Ecuatorianísimo

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En el blog de Buseta de Papel se colocó el artículo de Efraín Villacís que apareciera en Revista Anaconda, comentando sobre el dossier que Cuadernos Hispanoamericanos publicara acerca de la cultura ecuatoriana. Link acá para leerlo completo. (por cierto, en los comentarios encuentras la dosis precisa de visceralidad necesaria… para reír)


Más allá de si los criterios y el análisis de ese artículo empieza a darme vueltas el sentido de lo ecuatoriano y de si eso ha confabulado o no en el quehacer literario del país. El cierre del artículo es lo que me llama la atención: “Las discusiones, ya bizantinas, de si somos o no somos, si tenemos o no, si somos mejores o peores, si hay o no artistas y escritores de la talla de otras regiones, son asuntos para largo trato y mucha tinta, que deberán dilucidarse y resolverse, si cabe, puertas adentro. El Ecuador es otro, con todas sus dificultades, con o sin fútbol, es un país de individualidades. Tenemos representantes de valía en todas sus vertientes sociales, sólo hay que dejarlos aparecer, presentarlos con objetividad y decencia, lejos de partidismos y capillas gregarias y aniquiladoras. A Pablo Palacio no se le conoce afuera porque no lo han leído, porque su obra no ha sido presentada con altura y sin miedo, y así con otros y otras”.

No sé si como señala Villacís sea un asunto de dilucidarse puertas adentro, solo en el país. La duda de qué somos en el ámbito cultural se la maneja en otros países. Hasta la curiosidad se ha globalizado y bueno, he conversado mucho sobre el tema. Incluso llegué a escribir un pequeño ensayo sobre la narrativa en el país del cual ya hablé en este mismo blog. Lo que resalto es una frase que me habla no desde la esperanza sino de la certeza: El Ecuador (…) es un país de individualidades.

Y es desde las individualidades que surge una verdadera obra.

¿Cuán importante es el adjetivo ecuatoriano? No he leído el dossier, salvo una separata que me dio Miguel Donoso Pareja para leer su texto sobre fútbol. Vale aclarar eso porque no estoy hablando del dossier, sino de la lectura que se ha hecho sobre esos texto. En ese sentido me quedo con una frase que según el texto es parte del análisis que hace Mario Campaña: <>

¿Ser ecuatoriano es no serlo? Bueno, viéndolo así no hay lógica en esa aseveración, quizás a la larga ese sentido de no orgullo o falso orgullo sea el que haya convertido a la identidad en un ente que no nos distinga de otros. Ni siquiera yo podría decir qué nos identifica, pero eso no significa que no exista identidad. El problema radica en que no está en lo intelectual ni en lo literario la búsqueda de esa identidad, ni siquiera interesa en ese aspecto. Esa búsqueda ha generado absurdos y probablemente esa ausencia, curiosidad extranjera y dolor interno para muchos.

La identidad está, es indeludible. Es parte de uno, del autor, de aquel que aunque no quiera reconocer el mestizaje de la tierra, lo tiene. Si no en el lenguaje en algunas costumbres. Entonces ya está eso ahí, en lo individual. Ese ser individual producto de la historia del país y de la mezcla de culturas. No en el rescate per se de la cultura. La búsqueda de algo así supone la anulación del inidividuo.


Nos miramos como seres exóticos y creo que vale la pena mirarnos desde otra perspectiva. Más que exóticos somos nosotros y eso involucra las tradiciones de la Amazonía, así como el último McDonalds abierto en Guayaquil. ¿Dónde está el problema? En la necesidad que tenemos de saber lo que somos y así entiendo la crítica que hace Villacís del dossier. No se trata de mostrarnos como seres maravillados por nosotros, sino por las obras de individuos (si se trata de algo similar). Y por cierto de no perpetuar una mirada de exotismo puro que quizás ya no responda a una necesidad extranjera, sino a una visión estrictamente local.
La claridad me la dio Manuela Gal San en una conversación: “En su momento , tal vez tuviera la cosa así, pero ahora en Europa no hay esa mirada”. Y si ya no hay por qué sigue. La respuesta está en nosotros.

8 comentarios en “Ecuatorianísimo

  1. Habría que leer el artículo de Villacís y conocer algo más de literatura ecuatoriana para opinar, pero es algo a lo que quiero poner remedio. Y, por tanto, tiempo habrá para comentarlo, querido amigo.
    De todas formas yo creo que ahora mismo hay un bombardeo tal de publicaciones que es fácil que mucha literatura se escape. Es lo más fácil. Al final, terminas eligiendo unas rutas y dando vueltas siempre por los mismos senderos. De vez en cuando, alguien te habla de otras letras y ahí viene lo verdaderamente emocionante: los descubrimientos. Que no son tales, sólamente comunicados valiosos.
    Abrazos

  2. Habría que leer el artículo de Villacís y conocer algo más de literatura ecuatoriana para opinar, pero es algo a lo que quiero poner remedio. Y, por tanto, tiempo habrá para comentarlo, querido amigo.
    De todas formas yo creo que ahora mismo hay un bombardeo tal de publicaciones que es fácil que mucha literatura se escape. Es lo más fácil. Al final, terminas eligiendo unas rutas y dando vueltas siempre por los mismos senderos. De vez en cuando, alguien te habla de otras letras y ahí viene lo verdaderamente emocionante: los descubrimientos. Que no son tales, sólamente comunicados valiosos.
    Abrazos

  3. El tema es denso y aún no se ha hablado la última palabra. Como sabes, Adoum y Donoso tienen sendos ensayos muy importantes al respecto (Juan Valdano,hasta el mismo Oswaldo Hurtado ahora desarrollan tales temas).
    Adoum refiere eso mismo que mencionaste de que los europeos no entienden nuestra fijación en querer “develar”, “descubrir” o erróneamente “rescatar”. Dice Adoum: “En culturas más estables que la nuestra(..)la cuestión de identidad nacional no se plantea, hasta el punto de que les cuesta comprender(…)el concepto.(…)Ningún inglés, alemán o sueco sugeriría jamás una toma de conciencia de identidad: la tiene, actúa de conformidad con ella sin necesidad de recordarla quizáss porque la ha asumido su pueblo desde hace siglos”

    Me gusta mucho una frase de ray Bradbury (que aparece en “Zen en el arte de escribir”) que Adoum hace suya para pensarse a sí mismo sobre el país:”Cada día salto de la cama y camino por un terreno minado.El terreno minado soy yo.Tras la explosión,paso el resto del día juntando los pedazos”).

    Saludos,
    Miguel Antonio

  4. El tema es denso y aún no se ha hablado la última palabra. Como sabes, Adoum y Donoso tienen sendos ensayos muy importantes al respecto (Juan Valdano,hasta el mismo Oswaldo Hurtado ahora desarrollan tales temas).
    Adoum refiere eso mismo que mencionaste de que los europeos no entienden nuestra fijación en querer “develar”, “descubrir” o erróneamente “rescatar”. Dice Adoum: “En culturas más estables que la nuestra(..)la cuestión de identidad nacional no se plantea, hasta el punto de que les cuesta comprender(…)el concepto.(…)Ningún inglés, alemán o sueco sugeriría jamás una toma de conciencia de identidad: la tiene, actúa de conformidad con ella sin necesidad de recordarla quizáss porque la ha asumido su pueblo desde hace siglos”

    Me gusta mucho una frase de ray Bradbury (que aparece en “Zen en el arte de escribir”) que Adoum hace suya para pensarse a sí mismo sobre el país:”Cada día salto de la cama y camino por un terreno minado.El terreno minado soy yo.Tras la explosión,paso el resto del día juntando los pedazos”).

    Saludos,
    Miguel Antonio

  5. uy q rico, un tema para desarrollar en mis chismes. paso saludando. algunos de los aludidos tienen rabo de paja. se viene, se viene, clos y sus chismes. titeres sin cabeza! un beso, eduardito.

  6. uy q rico, un tema para desarrollar en mis chismes. paso saludando. algunos de los aludidos tienen rabo de paja. se viene, se viene, clos y sus chismes. titeres sin cabeza! un beso, eduardito.

  7. no se porqué al leer esto recordé un momento de mi infancia, cuando unos amigos en una de sus travesuras fastidiaron la vida de una mujer indígena vendedora, me llegaron sus gritos cual sentencia;¡¡¡malditos niños mestizos, por eso es que nunca llegan a nada!!! muchos nos hemos partido la cabeza pensando y atacando la falta de identidad local, pero tal vez nunca la encontremos porque se supone que es algo inherente… saludos

  8. no se porqué al leer esto recordé un momento de mi infancia, cuando unos amigos en una de sus travesuras fastidiaron la vida de una mujer indígena vendedora, me llegaron sus gritos cual sentencia;¡¡¡malditos niños mestizos, por eso es que nunca llegan a nada!!! muchos nos hemos partido la cabeza pensando y atacando la falta de identidad local, pero tal vez nunca la encontremos porque se supone que es algo inherente… saludos

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