de manera conjunta, en colaboración, aunque el libro sea más detallado en explicaciones.

    Saludos.

  3. Ernesto, y no hay nada de malo en sentirse niño, el problema es precisar que la niñez es un acto de incomprensión… que es lo que me jode…

    Un saludo y gracias por la visita…

  4. Ernesto, y no hay nada de malo en sentirse niño, el problema es precisar que la niñez es un acto de incomprensión… que es lo que me jode…

    Un saludo y gracias por la visita…

  5. Hiscariotte, tienes razón, aunque es un tanto difícil precisar ese tèrmino de adaptación o no, porque en realidad sería al revés, aunque la película está basada en una serie de historias cortas que Clarke publicara antes de la elaboración del filme…

    es complicado precisar eso de la adaptación, e interesante, al mismo tiempo.

    Un saludo

  6. Hiscariotte, tienes razón, aunque es un tanto difícil precisar ese tèrmino de adaptación o no, porque en realidad sería al revés, aunque la película está basada en una serie de historias cortas que Clarke publicara antes de la elaboración del filme…

    es complicado precisar eso de la adaptación, e interesante, al mismo tiempo.

    Un saludo

  7. Hiscariotte, es verdad… es muy difícil hablar de adaptación en estas circunstancias, tan especiales… que de ley merecerían un análisis aparte…

    Gracias por el link, le echaré un ojo…

    Saludos

  8. Hiscariotte, es verdad… es muy difícil hablar de adaptación en estas circunstancias, tan especiales… que de ley merecerían un análisis aparte…

    Gracias por el link, le echaré un ojo…

    Saludos

  9. Lo que me impresionó de Waking Life es la animación estilizada. Porque la película en sí solamente trata de una sarta de mamadas de filosofía moderna predicadas down your throat. Eso le caga, es como una oportunidad desperdiciada.

  10. Lo que me impresionó de Waking Life es la animación estilizada. Porque la película en sí solamente trata de una sarta de mamadas de filosofía moderna predicadas down your throat. Eso le caga, es como una oportunidad desperdiciada.

  11. Dios ( si es que tal cosa existe) bendijo a la humanidad por haber puesto en la tierra a semenajte personaje como Dick!!!

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